“Las apariciones,” Tomo I:280-285
Por: Dr. Donald T. Moore

Jesús fue enterrado el viernes y al tercer día resucitó. Las múltiples apariciones[1] históricas de El ocurrieron durante los cuarenta días después de su resurrección y evidenciaban al Hijo del hombre vivo después de haber padecido (Hch 1:3). Demostraban visiblemente que volvió a la vida y que nadie -- sea discípulo o algún jardinero -- había robado Su cuerpo de la tumba vacía, adentro de la cual sólo quedaban los lienzos o las sábanas que habían arropado su cadáver. El primer día de la semana, el domingo de resurrección, Jesús apareció[2] en cinco ocasiones.

 

 

Las apariciones corporales de Jesús

 

            La aparición corporal a María Magdalena ([Mr 16:9-11]; Jn 20:11-18). El evangelio de Marcos[i] especifica que Jesús apareció primero a María Magdalena. Luego contó a los otros discípulos su experiencia con el Señor vivo que había visto. No obstante, permanecían incrédulos.

            El evangelio de Juan coincide en que María Magdalena lo vio temprano el primer día de la semana después de Su muerte. Se le presentaron los ángeles adentro de la tumba, y después Jesús se le apareció afuera. Pensando que era el jardinero, entre sus lágrimas y en la semioscuridad de la madrugada le preguntó dónde había llevado el cadáver del Señor. Jesús pronunció su nombre con su entonación peculiar y al instante la mujer reconoció Su voz. Le agarró, en lo que Jesús le mandó a soltarlo, pues no había ido a reunirse con Su Padre todavía. Luego la mandó a contar la noticia a los hermanos de El, es decir a los discípulos, e informarles que el Señor iba a reunirse con Su Padre que era el Dios de ellos.

            La aparición corporal a las otras mujeres (Mt 28:8-11). Según Mateo cuando las mujeres, que incluían a dos de las Marías, encontraron la tumba vacía y un ángel que les dijo que Jesús había resucitado y que debían avisárselos a los discípulos e ir a Galilea para verlo. Con miedo y mucha alegría corrieron donde ellos con la noticia. En eso, Jesús se presentó a ellas y las saludó. Al acercarle, lo adoraron y abrazaron sus pies. Jesús las ordenó a que no tuvieran miedo, sino que dijeran a sus hermanos que le verían en Galilea.

            La aparición corporal a los dos discípulos en el camino a Emaús ([Mr 16:12-13]; Lu 24:13-32). Según Marcos, Jesús apareció en otra forma a dos de los discípulos que no eran apóstoles. Lucas narra con más detalle acerca de Cleofas y su compañero discípulo en el camino a Emaús. Su caminata hacia el campo evidentemente señalaba el comienzo de la desintegración del grupo de los seguidores del Señor. Discutían entre sí los eventos trágicos y decepcionantes del fin de semana cuando un hombre se les acercó y comenzó a caminar con ellos. No era ningún ser luminoso, etéreo o nebuloso, pues lo vieron como un extranjero típico del sector sin darse cuenta de que era el Señor. Ellos compartieron con El los rumores cuando éste les preguntó de la conversación. Le dijeron de la visita de las mujeres a la tumba vacía y del aviso de los ángeles de que Jesús ya no estaba muerto sino vivía. Además, aunque otros compañeros verificaron el hecho de la tumba vacía, no obstante, no vieron a Jesús. Luego, el extranjero expresó desagrado por la incredulidad de sus dos acompañantes y les explicó los textos bíblicos mesiánicos, algunos de los cuales señalaban la necesidad del Mesías de sufrir previa a su glorificación. Cuando llegaron a donde iban, Cleofas y su compañero le obligaron a entrar para pasar la noche, pero cuando se sentaron a la mesa para comer el pan, lo reconocieron como Jesús cuando actuó como huésped al tomar el pan en sus manos y partirlo después de dar las gracias. Al instante Jesús desapareció y en seguida con gran entusiasmo y una fe renovada los dos regresaron esa misma noche, a pesar de su cansancio, a Jerusalén para informar a los demás lo ocurrido -- pero según Marcos los otros discípulos todavía no creían.

            La noticia de la aparición corporal a Simón Pedro (1 Cor 15:5; Lu 24:34). Pablo puso por escrito la primera y más antigua lista de los testigos oculares del Resucitado. El nombre de Pedro encabeza esa lista. El evangelio de Lucas aclara que cuando los dos discípulos del camino a Emaús se unieron en Jerusalén a los once apóstoles y sus compañeros escucharon la grata noticia de que el Mesías fuera resucitado y vivía, y la aparición a Simón lo confirmaba. Evidentemente los demás veían en eso la restauración de Pedro como el apóstol preeminente[3] -- pues fue el primer apóstol en presenciar al Señor en cuerpo glorificado.

            La primera aparición corporal a los discípulos (Tomás estaba ausente) (Lu 24:36-43; Jn 20:19-25; [Mr 16:14]). Mientras los discípulos en su reunión hablaban de estos increíbles eventos que despertaban nueva fe y esperanza en sus corazones, Jesús se puso en medio de ellos con el saludo típico judío "Paz." Se asustaron mucho, pues pensaban que se trataba de un espíritu. Para convencerles de que no era ningún fantasma, les ordenó a que vieran y tocaran a sus manos y pies. Así podrían comprobar para ellos mismos de la realidad corporal de su resurrección. Pero cuando esto no les convenció, pues sus sentimientos de alegría y de asombro les prevenía de aceptar esa realidad, Jesús les pidió algo para comer. Le dieron un pedazo de pescado asado, lo cual no sólo aceptó sino también lo comió en presencia de ellos. De esa manera recalcó la realidad de la resurrección corporal, y ellos se dieron cuenta a base de las evidencias convincentes de que era carne y hueso.

            Según la versión condensada de Juan de este mismo acontecimiento, por miedo a los judíos los discípulos se habían reunido con las puertas cerradas. Jesús entró y los saludó con palabras de paz al ponerse en medio de ellos. Una vez que vieron sus manos y el costado, se alegraron de ver al Señor. Luego Jesús les dijo que El les enviaba en una misión. Al soplar sobre ellos les ordenó a que comenzaran a recibir al Espíritu Santo y que al compartir el mensaje serían instrumentos del perdón. De otro lado, si callasen, serían instrumentos de la condenación.

