”¿Cuál iglesia es la verdadera?” Tomo II:193-204
Por: Dr. Donald T. Moore

Hoy varias iglesias reclaman ser la verdadera. Entre éstas están la Iglesia Católica Apostólica y Romana, los Testigos de Jehová, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (la Mormona) y la Adventista del Séptimo Día. Justifican esta doctrina en base a diferentes criterios históricos y teológicos. Existen por lo menos cuatro diferentes maneras de razonar acerca del cristianismo durante la historia. La primera es que la verdadera ha existido o sobrevivido desde los tiempos de Cristo. La segunda es que cuando las instituciones eclesiásticas se apartaron demasiado y abandonaron el mensaje genuino cristiano y su práctica, ocurrió una reforma de la iglesia. La tercera es que cuando la verdadera dejó de existir, se tuvo que restaurarla en parte o en su totalidad siglos después. La cuarta señala que en la evolución del cristianismo cada dispensación ha tenido una iglesia verdadera y en estos últimos tiempos hay una nueva verdadera también.

 

 

La continuación de la iglesia verdadera

 

            Existen por lo menos tres grupos que dicen que la verdadera iglesia ha continuado intacta desde los tiempos de Cristo. La Iglesia Católica Apostólica y Romana así ha afirmado por siglos. Aun en la Edad Media un Papa emitió un decreto que decía que afuera de ella no había salvación. No obstante, el Concilio Vaticano II en la década de los 1960 admitió que existían hermanos separados que no poseían "la verdad íntegra". Luego afirmó dogmáticamente que "Esta es la única Iglesia de Cristo ...", la que se confiesa a sí misma como "una, santa, católica y apostólica .... [y que estas cualidades] subsiste[n] en la Iglesia Católica"[1]. Asimismo El Catecismo de la Iglesia Católica lo afirma varias veces citando las palabras de ese concilio[2]. Además, el Concilio Vaticano II identifica a la Iglesia Católica como la "una y única Iglesia de Dios"[3] y se cita esta frase en el nuevo catecismo[4] también. Se insiste en que "la plenitud de la gracia y la verdad"[5] del cristianismo se encuentra en ella, porque "Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo ... puede conseguirse la plenitud total de los medios salvíficos". Ella enseña y practica el todo de la fe cristiana y "es auxilio general de la salvación".

     Históricamente la Católica ha insistido en que ella es la verdadera iglesia debido a las cuatro notas o características mencionadas en el Concilio de Constantinopla en 381 d.C.: "la Iglesia ...es una, santa, católica y apostólica". Es apostólica, porque puede trazar su desarrollo histórico desde los apóstoles y porque enseña las doctrinas de los apóstoles. Insiste en que Pedro fue designado como el primer papa y que hay un linaje continuo de sucesores desde el primer siglo. De manera que existe un sucesor de Pedro en el trono papal en el día de hoy. También, se afirma que los obispos son legítimos sucesores de los apóstoles. Es una, porque tiene unidad íntima de sus partes y en la Cabeza que es el legítimo sucesor de la "única piedra" (Mt. 16:17-18). Se dice que únicamente la Iglesia Católica es santa en su origen, su propósito, sus medios y sus frutos. Sus medios incluyen su doctrina, preceptos, consejos, sacramentos y su liturgia. Sus frutos incluyen a los santos que han hecho abundantes milagros, a los mártires y muchas de sus obras a lo largo de los siglos. Aunque la feligresía no esté sin pecado, su santificación proviene de Cristo. Es la iglesia universal (católica), porque existe para los seres humanos de todas las naciones de la tierra. En conclusión se insiste que la Iglesia Católica Apostólica y Romana es la única verdadera, pues sólo ella reúne las cuatro notas de la institución verdadera y es el único camino que conduce a la vida eterna y, por ende, es necesaria para salvarse. Además, con frecuencia se argumentan que es la verdadera por ser la más vieja[6].

