“¿Es aconsejable la práctica del yoga en la escuela?” VIII:179-181
[SD (Mar-abr, 2014), 7-9]
Por:  Dr. Donald T. Moore

Básicamente existen dos o tres posiciones en relación a la instrucción y práctica del yoga en la escuela y en las organizaciones e instituciones cristianas. Aquí resumimos los argumentos de tres expertos sobre esta cuestión del yoga.[1]  Primero, hay los que no favorecen el yoga en la escuela pública, si tiene algún contexto religioso, porque este tipo de ejercicio tiene sus raíces en el hinduismo[2] y el budismo.[3] Es una afrenta al cristianismo enseñar el yoga en la escuela cuando no se permite incluir las actividades o enseñanzas acerca de la Navidad, y la Semana Santa o la Pascua. Los niños y jóvenes no saben que tiene un contexto religioso cuando levantan las manos como en un rezo o cuando cantan la mantra “Om” que es típico al hinduismo o cuando usan estatuas de Buda en algún momento en el ejercicio.

            Si se permite o se prohíbe elementos religiosos, depende completamente de la clase de actividad que se incluye bajo el nombre del yoga. La verdad es que si el yoga es una práctica religiosa depende mucho de las personas que están guiando la actividad y los elementos que se incorporan en el salón. Algunas manejan una sesión del yoga como una forma agresiva de calistenia. Si no tiene ingredientes religiosos o un contexto religioso, alegan que no hay porqué prohibir su práctica en la escuela porque no se trata de una práctica sectaria. Algunos han preguntado si basta con quitar la nomenclatura “yoga” y sustituir otro término descriptivo para el ejercicio, pero otros proponentes del yoga insisten en mantener sus raíces hindúes y, en tal caso, si se incorpora el yoga en la escuela, debe ser sujeto a los mismos estándares que rigen las  actividades de los cristianos y los musulmanes y otras religiones. No es sólo un asunto de cambio de nombre. No obstante, aparte de las posiciones y contorciones del cuerpo que hace el yoga más difícil que los ejercicios normalmente practicados en el Occidente, el yoga se parece a los movimientos tradicionalmente practicados en las Américas. A la vez, es importante que un cristiano rechace de plano el baile alrededor de un poste (“pole dancing”) como una actividad atlética porque esta práctica y diseño clara e inherentemente está ligada en extremo con el sensualismo mediante las posiciones sexuales de la figura femenina con el propósito de estimular los sentimientos y deseos sexuales del observador. Definitivamente se trata de una actividad que los cristianos deben evitar.[4]

            Otro enfoque es favorecer el yoga en la escuela pública cuando  tiene un trasfondo secular. Mediante el yoga los niños pueden aprender la fuerza, el balance y la flexibilidad, o sea, aquietar las mentes y disciplinar sus cuerpos. Aprenden que los retos físicos pueden ocurrir aparte del campo atlético y la competencia del deporte. Los ejercicios del yoga son apropiados siempre y cuando se practican dentro los parámetros de la separación de iglesia-estado. Se debe permitir si se trata de un aspecto escolar de la educación física y otras clases, pero debe ser permitido únicamente dentro los límites apropiados. Se argumenta que es posible practicar el yoga de una manera puramente física como una actividad que provee a los estudiantes acceso al entrenamiento y desarrollo de su fuerza, flexibilidad y balance. Hay ciertos beneficios físicos en las posturas y los ejercicios respiratorios, pero de la misma manera que no se permite a un maestro de la educación física citar al apóstol Pablo antes de mandar a los estudiantes a correr cierta distancia, los aspectos espirituales del yoga no tienen lugar en una escuela pública.[5]

Además, se puede permitir los ejercicios del yoga aun de manera espiritual, si se limita a hacerlo en grupos voluntarios iniciados por los estudiantes. A la vez que las escuelas deben mantener la separación de religión y estado en los casos de alguna actividad o currículo obligatorios, las escuelas deben permitir a los estudiantes la libertad de expresión religiosa también. Tal como se permiten grupos de oración iniciados por estudiantes cristianos, igual derecho y libertad debe ser permitido para los estudiantes en las prácticas budistas e hindúes. Los padres pueden enseñar a sus hijos las raíces espirituales tradicionales del yoga en la casa. Igualmente pueden enseñarlos a conectar la mente, el cuerpo y el espíritu conforme a la fe y enseñanzas cristianas.[6]