            El próximo domingo, una semana después, ocurrió la sexta aparición de Jesús. Sólo después de seis días de reflexión sobre los sucesos extraordinarios de ese fin de semana tan llena de eventos insólitos y de haberlos compartido con otros, por segunda vez Jesús apareció durante una reunión de sus discípulos. Esta vez no la perdió Tomás (Jn 20:26-31) aunque permanecía firme en su incredulidad en cuanto a la resurrección del Señor. Se reunía con los otros tras puertas cerradas. No obstante, Jesús entró, y al ponerse en medio de ellos, los saludó con palabras de paz. Inmediatamente se dirigió a Tomás dándole permiso de examinar cuidadosa y personalmente sus manos y el costado. Tomás en seguida le confesó como su Señor y Dios y Jesús con evidente beneplácito aceptó esas designaciones. Aun más, dijo que los que creían en El como vivo y resucitado sin depender de los cinco sentidos eran dichosos o bienaventurados.

            Pablo también incluyó como segundo en su lista la aparición de Jesús al grupo completo de los apóstoles (1 Cor 15:5).

            La aparición corporal a los siete discípulos (Jn 21). La tercera vez que Jesús apareció a un grupo de apóstoles, en este caso siete discípulos, a orillas del Mar de Galileo (Tiberias), se presentó como una figura desconocida en la playa. Consciente de que ellos no habían pescado nada durante toda la noche, los ordenó a echar la red una vez más al lado derecho del barco. Al obedecerle, pescaron 153 pescados grandes. En eso Juan y Pedro reconocieron que el hombre en la playa era el Señor. Al acercarle, encontraron un fuego ya encendido, con brasas puestas y un pescado encima y pan. Jesús les ordenó a traer de la red más pescados acabadito de pescar. Luego de llamarles a desayunar, Jesús se los acercó, tomó el pan y el pescado en sus manos y se los repartió. Después de que comieron, El recibió pública confesión de labios de Simón Pedro de su amor genuino por El y le restauró públicamente como el líder de los discípulos ordenándole dos veces a cuidar de sus ovejas. A la vez Jesús predijo a que al transcurrir el tiempo Pedro sufriría una muerte violenta a manos de otros por Su causa. A pesar de ello, le ordenó a seguirle. Pero cuando Pedro vio a Juan cerca, le preguntó a Jesús del futuro de ese apóstol amado, y Cristo le dijo que no le tocaba a él saber. No era asunto de él sino del Señor. Sólo le correspondía a Pedro seguir a Jesús aunque los enemigos le mataran.

            La aparición corporal a más de 500 personas y la gran comisión [Mr 16:15-18]; Mt 28:16-20; 1 Cor 15:6). Según Mateo, Jesús dio cita con sus discípulos en un cerro de Galilea. Cada uno de los once apóstoles estuvo presente y le adoró, pero otros todavía dudaban. Sin embargo, Jesús en cuerpo glorificado se les acercó y les dio una especie de mensaje de despedida que envolvía una afirmación definitiva de su poder universal, un mandato sobre la misión universal de ellos en lo que les quedaba de vida y unas palabras de consuelo prometiendo siempre acompañarles dondequiera hasta la consumación de la edad. Evidentemente, éste fue el momento cuando Jesús apareció a los quinientos hermanos, la mayoría de los cuales todavía vivían cuando Pablo escribió su primera carta a los Corintios. De manera que muchos de ellos todavía podían dar fe de que Jesús vivía.

            La aparición corporal a Santiago (Jacobo) (1 Cor 15:7). Según Pablo, el Señor apareció a Santiago (Jacobo), el hermano de Jesús.[4] Es de suponerse que se llevó a cabo en algún sector de Galilea y que era la experiencia que le convenció terminante de que Jesús era el Mesías vivo.

            La aparición corporal a los discípulos y otra comisión misionera (Lu 24:44-49; Hch 1:3-8). En esta aparición corporal Jesús les recordó de sus predicciones en varias ocasiones acerca de Su muerte y resurrección y que todo eso era necesario para cumplir las profecías mesiánicas en todo el Antiguo Testamento. Además, recalcó su mandato misionero. Comenzando en Jerusalén pero llevando el evangelio de Jesús a todas las naciones, tenían que pregonar el arrepentimiento del pecado y su perdón a basa de la muerte y la resurrección de Cristo. Para ayudarles como testigos de El Jesús enviaría sobre ellos lo prometido del Padre. Por eso no debían regresar a Galilea sino quedarse en Jerusalén hasta recibir el poder del Espíritu Santo. En los Hechos, Lucas hace claro que Jesús se presentó delante de los apóstoles "en persona," así dándoles evidencia de que seguía vivo. Les instruyó a que se quedaran en Jerusalén hasta el cumplimiento de la promesa del Padre acerca del Espíritu Santo. Les hizo ver que no debían preocuparse y ser obsesionados por los eventos escatológicos, sino debían ser fieles en cumplir con la orden misionera desde la ciudad cercana de Jerusalén hasta el último rincón de la tierra.

            La última aparición corporal[5] y la ascensión de Jesús al cielo ([Mr 16:19-20]; Lu 24:50-53; Hch 1:9-12). Según Lucas, Jesús llevó a los discípulos de Jerusalén a Betania; con sus manos alzadas los bendijo a la vez que subió al cielo. Según los Hechos, Jesús ascendió al cielo hasta ser escondido en una nube. Mientras ellos miraban, dos hombres les comunicaron la promesa del regreso del Señor a la tierra de igual manera. Conforme a los evangelios esta ascensión puso fin definitivo a las apariciones de Jesús que a la vez daba paso a la venida del prometido Consolador. Así que la partida para siempre de la presencia física de Jesús es definitiva, pues entró en una vida imperecedera, eterna, celestial, invisible, incomprensible y totalmente diferente. Ahora los más bendecidos son los que creen sin verle físicamente. Su ascensión también es la conclusión lógica de un cuerpo glorificado espiritual que haya vencido la muerte para siempre. Hace claro que el Ascendido vive por la eternidad intercediendo y ayudando a Su pueblo.

            Antes de concluir esta sección, conviene analizar y sintetizar varios aspectos de estas once apariciones de Jesús. En primer término, en cuanto a los propósitos, segundo lo que nos dice acerca de Jesús, tercero su mensaje y cuarto a quienes y donde se manifestó. ¿Cuáles fueron los propósitos de sus apariciones corporales? Primero, se trataban de pruebas fehacientes o evidencias contundentes de la resurrección. Jesús seguía vivo. Ya no estaba muerto. Era muy necesario eliminar la duda de las mentes y los corazones de sus seguidores más allegados aunque es notable que la incredulidad entre algunos persistía aun durante la penúltima aparición. Entonces los discípulos no eran ingenuos, fáciles de engañar y dispuestos a creer cualquier rumor. De manera que primordialmente las apariciones de Jesús señalan Su derrota de la muerte y del maligno. A raíz de Su victoria sobre la muerte, la peor consecuencia del pecado, se desprende un mandato misionero para todas las naciones. Y eso señala un segundo propósito y tema más importante en las apariciones corporales.

