“’Cayendo bajo el poder’ y ‘El descanso en el Espíritu,’” Tomo VI:1-4
Por:  Dr. Donald T. Moore

"El descanso espiritual," "cayendo bajo el poder," "el caer en el espíritu," "sobrepuesto por el Espíritu" y "el descanso en el Espíritu" son expresiones para indicar el fenómeno religioso en el cual se cree que el Espíritu Santo causa a ciertas personas caer al suelo. Se han usado diferentes nombres para referirse a ese fenómeno entre los pentecostales y los carismáticos.[1] Los individuos que "caen bajo el poder" al recibir una especie de choque cuando alguien que se cree que transmite el poder de Dios les toca, se caen inconscientes o en un trance.[2] O sea, que supuestamente cuando un predicador siente la unción[3] que le sobreviene, entonces o toca o sopla sobre ciertas personas que se caen de espaldas en los brazos de los ayudantes que están esperando las caídas. Cabe subrayar que siempre se caen para atrás, nunca hacia adelante o hacia el lado y convenientemente hay quienes los cogen para prevenir que sean lastimados.[4] Un pastor afirmó que a base a sus observaciones este fenómeno normalmente ocurre en reuniones de iglesias y campañas cuando las emociones están muy cargadas,[5] pero otro pastor hoy cree que el propósito de Dios ha sido atraer a la gente por ser un fenómeno raro y para que la gente supiera que el poder de Dios es real hoy y no sólo del pasado.

Algunos estudiosos de la disciplina de la sociología de la religión suelen clasificarlo como una "trance de posesión," aunque algunos analistas insisten que se trata de una experiencia diferente. En general se ha reconocido que, además de Dios, la fuente de este fenómeno puede ser una respuesta puramente humana desde la auto sugestión, la presión del grupo de pares[6] o sencillamente un deseo de tener la experiencia. Estos sociólogos indican que esta manifestación no es exclusiva del cristianismo a pesar de su larga historia, sino también estas experiencias o unas parecidas ocurren en muchas religiones del mundo. Además de verla como reacción puramente humana, o producto de emociones colectivas, algunos la han interpretado como imitaciones de la experiencia genuina producidas por la influencia de espíritus o demonios o aun "el poder de Dios para librar las personas" de esos seres malignos.

Los escritores que defienden esta experiencia como distinctivamente cristiana destacan casos parecidos del fenómeno antes de su manifestación en los movimientos modernos pentecostales y carismáticos. Aunque se han nombrado dos casos antes de los grandes avivamientos evangélicos o protestantes, tal vez los casos más conocidos están vinculados con Juan Wesley (1703-1791), el fundador del metodismo, en cuyo Diario dice que durante su predicación ciertas gentes se cayeron al suelo y "allí lanzaron quejidos." Algunas experiencias parecidas ocurrieron durante la predicación de Jorge Whitefield y el metodista Pedro Cartwright. Además, en la Autobiografía de Charles G. Finney aparecen episodios de la gente que no podía hablar o mover -- en un caso por 16 horas![7]

En el movimiento pentecostal temprano en EE.UU. a finales del siglo XIX se asocia el fenómeno más a la persona de María B. Woodworth-Etter, aunque sus primeras experiencias ocurrieron antes de ella unirse con el pentecostalismo. Se describe una experiencia en el estado de Indiana en un periódico: "docenas [de personas] estaban acostados [en el suelo] pálidos e inconscientes, rígidos y aparentemente sin vida o sea muertos." También se reclama que los primeros en caer eran los incrédulos y mofadores y que en una ocasión se cayeron cientos de personas.[8]

El movimiento pentecostal y carismático en particular asocia "cayendo bajo el poder" a ministerios de líderes como Kathryn Kuhlman, Kenneth Hagin, Sr., Carlos y Frances Hunter y Benny Hinn. Tal vez Kuhlman tuvo la responsabilidad principal de la entrada de esta práctica a este movimiento debido a que sus reuniones fueron caracterizadas por este fenómeno.