     De otro lado los Testigos de Jehová reclaman ser la única iglesia verdadera. Afirman tener su origen en los tiempos de los hijos de Adán y Eva cuando Abel era el fiel testigo de Jehová. Eso significa que durante el primer siglo existían y que Jehová no ha dejado de tener testigos hasta el día de hoy, aunque la historia moderna de los Testigos de Jehová comenzó en el estado de Pensilvania en 1870 con Pastor Russell cuando efectuó "una restauración del cristianismo del primer siglo". Por lo tanto, es la verdadera organización teocrática y el único canal en estos últimos días al cual las gentes pueden unir para poder vivir por la eternidad. Se dice que se enseña la verdad y es el camino de la verdad, porque "basan todas sus creencias, sus normas de conducta y sus procedimientos de organización en la Biblia. La fe que tienen en la Biblia misma como la Palabra de Dios les da la convicción de que lo que poseen ciertamente es la verdad"[7].

     Si han existido en todo tiempo los que testificaban a favor de Jehová y que estos son antecesores de los Testigos de Jehová, es imprescindible preguntar, ¿cómo se llamaban en el primer siglo durante los días de Jesús en la tierra? La respuesta tiene que ser que fueron los fariseos -- los que más fanáticamente se opusieron a nuestro Señor durante su vida y que en gran medida eran los causantes de su muerte en la cruz. Además, sus publicaciones no proveen evidencia alguna de los grupos que enseñaban todas sus doctrinas entre los primeros siglos hasta el siglo pasado. Tal vez por eso sus revistas ahora hablan de una gran apostasía después de la muerte de los apóstoles. Históricamente podemos precisar la fecha de su comienzo y aun ellos comienzan su historia con el Pastor Carlos Russell en 1870. Tampoco se puede aceptar su afirmación de que la Biblia es su única norma, porque otras incluyen su Cuerpo Gobernante, el que, según ellos, representa "el esclavo fiel y discreto" en la tierra (Mt. 24:45-47), una lógica subjetiva y sus publicaciones que hacen públicas sus verdades cambiantes[8].

     Un tercer grupo que traza su historia por medio de un linaje continuo desde el primer siglo son ciertos bautistas. Estos insisten en que existe un linaje continuo de bautistas desde antes de Juan el Bautista y que eran los anabautistas antiguos perseguidos por los católicos a través de los siglos desde el cuarto siglo cuando el estado romano con el emperador Constantino se unió con el catolicismo. De esta manera trazan su historia por medio de múltiples sectas y grupos en el Imperio Romano y Europa que sufrían persecución. Así que es por medio del rastro de la sangre derramada a lo largo de siglos de sufrimiento y dolor que se puede trazar la verdadera iglesia desde los tiempos de Juan el Bautista. En este sentido el criterio histórico y el apostólico se traduce en un linaje histórico de la práctica del bautismo por la inmersión.

     A. A. Davis y J. M. Carroll[9] son algunos escritores bautistas que están de acuerdo con esta interpretación pero otros historiadores bautistas, tales como Leon McBeth, Robert Baker y Robert Torbet[10], insisten en su origen moderno en la época de la reforma radical del siglo XVI. Para ellos la documentación histórica no sostiene un linaje continuo, porque las mismas sectas durante esos siglos tenían muchas creencias que rechazan esos mismos bautistas que los reclaman como antecesores. Algunas creencias no bautistas de algunos grupos nombrados hacen dudoso este procedimiento.

 

     Una evaluación de reclamos católicos: En una evaluación de la idea de la continuidad de la iglesia verdadera es esencial reconocer que por su historia y tamaño hay que examinar con más cuidado las afirmaciones de la Iglesia Católica. En lo positivo hay que reconocer que el nombre "católico" tiene un uso antiguo en la historia, pero a la vez cabe señalar que la Iglesia Romana en el día de hoy no es idéntica a las iglesias del primer siglo o el cuarto siglo, conforme a la enseñanza de la Biblia y los datos históricos de su desarrollo a través de los siglos. Debido a la importancia que esa iglesia da a las tradiciones, las cuales a veces se colocan por encima de la Biblia, se le ha llamado una "casa a medias", pues no enseña la plenitud del mensaje apostólico bíblico. En lo negativo, primero, es importante señalar los cambios en la naturaleza del cristianismo para el año 325 d.C., cuando se unió como parte del Imperio Romano bajo el Emperador Constantino.