            ¿Cómo era Jesús durante sus apariciones? En cuanto a lo físico se parecía a cualquier ser humano. No era un espíritu luminoso, etéreo o nebuloso de una dimensión puramente espiritual o de una sustancia "antimateria." Tampoco era un fenómeno de una experiencia puramente psíquica o una visión subjetiva, pues caminaba sobre la tierra como todo ser humano, comía alimentos, fue visto, oído, tocado y agarrado por otros. Se trataba de la presencia personal de carne y hueso dentro del espacio y el tiempo entre la comunidad de fe. De manera que participaba del mundo nuestro usando los cinco sentidos y siendo alcanzados por los órganos sensoriales de otros seres humanos.

     No obstante, tenía poderes especiales que usaba solamente en momentos propicios y selectos, pues tenía dominio y control sobre ellos. Podría anticipar el futuro, pues profetizaba la ejecución de Simón Pedro y dio órdenes a que los discípulos se quedaran en Jerusalén en anticipación de la venida del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Así que tenía poderes de precognición y de predicción. Podría dejarse ver o esconder su identidad a la vista de otros de manera que no lo reconocieran. Aun más podría aparecer adentro de cuartos con puertas cerradas o desaparecer aunque es patente que no usaba esos poderes con mucha frecuencia. Evidentemente prefería adaptarse a nuestra dimensión terrenal. Es muy notable que El comía o estaba presente en varias ocasiones para una comida. Eso se dejaba ver repetidamente de que no era un simple espíritu "puro," sino una persona viva "vestida con un cuerpo," el cual a veces fue identificado como el cuerpo mutilado por la crucifixión y en otras veces como un "cuerpo espiritual." Por lo tanto, el hombre que sufrió y el que resucitó son una y la misma persona. Había una identidad personal entre el Crucificado y el Resucitado. Evidentemente el cuerpo enterrado en la tumba fue asimilado o transformado de modo especial al cuerpo resucitado de Jesús, adaptándose a las condiciones de la vida sobrenatural. Se señala su triunfo sobre la muerte en que no volvió a morir sino ascendió a la presencia del Padre. Esto hace claro que no era la fe de Su pueblo lo que le levantó a la vida sino el Jesús levantado a la vida por Dios quien les llevó a la fe.

            ¿Cuáles eran los mensajes del Resucitado? ¿De qué hablaba durante las apariciones? Los temas principales eran dos. Primero, invitaba a los testigos oculares a que comprobaran que El estaba vivo. Presentaba así evidencias contundentes de que era un ser humano vivo frente a la duda de Su resurrección. La evidencia de la tumba vacía necesitaba ser cumplimentada con Su presencia personal y corporal, pues de otra manera alguien pudo haber llevado o robado el cadáver tal como sospechaba María Magdalena y afirmaba algunos judíos. El segundo tema principal fue su mandato misionero repetido en varias formas. Al principio las ordenas misioneras se trataban de avisos a los más allegados, de su resurrección a la vida, luego después de la primera semana se amplió a la orden misionera que abarcaba a todo el mundo, tanto el judío como el gentil.

            Los temas secundarios en sus conversaciones incluían la restauración del liderato preeminente pero limitado de Pedro, la promesa del poder del Espíritu Santo que recibirían al esperar en Jerusalén y las explicaciones de Jesús de las Sagradas Escrituras en cuanto a las profecías mesiánicas, especialmente las que se relacionaban con Su muerte y resurrección. Es muy notable de que aunque regañó su falta de fe en las Escrituras y entendimiento de ellas (Lu 24:25), normalmente Jesús manifestaba una actitud de consolación, compasión, estímulo y comprensión. Sus mensajes no es caracterizaban con exigencias de sufrir, sino tenía el propósito de eliminar el miedo y la duda e infundirles con esperanza, seguridad y paz mental y emocional.

            ¿A quiénes apareció Jesús? Normalmente a los que eran sus seguidores durante Su vida, aunque fueran dudosos o incrédulos en el momento de la aparición corporal. Las excepciones incluían los encuentros con Santiago (Jacobo) y años más tarde con Saulo en el camino a Damasco (1 Cor 15:8). Una vez que experimentaron las apariciones, libremente se hicieron creyentes en el Resucitado. Es muy notable que a veces aparecía a grupos y en otras a individuos y que éstos se encontraban en diferentes estados de desánimo. Su práctica aun en estas apariciones era respetar a cada individuo que había sido creado a la imagen y semejanza de Dios. Los respetó como personas con capacidad de evaluar las evidencias y llegar a sus propias conclusiones.

            ¿Dónde ocurrieron las apariciones? Las primeras y las últimas ocurrieron en o cerca de la ciudad de Jerusalén, pero en otras veces sucedieron en Galilea. Se encontraba en un camino que se dirigía al campo y dentro de habitaciones o salones; también estaba en la orilla de un lago y en un cerro de una montaña. Así que aparecían en una variedad de lugares y a una variedad de personas con una variedad de estados de ánimo, pero nunca aparecía por la noche o mientras que dormían o en los sueños o a niños. Siempre aparecía durante las horas del día.

            A lo largo de los siglos se han presentado diferentes razones para negar la realidad de la resurrección de Jesús y sus apariciones. Se han argumentado de que se trataba de visiones subjetivas, de alucinaciones, de histeria, de un fantasma, de una tumba equivocada y de un desmayo en la cruz. Tales argumentos comenzaron en el primer siglo cuando los mismos judíos y los soldados sobornados acusaron a los discípulos del robo del cadáver de Jesús. Era una acusación, entonces, de fraude. La teoría musulmana afirma que Dios no permitiría a uno de sus profetas morir este tipo de muerte violenta. Por lo tanto, Dios en el momento apropiado sustituyó a otro cuerpo por el de Jesús que se parecía a El. Así que ese profeta nunca murió en la cruz y nunca resucitó. Hoy día algunos teólogos apoyan la negación de Su resurrección al clasificar las narraciones como leyendas o mitos que nos enseñan algo, pero que no describen una resurrección histórica. Tampoco eran históricas las apariciones.

            No obstante las negaciones, cabe señalar que es esencial que haya una causa suficiente para explicar los efectos. ¿Cuáles eran los efectos o los eventos posteriores a la crucifixión? Incluyen el cambio radical de estado de ánimo y de comportamiento de los apóstoles y los discípulos. Antes de descubrir la tumba vacía estaban acobardados, desilusionados, tristes, miedosos, abatidos, sin esperanza, sin propósito y escépticos en cuanto a la resurrección, pero después de las apariciones corporales con sus demostraciones físicas y el día de Pentecostés eran agradecidos, convencidos, alegres, valientes y dispuestos a exponerse a la persecución y a la muerte por su fe, pues se convencieron plenamente de la resurrección de Jesús. Por consiguiente, comunicaron valientemente esa verdad evangélica. La pequeña comunidad fue a punto de desbandarse y de desaparecer, pero diez días después de la última aparición se convirtió en una iglesia grande, pujante, militante, evangelizadora, que predicaba el mensaje de la resurrección con denuedo. ¿Puede explicar eso suficientemente aparte de la resurrección histórica de Jesús? Además, la primera evidencia por escrito de una tradición recibida o un credo acerca de la resurrección (1 Cor 15:3-9) ha sido fechado dentro de una década de la crucifixión. Esto coloca la resurrección en el testimonio de testigos oculares y eso hace claro de que no se trataba de una leyenda.