¿Cuáles son las características de "cayendo bajo el poder"? Una es la pérdida de las sensaciones o el control. A veces se informan la falta de dolor aun cuando golpean sus cabezas con fuerza al caerse. En muchas ocasiones el hablar en lenguas o la glosolalia[9] acompaña la experiencia, pero en otras va acompañada de la risa,[10] el llanto o la alabanza a Dios. Al principio en el movimiento las personas fueron tumbadas al piso, pero en la actualidad en círculos modernos carismáticos suele ser visto como una experiencia espiritual que amerita ser buscada. Casi siempre se interpreta su naturaleza como profundamente espiritual, y luego de ocurrir, las personas sienten una euforia general. La duración de la experiencia puede variar desde unos segundos a varios minutos, o hasta varias horas. Casi siempre se interpreta como una experiencia positiva. Una excepción a esto es el caso de Kenneth Hagin quien reclama que su esposa y un colaborador se cayeron bajo "el poder" y él lo interpretó como un mensaje de prohibición de "tocar al ungido del Señor," o sea, al mismo Kenneth Hagin.[11] "Tal uso judicial y personal" es totalmente nuevo.

Se han usado varios textos de prueba de la Biblia para apoyar la legitimidad del fenómeno, a pesar de que la Escritura claramente no ofrece apoyo para dicho fenómeno en sentido de ser algo normal a la vida cristiana. Se suele apelar a pasajes en el Antiguo Testamento, como la experiencia de Abram quien cayó en un "sueño profundo," cuando Dios le habló acerca del futuro de sus descendientes (Gn 15:12-21). Más adelante el profeta Balaam hijo de Beor menciona a uno "caído, pero con los ojos abiertos" que "ve visión del Todopoderoso" (Nú 24:4). También se suele apelar al incidente cuando los hombres de Saúl buscaron capturar a David: "vieron a un grupo de profetas que estaban profetizando y a Samuel que estaba allí y los presidía." En esta interpretación Samuel había "caído en el espíritu" y luego el Espíritu "vino sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron" (1 S 19:20, 23-24). Isaías 66:16 no tiene conexión alguna con este fenómeno.[12] A veces las visiones de Ezequiel son interpretadas como momentos cuando el profeta cayó en el Espíritu.  Ezequiel 1:28 dice, "cuando vi, caí postrado sobre mi rostro y oí la voz de uno que hablaba" y el próximo verso afirma: "Oh hijo de hombre, ponte en pie" (Ez 2:1). Esta fue una visión del Señor en toda Su gloria. Por eso el profeta fue tan despavorido que cayó hacia al frente, postrado en un estado de sublime adoración. Pero esta experiencia de sólo un hombre de Dios no apoya el "caer bajo el poder" por ser completamente diferente al fenómeno en las reuniones hoy, donde la gente normalmente se cae de espaldas en un desmayo "debido a las sugestiones cargadas y el toque disparador, más bien que por el temor reverente del poder de Dios." Además, cabe señalar que Ezequiel se cayó hasta "tocar el suelo con la frente" (1:28). "En la Biblia son únicamente los enemigos de Dios que caen hacia atrás al ser confrontados por Su poder espiritual (ver. Juan 18:6; compare Isaías 28:13), mientras que creyentes verdaderos en la Biblia siempre caen sobre sus rostros en adoración reverente, sin rastros de una risa histérica o de convulsiones ... (ver Gén 17:1-3; Josué 5:13-15; Ez 1:28, 43:1-5; 44:4; Mt 17:5-6; Apo 1:17; 7:11, 11:16-17)."[13]

Los textos principales de prueba aparecen en el Nuevo Testamento. Se dice que dos textos en Mateo justifican el fenómeno. El primero dice que en el monte de la transfiguración los discípulos "se postraron sobre sus rostros y temieron en gran manera" cuando oyeron la Voz del Padre desde el cielo (17:6). El otro dice que cuando un ángel con aspecto de relámpago removió la piedra de la tumba de Jesús, "Los guardias temblaron por miedo de él, y quedaron como muertos" (28:4). Ambos textos se refieren a momentos de gran miedo. El primero indica una clara respuesta a la adoración reverente al postrarse "sobre sus rostros" -- no cayeron para atrás -- y el segundo evidentemente indica que los guardias fueron "inmobilizados" por su terror. Aun si se acepta que sus experiencias fueron el fenómeno bajo discusión, es un comentario completamente secundario al relato histórico. Conforme al texto ni siquiera tuvo importancia redentora alguna para los guardias.