     ¿Cómo era la naturaleza de fe y qué era su objeto en los tiempos apostólicos conforme a la Biblia? Era una fe personal en Cristo, de una relación persona a persona, una entrega de corazón. Pero para el 325 d.C. ya la fe se ponía en un sistema sacramental eclesiástico católico. Era dar asentimiento mental a sus doctrinas. De manera que la naturaleza de la fe neotestamentaria como una entrega del corazón a Cristo Jesús para el 325 había sido cambiada a una fe de la cabeza, una intelectual y mental. Además, en los tiempos apostólicos uno mismo tenía que ejercer la fe. Era una personal y propia de uno mismo, pero para el cuarto siglo se aceptaba también como fe la de otra persona que le sustituía a uno en ciertos ritos, una que se ejercía por medio de un adulto a favor de otro.

     Además, ocurrieron cambios en la práctica del bautismo y de la cena del Señor. En el 325 se le daba al bautismo un significado diferente a los tiempos apostólicos. Ya se creía en la regeneración bautismal que dice que la salvación o la vida eterna depende de un bautismo en agua. De manera que ya era un instrumento mágico sacramental. Nada de esto se enseña en el Nuevo Testamento[11] y tampoco está presente en otros escritos antiguos como el Didache y los de Clemente de Roma, aunque sí aparece en otros como el del Pastor de Hermas y los de Justino Mártir, Ireneo y Tertuliano, unos padres de la iglesia[12]. En cuanto a la forma del bautismo para 325 el método de preferencia era por la inmersión aunque se permitía la efusión. La aspersión fue solamente el segundo método de preferencia en el continente europeo hasta el siglo IX, pero continuaba como segundo hasta el siglo XIV en Bretaña.

     Cabe señalar que la Epístola de Cipriano de 215 d.C. señaló que el bautismo era tan importante que se debe de practicar inmediatamente después del nacimiento. Se trataba de un rito necesario para infantes. Pero en los tiempos apostólicos era un bautismo de adultos que expresaba arrepentimiento y fe personal en Jesucristo.

     En cuanto a la cena del Señor, en el año 325 ya se le daba un significado mágico. Aunque el dogma de la transustanciación[13] no se hizo oficial hasta el 1215 d.C., se creía antes. Aun Ireneo (c. 130-202) refutó a los gnósticos diciendo que el pan no era pan común. Además, se había afirmado que la oración eucarística hacía que la cena no fuera una normal.

     También para el 325 había cambios en la estructura de la iglesia. Aunque en el Nuevo Testamento hay más que un solo patrón de gobierno, pues es posible trazar raíces del con­gregacionalis­mo, del presbiterianismo y del gobierno episcopal, no obstante, la iglesia tenía una membresía convertida que eran discípulos personales de Cristo y que cada una ejercía una autonomía en sus decisiones. Pero para 325 d.C. ya el gobierno estaba centraliz­ado en manos del obispo. Cipriano (200-258 d.C.) dijo, "Donde está el obispo, allí está la iglesia." Este cambio en la estructura se reflejaba en la arquitectura de los templos, pues se hacía una "cerca" que separaba al celebrante eclesiástico de la congregación.

     En cuanto a la función original de un ministerio profético, se modificó a uno sacerdotal, con un celebrante de los sacramentos. También hubo un cambio en la función de la iglesia para el 325 d.C. Ya no era tanto para proclamar el evangelio de Cristo según la práctica de los apóstoles, sino para custodiar los sacramentos. En cuanto a la organización de ella para el 325 se subrayaba la unidad orgánica. Cipriano había indicado que todo debía ser en unión orgánica con la iglesia de Roma. En parte eso incluía una unidad episcopal. Se decía que en cada obispo existía la totalidad de toda la autoridad que Cristo dio a cada apóstol. Así que una asamblea de obispos poseía nada más que la totalidad de la autoridad de un obispo. En este sentido todo obispo era igual, sin importar el tamaño de su iglesia. También se decía que la autoridad de cada obispo provenía directamente de Dios.