            Además, el cambio del día sagrado de las reuniones del sábado judío al primer día de la semana sólo se puede explicar a base de la realidad patente de un Jesús vivo -- no muerto. Asimismo la producción de un nuevo libro sagrado, el Nuevo Testamento, no se explica sin el evento histórico de Su resurrección. Tiene como su corazón la afirmación de la vida resucitada del Señor, la cual sirve de base de la esperanza futura y del creyente. Dicho suceso produjo esta literatura, no visa versa. Por último, la conversión del apóstol Pablo es significativo, pues se trataba de un genio y erudito que al principio se oponía tenazmente a los cristianos y su fe en la resurrección, pero después de su experiencia con el Resucitado y su conversión se transformó en un constante viajero y misionero a muchas partes del Imperio Romano pregonando el mensaje.

            El significado de la resurrección es múltiple para el cristiano. La vida y la muerte de Jesús en la cruz son vindicadas; arroja luz sobre la naturaleza de la vida después de la muerte; quita el terror y la finalidad de la muerte; da esperanza en un nuevo contexto de seguridad en una resurrección universal.

 

 

Resumen de las apariciones de María[6]

 

     Durante el siglo XX se han informado de más de 300 manifestaciones o apariciones marianas en muchos lugares del mundo. Algunas han sido reconocidas oficialmente por la Iglesia Católica Romana y la Copta de Egipto. En Puerto Rico ninguna de las múltiples manifestaciones ha sido aprobada oficialmente. Se incluyen imágenes que lloran y visiones al aire libre como en el caso más significativo de la Virgen del Rosario cuando en el 1953 dos niños dijeron haber visto a la virgen cerca de un pozo en el Barrio Rincón de Sabana Grande durante treinta y tres días comenzando el 23 de abril. Se afirma que esta Virgen del Pozo efectuó sanaciones, conversaciones y un milagro del sol. Entregó siete mensajes secretos a los videntes para ser revelados públicamente en los momentos indicados. Hasta la fecha de hoy por lo menos dos han sido publicados. En el primero la virgen prometió interceder ante Jesucristo para la vida eterna de aquellos que promulgan su nombre "como madre del verdadero camino hacia el Padre." En el segundo les dijo que permanecieran "en el verdadero camino, en la iglesia de mi Hijo" a pesar de sufrimientos, de confusiones y de los sacerdotes con sus faltas.

            Típicamente las manifestaciones de la virgen están rodeadas de un halo de luz o con una luminosidad que la distingue de la gente de este mundo. También suelen venir acompañadas de otras circunstancias, tales como sonido, música, colorido y aromas. El ser humano que la presencia siente que está en la presencia de algo que no es humano.

            La primera[7] reconocida por la Iglesia Católica Romana en el siglo XX fue la de la Virgen de Fátima (1916-17) en Portugal, un centro de sanidades y conversiones. Existen cuatro elementos principales en sus mensajes: el deber diario de vivir de acuerdo al estado de cada uno, el rezo todos los días del rosario el cual es inseparable del escapulario, la reparación eucarística durante cinco primeros sábados y la consagración al Corazón Inmaculado de María junto con el uso del escapulario. Las manifestaciones percibidas por tres niños de las edades de 7, 9 y 10 años comenzaron con el arcángel San Miguel quien les dio la Santa Comunión, diciéndoles que Jesús estaba presente en todos los tabernáculos del mundo. El próximo año la virgen se manifestó seis veces en el campo, advirtiendo de la conversión de Rusia o de mucho sufrimiento y muchas guerras. Pidió a que se consagrara a Rusia a su Sagrado Corazón y prometió que finalmente habría paz. Profetizó un milagro en octubre y miles se reunieron y reclamaron haber visto un milagro del sol. Dio tres célebres secretos, el tercero de los cuales se dio a luz pública finalmente, reclamando un vínculo oficialmente con un intento de asesinar al Papa Juan Pablo XXIII.

            Varios años más tarde la virgen se manifestó a cinco niños en Beaurang en Bélgica (1932-33). En treinta y cinco ocasiones apareció a los niños recalcando el mensaje de Fátima de oración, sacrificio y devoción al Corazón Inmaculado de la Virgen. Fue presentada como mediadora de todas las gracias; prometió conversiones y pidió la construcción de una capilla. Fue el segundo lugar aprobado por la Iglesia Católica en el siglo XX.

            Casi inmediatamente después se manifestó ocho veces a una niña de doce años en Banneux en Bélgica (1933). Hubo apariciones en el bosque y han ocurrido sanciones debido a las aguas de un manantial. Se presentó como el enlace esencial con Jesús. Fue el tercer lugar de manifestaciones aprobado por la Iglesia Católica en el siglo XX.

            Durante las décadas de los 1940 y 1950 diferentes apariciones de la virgen bajo una variedad de títulos señalaban un compromiso de salvar a sus hijos, pero exigía la oración y el arrepentimiento.

            En Garabandal en el norte de España (1961-65) cuatro niños de once y doce años presenciaron primero a un ángel varias veces en un sendero. Luego la virgen se manifestó con dos ángeles, uno de los cuales fue San Miguel. Se les dio un mensaje secreto escrito en un estandarte el cual se explicó después. Señalaba la necesidad de hacer muchos sacrificios y muchas penitencias, recibir frecuentemente el sacramento y vivir buenas vidas junto con una advertencia de que los seres humanos recibirían un gran castigo a menos que cambiaran. En todo había más de 1,200 apariciones y todas anunciadas a los niños con anticipación por medio de tres goces o llamadas interiores. Como resultado, los niños llegarían al sitio de la próxima manifestación a la misma vez y caerían de rodillas en un estado de éxtasis lo cual a veces duraba varias horas. Sucedieron violaciones de leyes naturales, tales como la levitación, caídas estéticas con sus cuerpos inmóviles como estatuas. Aun cuatro doctores eran incapaces de moverlos.