Tal vez de mayor importancia en el apoyo del fenómeno es Juan 18:1-6. Cuando Judas llevó a los sacerdotes principales y los fariseos a arrestar a Jesús, sin titubeo Cristo admitió ser la persona buscada y a Su palabra, "volvieron atrás y cayeron a tierra" (18:6). Aquí la valentía y franqueza de Jesús causó a sus enemigos a tomar pasos para atrás antes de caerse al suelo. No estaban inconscientes en el suelo, pues Jesús al instante les hizo una pregunta y ellos contestaron (18:7). Todavía estaban conscientes; por eso respondieron a Su pregunta. Tal vez Sus palabras "Yo soy ..." los sorprendió tanto que se retiraron al instante, pero ni siquiera hay en el texto la más mínima implicación que se trataba del "descanso en el Espíritu." No existe mención alguna del Espíritu en estos versículos; tampoco se sugiere una relación entre el Espíritu, el poder y Jesús. Juan no ofrece explicación alguna acerca de su caída o su efecto, pero obviamente los líderes judíos no se convirtieron a Cristo, pues procedieron a arrestarlo.

Se cree que los relatos de la conversión de Pablo (Hch 9:4 y 26:14) describen las experiencias de este apóstol al caer en el Espíritu, pero la Biblia no da ninguna explicación del evento; tampoco se debe esperarlo. No obstante, algunos intérpretes han encontrado semejanzas a la experiencia moderna. A pesar de eso, de ninguna manera Lucas sugiere que se trata de una experiencia normal para el pueblo de Dios. De hecho se trata de un evento tan único que Lucas fue inspirado a contarlo tres veces. Sin lugar a duda fue una experiencia espiritual genuina que tiene cierto parecido al fenómeno moderno, pero fue muy distinta en su propósito.

            La referencia al recuerdo de Pablo en 2 de Corintios 12:2 -- si es que de veras sea autobiográfico -- menciona a un hombre en Cristo que "fue arrebatado al tercer cielo." El problema aquí es que sencillamente faltan datos para justificar una conclusión de que fuera Pablo quien lo experimentara, o que el "tercer cielo" y el trance de "caer bajo el poder" son idénticos.

Concluímos, pues, que el fenómeno de "descansar" en el Espíritu no tiene base firme en las Escrituras. Además, la existencia ocasional de esta experiencia en el segundo milenio d.C., hace claro que se trata de un fenómeno relativamente insignificante aun si se pudiera constatar sin lugar a duda de que Dios da origen a él. Más bien sugiere su origen como psicofísico o psicosomático. Lo definitivo es que "no hay evidencia bíblica para la experiencia como parte normativa en la vida cristiana"[14]

¿Es la habilidad de un evangelista a propagar la experiencia de un don especial espiritual, o simplemente se está usando las técnicas del mesmerismo o el poder de sugestión? Seguramente a la luz de las advertencias bíblicas como Mateo 7:21-23; 24:24; Marcos 13:22 y 2 Tesalonicenses 2:7-9, no debemos suponer automáticamente que alguien que exhiba señales y maravillas recibe de Dios el poder para hacerlo. Imitaciones satánicas y decepciones son amenazas reales para el pueblo cristiano hoy. En un sentido así fue para un muchacho que caía "en el fuego y en el agua" (Mt 17:15), "lo agarra y lo tira al suelo," (Mc 9:18 - VP) y "le hace caer" (Lu 9:39, Biblia de las Américas). Otros han interpretado el fenómeno en varias maneras: (1) En la mayoría de los casos espíritus de menor jerarquía sueltan a la gente que controlan. (2) Algunas personas no se han rendido por completo a los espíritus. (3) Algunos lo ven suceder a otros y tienen miedo que les va a pasar a ellos. (4) Otros casos como Hinn lo convierte en un espectáculo para demostrar el gran poder de su unción. Pero "Una cosa es segura -- lo que Benny Hinn hace no es nada parecido a don espiritual alguno descrito en las Escrituras."[15] La verdad es que la Escritura ni siquiera menciona tal don.[16] Tampoco hay evidencia que apóstol o líder alguno en la iglesia primitiva tenía la habilidad de chocar a la gente y llenarla del Espíritu, mucho menos tumbarla y mantenerla en silencio. No obstante, algunas personas hoy tienen una obsesión con los dones paranormales que se exhiben como un espectáculo público muy emocional.[17] Además, cabe señalar que en ningún lugar en la Escritura se encuentran los dones genuinos del Espíritu operando cuando alguien está fuera de control de sí o bajo algún tipo de ataque sobrenatural. En ningún pasaje del Nuevo Testamento se enseña que el Espíritu de Dios causa a los cristianos a caer en trance. Al contrario, "El fruto del Espíritu produce ... dominio propio" (Gá 5:22).