            Otro enfoque es que el yoga nunca debe ser practicado en la escuela pública porque es un disfraz por la introducción del hinduismo entre el pueblo. Si se prohíben las actividades religiosas como la oración cristiana y judía, también el yoga debe ser prohibido. El yoga no es sólo un ejercicio como afirman algunos. Los profesores hindúes de la Universidad Hindú de América admiten que el yoga surgió de la cultura védica que responde a las prácticas y enseñanzas sagradas del hinduismo. Por eso, es imposible separar la práctica religiosa de la parte física.

Además, Laurette Willis, practicante del yoga por 22 años, estudiante de Hatha yoga y Kundalini yoga e instructora de Hatha Yoga y ahora experta de salud física, mental y espiritual cristiana cree que el yoga es un brazo misionero del hinduismo y de las sectas de la Nueva Era.[7] En su vida personal descubrió que el yoga abrió las puertas a otros intereses y prácticas de la Nueva Era. De hecho, las posturas representan ofrendas a numerosos dioses hindúes. Aun más, Shiva, una divinidad suprema del hinduismo, es el “Señor del Yoga” y se le ha dedicado a esa práctica. Además, el vocablo “yoga” en sanscrito significa “yugo” o “unión” y los yoguis famosos enseñan que “el yoga une al ser individual al ser universal.” Por ende, aun cuando no sea intencional, los practicantes del yoga están tratando de unirse a la divinidad hindú. Obviamente, esto es contrario a la fe cristiana porque la Biblia nos enseña a abstenerse “de las cosas ofrecidas a ídolos” (Hch 15:29). Además, Jesús nos instruyó a tomar su yugo sobre nosotros y seguirle y encontrar así el descanso en unión con Él, porque “mi yugo es fácil de llevar y liviana mi carga” (Mt 11:30).

En adición, aunque la escuela pública afirme que no hay nada religioso en la clase de yoga, posteriormente cuando el niño crezca, descubrirá por diversos medios que el yoga es parte integral de las religiones orientales y cuando ve artículos en la prensa y las ilustraciones en los libros sobre el yoga, es probable que los asocie con las experiencias emocionantes que sentía en su escuela cuando supuestamente estaba libre de los aspectos religiosos. Por esto, Willis sugiere que una opción para la escuela que él mismo desarrolló es usar otro currículo como “el poder mueve a los niños” (“PowerMovesKids.”)[8]

Finalmente, como cristianos sabemos que existe un reino espiritual invisible al ojo. El apóstol Pablo nos avisó que “no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales“ (Ef 6:12 NTV). Tales fuerzas espirituales tienen poder, nos rodean y son capaces de influirnos. Tienen una capacidad de llevarnos sutil y engañosamente lejos del único Dios y Salvador verdadero, nuestro Señor Jesucristo.

 

 

(SD yoga en escuela)

 

[1]“Should yoga be banned from public schools as a religious activity?” Christianity Today (September 2013), 66-67.

[2] Ver “El hinduismo: religión de yoga, incontables dioses y reencarnacion,” Las Doctrinas Sanas y Sectas Malsanas, V:143-153; “Doctrinas hindúes que permean la ecología hoy,” V:162-163;

[3] “Un vistazo al budismo,” DSySM, II:115-124;  “Reflexiones sobre una visita al Tíbet,” y “Comentarios Recientes del Dalai Lama XIV,” DSySM,  IV:142-155; “Cómo es Tara Verde?” DSySM, IV:192-193; “Las reliquias budistas y sus bendiciones,” DSySM, VII: 131-137.

[4]“Should yoga be banned from public schools as a religious activity?” Christianity Today (September 2013), 66-67; esp. 67, compara el libro de Matthew Lee Anderson, Why Our Bodies Matter to Our Faith.

[5] Así sostiene Amy Julia Becker en el libro, Why I am Both Spiritual and Religious, 66.

[6] Becker, 66-67.

[7] Ver “Las enseñanzas de la Nueva Era,” DSySM,  I:286-292.

[8] Laurette Willis ha creado una alternativa cristiana al yoga (Vea www.PraiseMoves.com), p.67.

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