            El arcángel San Miguel les daba la hostia a veces que era sólo visible a los niños. En ocasión posterior la hostia fue vista en la lengua de ellos. Los mensajes subrayaban la presencia del Jesús en la eucaristía y que muchos cardinales, obispos y sacerdotes iban por el camino de perdición, pues no daban suficiente énfasis en la eucaristía. Se dijo que San Miguel Arcángel era un mediador y que la virgen los amaba y no quería su condenación. Por lo tanto, deben hacer más sacrificios. Hubo profecías de cuatro futuros eventos: una advertencia de alcance mundial, el anuncio de un gran milagro del cual no se sabe la fecha, la cual se anunciará con ocho días de antelación; habrá una señal permanente y parcialmente visible hasta el final de los tiempos y un castigo, condicionado por la penitencia y la obediencia a la virgen. Además, decía que todos eran sus hijos y que debían obedecer a la Iglesia primero y siempre, porque eso daba más honor a Dios.

            Los cuatro elementos principales en sus mensajes eran la importancia de la eucaristía y el sacerdocio, el significado del rosario, la oración por los sacerdotes y sobretodo la obediencia a la Iglesia Católica Romana. Estas apariciones en Garanbandal aumentaron la fe del pueblo y en la actualidad la Iglesia Católica estudia el caso.

            En Zeitun en Egipto (1968-70) la virgen se manifestó como una luz radiante sobre la Iglesia Ortodoxa Copta de Santa María. Fue acompañada por sanaciones que se verificaron. La Iglesia Copta aceptó como auténticas las apariciones de la virgen María que recurrían dos o tres veces por semana, de una duración de unos minutos a ocho horas. Fueron vistas por 250,000 personas de diferentes religiones; ocurrieron milagros, sanaciones y conversiones. De noche se vieron palomas blancas también, durante, antes y después de la aparición de ella. A veces se manifestaron humo y un fuerte olor a incienso. Aunque la virgen de estas visiones nunca habló palabra alguna, los testigos sintieron la preocupación de ella por sus hijos.

            En Akito en Japón (1973-81) al principio se manifestó una luz muy fuerte adentro de una capilla a una monja enferma quien vio ángeles adorando la eucaristía alrededor del altar. Su ángel guardián le enseñó la oración de Fátima, la cual se desconocía anteriormente allí. Luego una herida en forma de cruz apareció en una mano. A una oración la virgen añadió "verdadera," así subrayando la verdadera presencia de Jesús en la eucaristía. Cuando apareció una vez más un estigma en la mano, su ángel guardián explicó su significado. La estatua de María en el templo sudaba desde su cara hasta los pies y un olor fragante llenó la capilla; la estatua lloró 101 veces. El análisis en una universidad concluyó que las lágrimas eran humanas. Se informó que la virgen daba mensajes con el fin de salvarlos. Estos incluían advertencias de grandes castigos y fuego del cielo a menos que se arrepintieran; dijo que muchos serían destruidos. Se ha considerado su mensaje uno de amor y de arrepentimiento. Su tercer mensaje se relaciona con la Virgen de Fátima, pues se pedía oración con el rosario por los obispos y los sacerdotes; se avisó que dentro de la Iglesia habría conflicto entre los líderes y que iglesias y altares serían destruidos, que el demonio dominaría algunos líderes y que la virgen estaba triste por las almas perdidas. Después de once años de estudio la Iglesia católica declaró las apariciones como sobrenaturales.

            Betania en Venezuela (1976 en adelante) es el cuarto lugar aprobado de apariciones auténticas, sobrenaturales y de origen divino por la Iglesia Católica Romana en el siglo XX. Se manifestó la virgen en una granja donde 2,000 personas la vio. Ha aparecido de repente bañada en luz con olor a un dulce perfume de rosas. Se ve sin entrar en trance o éxtasis y diferentes personas la ven vestida como diferentes vírgenes. Una estigmatista quien fue la primera en verla y a unos santos en apariciones privadas reclama haber experimentado visiones toda la vida. Era la visionaria principal desde el principio que recibía los mensajes. En el 1984 la aparición cambió de privada a pública. En siete ocasiones se ha manifestado por diez o quince minutos cada una, pero la última manifestación duró treinta minutos. Supuestamente se ha presentado a 108 testigos en forma tridimensional con una banda azul. Irradiaba una gran luz, como la de la Virgen de Lourdes.

            Sus mensajes recalcan tres temas principales: una restauración a la fe católica y una penitencia más profunda, una llamada a orar por la Iglesia, la conversión de pecadores y la paz mundial y un estímulo a recibir con más frecuencia los sacramentos. Aboga también por la justicia social. El agua de una cascada cercana ha efectuado sanaciones. Las muchas conversiones han llegado a las personas a amar más a la virgen.

            En Medjugorje en Croacia (1981 en adelante) se ha manifestado como la Reina de la Paz a seis jóvenes videntes entre las edades de 10 y 17 que la ven con forma tridimensional. Se ha aparecido una luz insólita y una escritura misteriosa en el cielo; además, experimentaron movimientos del sol. Los videntes entran en un estado estático perdiendo todo sentido del tiempo y del espacio. Los mensajes recibidos contienen seis temas esenciales: la paz, la fe, los rezos, el ayuno como medio de conversión, la penitencia junto con la confesión y la conversión (la confesión mensual como un medio de conversión esencial). Además, la virgen ha advertido de castigos mundiales los cuales se pueden evitar con la oración, el ayuno, la fe y la conversión. También promete interceder a Dios por los que oran, hacen penitencias y se rinden a ella. Se ha informado de que el purgatorio tiene varios niveles y que las oraciones ayudan a los que están allí a pasar al cielo.

            Todos los visionarios recibieron diez secretos que contienen mensajes acerca de los castigos futuros. Se promete dejar una señal visible. El centro de su mensaje es la paz real, la esperanza y la misericordia para el mundo. La ciencia no ha podido explicar sus señales.

            En Kibeho en Ruanda (1981-89) en un colegio parroquial Católico Romano siete jóvenes visionarios reclaman haber visto visiones de María y su hijo Jesús. Sus mensajes recalcan la importancia del rosario y la oración. Les pide a que se amen unos a los otros y que vivan vidas ejemplares para la juventud del mundo. La Iglesia Católica ya ha aprobado las apariciones en la primera etapa de sus investigaciones. En general el mensaje es de oración, conversión y vigilancia. Es uno principalmente de arrepentimiento y preparación para la venida de Jesucristo. Estas visiones han resultado en más vocaciones a la vida religiosa y en más fervor católico.

            En Naju en Corea del Sur (1985 en adelante) se transmitió al mundo su mensaje severo. Se presentó como modelo y mediadora de todas las razas. Ocurrió por primera vez cuando una estatua privada de la virgen comenzó a derramar lágrimas, las cuales ha derramado muchas veces, inclusive han caído lágrimas de sangre. Repetidamente ha pedido oraciones, sacrificios y penitencia. Decía que sólo así habrá beneficio y gracia para muchas almas. Como Fátima, lamentó el pecado, inclusive el aborto, y la poca reparación. Advirtió que si no se acata a sus peticiones, habrá castigo y ruina para la raza humana.