     Ocurrieron cambios en el ministerio pastoral de las iglesias también. De un ministerio dual de pastor y diácono se transformó a uno múltiple compuesto por obispo, arzobispo, metropolitano, diácono, subdiácono y otros. En cuanto a su poder basado en el respeto y la responsabilidad cristianos, pasó a ser uno de control absoluto. Se pregunta, ¿Por qué cederle tanto poder al obispo? Se debió a que las primeras iglesias no tenían ministros profesionales, pues alcanzaron el ministerio pastoral a base de su habilidad natural y su dedicación. Eran solamente funcionarios y no oficiales. Pero el crecimiento de las congregaciones permitía a uno de ellos dejar su trabajo secular y dar tiempo completo al ministerio mientras otros dieron solamente parte de su tiempo. Así que el obispo de tiempo completo fue elevado a un rango superior a los otros.

     También hubo cambios en la práctica del matrimonio del clérigo. En el Nuevo Testamento Jesús y Pablo demostraron respeto por el matrimonio entre los líderes de la iglesia. Pero durante los años subsiguientes mediante varios pasos los líderes se apartaron de esa actitud apostólica. El primer paso era sugerir la abstinencia. Luego, algunos se jactaron de su abstinencia, así reclamando una superioridad. Después surgió la práctica de que cuando uno se enviudó, no se le permitía volver a casarse. El cuarto paso era la prohibición del matrimonio después de la ordenación[14].

     El resultado del cambio en la práctica del matrimonio fue convertir el celibato en la norma preferida, pero todavía no era compulsorio. Pero ciertos casos embarazosos surgieron. En los tiempos de Cipriano, los sacerdotes solteros tenían la costumbre de escoger las muchachas bonitas para limpiar sus casas. También, ocuparon las mismas camas con ellas para ser heroicos y mantenerse castos. Cipriano se opuso a esta práctica. Posteriormente, el Concilio de Nicea (325) prohibió tener mujeres para limpiar la casa a menos que fuera la madre, una hermana o una anciana. Aunque en el 306 d.C. surgió el primer esfuerzo en el occidente para prohibir el matrimon­io del clérigo, no fue hasta el siglo XI que el Papa Hildebrando o Gregorio VII declarara su obligación universalmente en el catolicismo romano.

     En conclusión se puede afirmar que para el 325. d.C. el patrón original apostólico en cuanto a la fe, la iglesia, el ministerio y las ordenanzas ya habían sido cambiado.

     Surge entonces la pregunta, ¿cuándo en realidad fue la fecha del origen de la Iglesia Católica Romana? No es fácil precisar una fecha, pero obviamente había una clara diferencia entre el concepto neotestamentario sobre el ministerio de la iglesia y el de Inocente III (1215 d.C.). Este afirmó que Dios hizo dos luces, una para gobernar de día y la otra de noche que era una reflexión de la primera. Mediante esta comparación decía que habían dos poderes en el mundo, el del Papa y el del emperador el cual tenía el suyo debido al poder del Papa. O sea, se visualizaba al Papa, el Vicario de Cristo en la tierra, un poquito por debajo de Dios pero muy superior a los otros seres humanos.

     ¿Cómo llegó a este punto? Se puede resumir el proceso evolutivo señalando los momentos sobresalientes de su desarrollo en la historia. Se trataba de un crecimiento paulatino y no planificado, pues no ocurrió de un día para otro. Eso mismo es lo que crea el dilema. ¿En que momento hubo tanta desviación que dejó de ser una fe apostólica y bíblica?

     Algunos historiadores sugieren que el Papa Inocente III fue el primero en actuar como Papa y ser correspondido como tal debido al conocimiento religioso y político en su día. Se atribuye eso a su poder. Otros como McBeth dicen que no se sabe el momento exacto del origen de la Iglesia Católica Romana. Es esencial hacer claro que el uso de la palabra "católica" no prueba nada. Es decir, esa iglesia no tuvo su origen con el primer uso de ese vocablo. Ignacio lo usó en el 107 d.C. y para el año 150 d.C. se usaba universalmente. Además, cabe recalcar la existencia de cambios internos en la Iglesia Católica, inclusive en el ministerio, en la autoridad del obispo y en los sacramentos, antes de los desarrollos externos.