Salta a la mente otra pregunta: ¿señala que el evangelista o pastor que promulga esta experiencia como más espiritual que otros? Jesús habló de líderes que reclamaban una relación muy estrecha con Dios diciendo: "Señor, Señor, nosotros hablamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros" (Mt 5:22). Pero Cristo hace claro que aun estos milagreros pueden desconocer al Señor y El a ellos. De hecho los manda: "Aléjense de mí, malhechores." Según el Hijo del Hombre en su Sermón del Monte quienes "hacen la voluntad de mi Padre celestial" "entrarán en el reino de Dios." Obviamente, los otros no entrarán. Por ende nunca se debe enseñar que tal experiencia u otras parecidas son normativas para la vida cristiana o condiciones para la salvación. Tampoco son prerequisitos para ser un siervo o ministro fiel en la viña del Señor (Tito 1:5-15; 1 Ti 3:1-7; 1 Pe 5:1-4).

¿Qué, pues, se puede hacer si este fenómeno ocurre con el toque de un pastor de repente e inesperadamente? Eso mismo sucedió varias veces a un pastor que conozco. Por eso decidió mandar a otros ministros a orar por las personas. Para él fue muy importante que la gente no mirara a él como muy especial, que no le exaltara a él como un ungido extraordinario. Así que mandaba a otros pastores a orar por la gente para evitar una repetición del fenómeno. No obstante, ese pastor se preguntó a sí mismo: "¿Por qué a mí me sucedió y no a otros? ¿Será por tener un corazón crédulo y sensible mientras que otros quieren controlar al Espíritu?" Luego añadió: "Es que yo creo la Biblia y tengo un corazón de niño."

Otros bautistas han señalado dos criterios en cuanto a la validez de ciertas "maravillas, prodigios y señales," tales como la existencia de precedentes en el Nuevo Testamento y, segundo, si conduce a las personas a la fe en Cristo o los fortalece como creyentes. De hecho, un misionero bautista indicó que han surgido señales y maravillas espontánea y sorpresivamente en el campo misionero como en el gran avivamiento al principio del siglo XX en la península de Shantung, China. En ese caso Dios usó las manifestaciones, incluso el "cayendo bajo el poder," para inspirar fe.[18]

 

     [1]P. H. Alexander, "Slain in the Spirit," 789-792; Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements, ed. S. M. Burgess & Gary B. McGee. Grand Rapids: Zondervan Publishing House, 1988. Hoy a veces se le llama "el tumbaíto" o "el tumbe."

     [2]John F. MacArthur, Jr., Charismatic Chaos (Grand Rapids: Zondervan Publishing, c. 1978), 77.

     [3]Ver "La unción en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, Las Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas (DSySM), Vol. II:29-35.

     [4]Nick Michalinos, "No Bible Verse Speaks of Being 'Slain in the Spirit,'" The Baptist Challenge (Septiembre 1994), 3. Este escritor también menciona un caso de muerte cuando uno supuestamente cayó en el Espíritu encima de una anciana, quien había asistido la reunión con la esperanza de ser sanada, pero fue lastimada y murió.

     [5]Michalinos, 3.

     [6]Compare Hank Hanegraaf, "Modern Day Mesmerists," Christian Research Journal XX:3 (enero-marzo 1998), 36.

     [7]Alexander, 787.

     [8]Alexander, 789-790.

     [9]Ver "Las lenguas: ¿la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo?" (49-59), "Los dones del Espíritu para la iglesia" (1-7), en tomo 2 de DSySM.

     [10]Ver "El misticismo: una seria amenaza para la pureza de la fe cristiana," DSySM Vol II, 190-192.

     [11]Ver "Cuidado con la prosperidad y la 'superfe,'" DSySM, III:33-44.

     [12]Otros versículos bíblicos que los defensores a veces citan en relación con esta práctica son 2 Cr 5:14; Hch 26:14 y Apocalipsis 1:17; 19:4. "'Falling' leads to foreign missionaries' ouster," The Baptist Standard (20 diciembre 1995), 3-4.

     [13]Alan Morrison, "We All Fall Down," The Christian News (11 Julio 1994), 16 -- citado por G. Richard Fisher en "A Look at Spiritual Pandemonium," The Quarterly Journal XIV:4 (Octubre-diciembre, 1994), 15.

     [14]Alexander, 791.

     [15]MacArthur, 152.

     [16]Ver DSySM II:1-7 en nota 10.

     [17]MacArthur, 168.

     [18]Greg Warner y Bob Allen, "'Power Evangelism' a Tool for Misioneros?" The Baptist Standard (24 enero 1996), 16.

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