            En Ucrania (1987 en adelante) la virgen ha sido viso sobre diferentes Iglesias Católicas y en campos abiertos. Las apariciones han causado conversiones. Pide a que se arrepienten y oren.

            Resumiendo: el mensaje de estas visiones es básicamente el mismo dondequiera. Se insta a la oración y a vivir sus mensajes.

 

 

Las diferencias irreconciliables

 

            Es importante destacar las diferencias entre las apariciones de Jesús y las alegadas de la virgen. En esto no nos limitamos a las narradas en la sección anterior.

            Jesús predijo su resurrección en varias ocasiones y de allí se infiere unas apariciones. De otro lado, no existen ningunas predicciones de la resurrección de la virgen aparte de la resurrección universal al final del mundo con el resto del pueblo de Dios. La Biblia no dice que María era una creyente con mayores privilegios que el de ser la madre bendita de nuestro Señor. El dogma de su ascensión en cuerpo y alma al cielo se basa en una tradición eclesiástica y no la apostólica. Únicamente una creencia en ese dogma y en la virgen como mediadora lógicamente permitiría una aceptación de su regreso con mensajes de advertencia a menos que uno abraza la fe espiritista de las manifestaciones de los muertos. No obstante, la Biblia no apoya otra interpretación que no sea que la madre de Jesús murió como una cristiana normal y se encuentra esperando la resurrección como los demás creyentes. Tampoco para las sagradas Escrituras de la tradición apostólica es corredentora.

            Las apariciones de Jesús eran literalmente físicas e históricas en un cuerpo glorificado.[8] Jesús comió pescado y lo cocinó sobre un fuego a la orilla del Mar de Galilea. Caminó en la playa, en el cerro de una montaña, en un salón de una residencia y por el sendero o camino a Emaús. De hecho María Magdalena le agarró para que no se fuera. El Resucitado invitó a Tomás y a otros a tocar sus manos y el costado cicatrizados. También partió el pan con sus manos al orar. Los discípulos lo percibieron como cualquier otro ser humano normal. La única vez que los apóstoles vieron a Jesús inmóvil o trasladarse en el aire fue en su ascensión al cielo. Todo esto demuestra que Jesús en su cuerpo glorificado fue un ser corporal -- no un espíritu puro. No se puede usar el pasaje favorito de los Testigos de Jehová tampoco para comprobar lo contrario (1 Pe 3:18), pero sí ese pasaje nos ayuda a entender que su cuerpo resucitado no fue una especie de zombi o sonámbulo desvinculado del espíritu. Jesús apareció como un ser íntegro con cuerpo, espíritu y alma. Todo esto contrasta agudamente con las apariciones de la virgen en las cuales nadie la toca, no come o ingiere comida alguna sino que flota como un fantasma luminoso y nebuloso en el aire.

            Los discípulos reconocieron al Resucitado como idéntico al Crucificado a base de diferentes aspectos que le caracterizaban en su vida terrenal. Reconocieron las cicatrices en sus manos y costado, el tono de voz con que pronunciaba, el acto de partir el pan y la pesca milagrosa. Todos estos se asociaban con experiencias en la vida antes de Su crucifixión. No creyeron únicamente porque les dijo que era Jesús. De hecho no se atrevieron preguntarle eso, porque ya sabían quién era. De otro lado, con frecuencia en las visiones de la virgen tanto los ángeles como ella se les informan repetidamente quiénes son. Así que la evidencia se limita básicamente a lo que ellos dicen acerca de la figura.

            Cuando Jesús invitó a otros a tocarle, así manifestaba respeto por el proceso normal de la toma de decisiones mientras en muchas alegadas apariciones de la virgen los seres humanos son obligados o forzados a actuar, aun a sufrir. Se les obsesiona o posesiona convirtiéndoles en robots o estatuas o se les salen estigmas. Jesús nunca abrió ningún estigma en el cuerpo de los discípulos que le presenciaban. Las apariciones de Jesús no causaban dolor a persona alguna y no los mandó a hacer sacrificios o penitencias caminando de rodillas o descalzos sobre caminos pedregosos. La verdad es que las llagas de las manos de Jesús cicatrizaron con una rapidez inusitada -- así quitaban el dolor. Además, Jesús los mandó a ir delante de El a Galilea y también a evangelizar a todo el mundo gentil que estuviera dispuesto a convertirse voluntariamente en sus discípulos sin restarles la responsabilidad individual de una obediencia amorosa.

            El Resucitado apareció solamente un número limitado de veces -- unos diez u once veces -- durante un tiempo muy corto de cuarenta días y en ningún momento en más de un lugar geográfico a la vez. No apareció siempre en el mismo sitio sino en varios lugares distantes. Apareció en la ciudad, en el aposento alto, de una residencia tanto como en el aire libre y en el campo, en un cerro de una montaña tanto como en la playa cerca de agua. De otro lado, las apariciones de la virgen normalmente ocurren cerca de manantiales en el campo, los bosques o encima de iglesias. Con frecuencia las aguas se convierten en instrumentos milagrosos y mágicos de sanidad. Jesús nunca hizo eso. No hubo ninguna sanidad mágica y no dejó aguas milagrosas para sanar a los enfermos.

            Jesús nunca apareció a un grupo de niños. Solamente aparecía a adultos que habían sido sus discípulos durante su vida o sus discípulos en potencia, aunque al principio dudaban de El. No escogió a un grupo selecto de niños o jóvenes para seguir comunicándoles mensajes o revelaciones. Tampoco se presentaba a unos videntes fascinados por lo paranormal como los únicos en percibirle. Nunca hubo algunos videntes que recibían mensajes secretos y lo veían mientras que otros no. Todos los presentes lo veían y lo escuchaban. Todo lo contrario se ve en las supuestas apariciones de la virgen.[9] Cabe señalar que la madre de Jesús ni siquiera era una de los testigos oculares de la resurrección de Jesús que merecía ser mencionado por separado. De otro lado, se señala a veces manifestaciones de la virgen en compañía del niño Jesús. Además, nunca se vio un ángel con Jesús, mucho menos el Arcángel San Miguel. En los evangelios un máximo de dos ángeles, se encontraban adentro de la tumba vacía, y siempre fueron anónimos. No así en las visiones de María.

            Existen notables diferencias en el contenido de los mensajes de Jesús y de la virgen. Jesús en sus apariciones nunca mandó observar la eucaristía, nunca comunicó insinuaciones, indirectas o mensajes para sacerdotes y eclesiásticos apáticos o mandó construir capillas. Pero sí habló palabras de restauración personal a su misión pública para Simón Pedro. Jesús no apoyó las ceremonias, los sacramentos o los ritos de iglesia alguna. De hecho sólo mencionó la orden del bautismo en el contexto del mandato misionero. Nunca materializó el pan de la eucaristía[10] del aire, pero en dos ocasiones partió pan terrenal y material. Nunca emitió predicciones acerca de las naciones o exigía sacrificios, penitencias o mortificación para alcanzar la salvación. Nunca dio un mensaje de sufrimiento y de sacrificio sino uno del poder del Espíritu Santo. Nunca mandó a la gente a rezar el rosario o habló del escapulario. Nunca infundió temor o terror alguno por medio de mensajes deprimentes de cataclismos inminentes y con tono amenazador, sino comunicaba fe, esperanza y confianza. Cabe recalcar que no hubo nunca nada esotérico acerca de El -- ni una sola palabra oculta. Tampoco dio mensaje esotérico o vaticinio secreto a alguien para revelar al público después. Y únicamente en una ocasión les dijo con anticipación donde le verían. En las otras ocasiones siempre eran apariciones inesperadas, aun en el caso del segundo domingo con Tomás presente.

            Todo esto contrasta radicalmente con los mensajes de la virgen. Tal vez las palabras de paz son lo que más se parecen -- pero aun aquí hay diferencias -- para Jesús era primeramente el saludo cortés del judío y nunca se refería a la paz nacional o implicaba de alguna manera el escape de la destrucción física en el mundo.

            Jesús compartió sus conocimientos de las Sagradas Escrituras con el propósito de guiar a sus discípulos en la interpretación más acertada de la palabra profética. Se sabe por la Biblia que María conocía a fondo la Escritura,[11] pero ¿así lo demuestran las apariciones de la virgen? No, todo lo contrario, sus palabras con frecuencia van en contra esa Palabra revelada.

            Las apariciones corporales de Jesús destacaron la realidad de la resurrección como una verdad cardinal. Señalaron algo más importante que meramente sus apariciones. El propósito era cambiar la duda y la incredulidad acerca de El en fe y estimularles a llevar el mensaje de victoria sobre la muerte. Se da énfasis en la resurrección. Con solamente una tumba vacía, era posible concluir de que alguien había robado Su cadáver o que se equivocaron de tumba, pero además de la tumba vacía, se demostró sin duda alguna con las apariciones la realidad de la resurrección. De manera que está claro que realce un mensaje de victoria sobre la muerte -- no uno que amenaza con la muerte y la destrucción. Lo que importa es la resurrección y no solamente las apariciones. Y las apariencias de la virgen, ¿a qué más importante señalan? ¿Son milagros por el milagro? ¿Se tratan de un espectáculo por el espectáculo o lo sensacional por lo sensacional? ¿Ensalzan a la virgen o a Jesús? ¿Quitan la atención y la adoración de Jesús o la apoyan? Definitivamente las apariciones de la señora virgen alimenten el culto a María o la mariolatría más que la adoración de su Hijo. No así las apariciones de Jesús. Concluimos, pues, que existen muchas diferencias irreconciliables entre estas apariciones.

 

 

Diversas explicaciones para las manifestaciones

 

            Existen por lo menos cinco explicaciones para las apariciones de la virgen. Primero, hay las explicaciones periodísticas. Debido al enorme atractivo para las masas de los temas místico-folklóricos los medios masivos de comunicación destacan estas manifestaciones, pero el reportero asignado llega apresuradamente al escenario y a la ligera toma notas y fotografías para someterlas al periódico o la revista. El resultado suele ser un artículo lleno de inexactitudes, y aun insinuaciones, conjeturas y sospechas que reflejan las interpretaciones personales del periodista sin compenetrarse de los elementos hondos psicológicos. La tendencia normal periodística es de sospechar de algún engaño tras bastidores. De allí la creencia de que todo es un montaje con el fin de sacar algún provecho monetario y a veces político -- hasta surgen tramas internacionales con la C.I.A. Para esta postura los videntes y los otros crédulos son unos tontos que caen en la trampa.

            Segundo, hay la explicación psicológica-psiquiátrica. Los psicólogos y psiquiatras son estudiosos de los mecanismos normales y anormales de la mente humana. A la vez como científicos son escéticos ante los fenómenos que reclaman experimentar los videntes y prestos a clasificarlos como histeria o alucinaciones. Aun para ellos pueden ser visiones colectivas debido a la fácil sugestionabilidad de las masas religiosas. A veces clasifican a los videntes como personalidades psicopáticas e identifican a las mismas personas como la única raíz de todos los fenómenos extraños. Hay ocasiones cuando los mecanismos genuinos escapan sus conocimientos debido a sus supuestos o la complejidad de los estados de trance místico o los estados alterados de conciencia. Sus supuestos racionalistas los llevan a ver todo como sujectividad o falta de seriedad.

            Una excepción a esta norma es el caso del famoso psicólogo suizo Carl Gustavo Jung y su teoría de los arquetipos y del colectivo inconsciente. Según él, como cada persona tiene una mente o un alma, también lo tiene el conjunto de todos los seres humanos. Dicha mente gigante, inteligente y con gran energía, aunque indirectamente, rige las actuaciones de toda la sociedad humana y a veces puede manifestarse en forma de una fuerza física apreciable por nuestros sentidos. Esta mente es el origen profundo de los fenómenos como las apariciones marianas y otros macrofenómenos en toda cultura. Dichas manifestaciones tienen unos fines específicos y necesarios para las sociedades donde suceden.[12]

            La tercera es la explicación parapsicológica. La  parapsicología estudia los fenómenos extraños dondequiera para los cuales las ciencias naturales no investigan y no tienen explicación. Los fenómenos de las apariciones marianas se han encontrado anteriormente en otras sociedades no católicas y a veces en ambientes totalmente irreligiosos. Como la psicología, la parapsicología conoce el enorme poder de la sugestión de la mente humana en cuanto a las estigmatizaciones. Se ha estudiado los aromas y las sanaciones cuando no tienen que ver con un religioso o cuando se asocian con todo tipo de psíquicos, médiums y aun curanderos ajenos a todo lo religioso. Por eso tienen elementos de juicio más que suficientes para concluir de que no es la virgen la que aparece. No obstante, aunque algunos presenten sus teorías de que todos los fenómenos paranormales provienen del psiquismo humano, pues las fuerzas de la mente superan en muchos aspectos lo que podemos imaginar, se encuentran incapaces para explicar algunos aspectos de los fenómenos.

            La cuarta explicación es la esotérica.[13] La humanidad es una granja que pertenece a otros seres más inteligentes y poderosos que nosotros. Estos espíritus, energías invisibles o entidades amorales también habitan este planeta y que son los verdaderos gobernantes de él. Producen estas apariciones de la virgen como solamente una de las maneras de relacionarse con los seres humanos. Para efectuar los macrofenómenos se necesita una energía gigantesca y con gran control -- más allá que la mente humana. Otros fenómenos como la bilocación son posibles debido a que el cuerpo humano está compuesto de varios cuerpos electromagnéticos que en ciertas ocasiones se separan y actúan con una cierta independencia. El cuerpo visible es sólo uno de ellos. Aunque los místicos, videntes, psíquicos, médiums y otros suelen tener personalidades psicopáticas, en realidad lo que sucede es que tienen "psiquismos abiertos" y captan o se ponen en contacto con otros niveles de realidad completamente desconocidos por la ciencia natural. No obstante, estas energías son la verdadera explicación de todos los hechos paranormales, pues son obras de unos seres más avanzados que viven en planos superiores al ser humano; es decir, las apariciones son visiones espirituales de una existencia invisible y superior al hombre.

            El quinto enfoque se trata de las explicaciones religiosas y en particular las católicas. La Iglesia Católica es muy cautelosa en sus evaluaciones, pues reconoce que muchas manifestaciones son productos de la autosugestión y de mentes enfermizas. No obstante, de un lado, se afirma que algunas apariciones son hechas de la virgen María enviadas por Dios, pero se reconoce que con frecuencia personalidades psicopáticas a las cuales estas manifestaciones tiene un atractivo enorme, se hacen fanáticos religiosos. De otro lado, otros religiosos afirman que muchas son apariciones de Satanás y que con frecuencia tienen vínculos con el espiritismo y sus fenómenos, tales como la comunicación con los muertos y la materialización de ellos. Para estos todo es demoníaco organizado precisamente para desprestigiar a la Iglesia Católica y a otras apariciones auténticas.

            En conclusión, cabe señalar primero que es posible distinguir entre las apariciones de la virgen en términos de las que aparecen en forma nebulosa en el aire -- las de una masa de materia cósmica celeste, difusa y luminosa, que tienen aspecto de nube -- y las manifestaciones de las imagines que lloran. Entre las explicaciones para las segundas incluyen la sugestión, el deseo de los videntes de lucrarse o hacerse famosos y el hecho de que el calor del día derrite la cera y así da la impresión de lágrimas. Estas explicaciones sugieren que las manifestaciones son subjetivas más bien que realidades objetivas e indudablemente tal es el caso a veces, y eso explican en parte las investigaciones concienzudas de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, difícilmente la subjetividad da una explicación completa de todos los fenómenos existentes. Y eso lleva a algunos investigadores a la posibilidad de que algunas manifestaciones sean sobrehumanas o sobrenaturales. Pero a base de las alegadas descripciones las apariciones de la virgen contradicen la tradición apostólica de las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, no es posible aceptar un origen divino.

 

     [1]Para la enumeración de las apariciones de Jesús sigo Una armonía de los cuatro evangelios por A. T. Robertson. No todo teólogo los enumera de la misma manera, como es el caso de J. W. Shepard en su libro The Christ of the Gospels y de Raymond Strong en El ser humano y la fe cristiana. Algunos cuentan diez y otros once o mas dependiendo de su forma de armonizar los evangelios y la lista de Pablo en 2 Cor 15.

      [2]El verbo en griego ('orao) en su forma pasiva significa literalmente "fue visto por" o "se apareció a." Es idéntica a la expresión en el Antiguo Testamento para describir las "manifestaciones" de Dios en "las teofanías," donde se hace patente una realidad que es totalmente inaccesible al ser humano. De ninguna manera el hombre puede causar la aparición. En este caso significa que el Resucitado "se dejo ver."

     [3]Ver "El apóstol Pedro - preeminente pero humano" en La Sana Doctrina IV:4 (julio-agosto, 1989).

     [4]Ver "¿Quiénes son los hermanos del Señor?" en La Sana Doctrina 1:7 (Oct-Nov 1986).

     [5]Esto es conforme a los cuatro evangelios. No obstante, en la lista de Pablo en 2 Cor 15:8 la ultima aparición del Cristo glorificado lo fue a el en el camino a Damasco anos mas tarde después de la ascensión de Jesús al cielo. Con la frase "al ultimo de todos" Pablo sugiere que la serie de apariciones de Jesús definitivamente había terminado y de allí podemos inferir que sus visiones y experiencias extáticas posteriores ocurrieron en un plano diferente. Cabe señalar que a lo ultimo Jesús apareció a un fanático judío que era perseguidor de los cristianos y que Pablo acepto la identidad del Señor cuando este se identifico a si mismo como el Señor que el perseguía. Evidentemente, no todos en su compañía le veían y oían. En dos otros casos Jesús apareció a unos abiertamente incrédulos, a Tomas y a Jacobo (Santiago).

     [6]En inglés existen dos palabras con distinciones muy importantes para referirse a las apariciones de Jesús y las de María. Se habla de las "appearances" de Jesús que señala una realidad objetiva mientras que son las "apparitions" marianas que connotan algo mucho más subjetivo, casi como un fantasma, un espectro o una visión emotiva. Un ejemplo se palpa en el video con título "A Message of Urgency: Marian Apparitions of the Twentieth Century." Tal vez en parte estas distinciones se pueden hacer en español con las palabras apariciones de Jesús y las manifestaciones de María. En este contexto es posible definir aparición o manifestación como la visión por un ser humano de una persona o de un ser no natural o que de alguna manera no es de este mundo. Otra manera de hacer estas distinciones es mediante un adjetivo como "aparición corporal de Jesús." El vocablo manifestación aquí se emplea para referirse a seres o cosas con forma más o menos humana y de alguna manera con aspectos de seres inteligentes.

     [7]La visión de la Virgen de Lourdes en Francia ocurrió a una niña el siglo pasado en 1858.

     [8]Para una anticipación real de ese cuerpo en la transfiguración, vea "¿Eres un cristiano del Antiguo o Nuevo Testamento?" DSySM I:26-29.

     [9]El caso de Saulo en el camino a Damasco tiene sus propias peculiaridades (Hch 9:1-19; 22:6-16; 26:12-20).

     [10]Compara la forma milagrosa del llamado Cristo de India de Sai Baba de producir ceniza curativa del aire (Tal Brooke, The Lord of the Air).

     [11]Ver "Creemos en la Virgen María," DSYSM I:46-51.

     [12]En las culturas hindúes se habla de las apariciones de la diosa Namagiri, en la cultura Africana de Changó y en la del sudeste de México de los "chaneques" y "aluches." Se parecen a las identificadas como apariciones de la virgen, hacen las mismas cosas o parecidas, piden lo mismo o algo parecido y tienen el gusto de hacer sufrir a los videntes.

     [13]Ver Salvador Freixedo. Las apariciones de El Escorial (Madrid: Quintá, 1985).

 

 

     [i]...Ver "Preguntas y Respuestas acerca de la Biblia" en La Sana DoctrinaVII:1 (Enero-feb., 1992).

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