     También es importante reconocer que las condiciones de la época eran propicias para que una iglesia saliera adelante como cabeza del movimiento cristiano. No era siempre la misma iglesia que al principio llevaba la delantera. Jerusalén iba adelante antes de su destrucción en el año 70 d.C. y tal vez si no hubiera sido por su destrucción, todavía sería ella. Varias ciudades, incluyendo a Antioquía de Siria, a Alejandría y a Constantinopla, llevaban la delantera después de Jerusalén. Existía la necesidad para alguna norma de autoridad debido a la falta de disciplina y los cismas. Otro factor era la herencia de la organización romana imperial, pues Roma era el centro civil y también del paganismo y del influjo pagano a la iglesia. Hoy el prestigio de la Católica es el Papa, pero no fue así en los tiempos primitivos, pues el obispo recibía su poder de la ciudad capital. Aun el papado desarrolló la teoría petrina ex post facto para apoyar una situación ya existente.

     Ciertos factores favorecían a que la Iglesia de Roma saliera a la delantera. Sus tradiciones apostólicas eran uno. La gente las creía a pesar de que nadie sabe cuándo comenzó la iglesia en Roma la cual tenía una composición más gentil que judía. No hay ninguna evidencia bíblica de que los apóstoles la comenzaran. Ni Pablo ni Pedro visitó la ciudad antes de la carta paulina a los Romanos, aunque posiblemente los dos ministraron en la ciudad después. Pero una cosa es segura, que ninguna iglesia podía reclamar la supremacía sin tener una tradición apostólica. Otro factor se debía a los líderes capaces que tuvo la iglesia de Roma[15] tales como Inocente I (402-17) y León I (440-61). Su tamaño y riqueza también eran factores. Era una iglesia numerosa desde el año 150 d.C., pues se decía que la iglesia grande estaba en Roma. Como tal sostenía a las viudas, porque era una iglesia capaz y generosa.

     Su posición geográfica en el occidente fue otro factor, pues Roma era la única iglesia que sobresalía allí y estaba en una ciudad imperial. El cambio de la capital imperial a Constantinopla también la favoreció, porque cuando las ciudades importantes del oriente fueron conquistadas por la invasión musulmana, Constantinopla dejó al Papa a cargo en Roma. Así que el movimiento de la historia estaba hacia el oeste. La manifiesta sabiduría doctrinal de Roma fue otro factor, pues apoyaba los lados correctos en las controversias entres las iglesias en el oriente. Por último, la conquista del imperio romano occidental por los bárbaros que eran o paganos o arrianos fue otro factor. Estos miraban con respeto y admiración a Roma y aceptaron sus reclamos religiosos. Así que las circunstancias históricas ayudaron a que Roma saliera adelante.

     Pero ¿cuáles son las bases escriturales y apostólicas del reclamo de la autoridad romana? Descansan en la teoría petrina fincada en Mateo 16 pero su interpretación tenía un origen en el Siglo V d.C. La misma conlleva tres suposiciones.

     La primera es que Pedro fue el jefe de los apóstoles, el principal o el preeminente[16]. Se reclama que se ve esta supremacía de Pedro en la enseñanza del Nuevo Testamento.

     ¿Tenía Simón Pedro alguna supremacía en el Nuevo Testamento? Su liderato es una de preeminencia y no de supremacía, y se nota en diferentes maneras. Primero, su nombre siempre encabeza las listas de los apóstoles, aunque posiblemente esto se debe a la naturaleza de su persona o a que fuera mayor de edad. Pero hay que distinguir entre la primacía de honor de Pedro y de la iglesia romana y la supremacía del Papa. Segundo, probablemente fue el vocero informal del grupo. Tercero, a Simón Pedro se le dio la visión en Cesarea de ir a evangelizar a los gentiles (Hch. 10). Cuarto, aunque presidió sobre la elección de Matías, el nuevo apóstol (Hch. 1), no fue Pedro, sino Jacobo (Santiago) quien presidiera sobre el Concilio en Jerusalén (Hch. 15), aunque Simón tenía un papel importante. El rol que Jacobo ejerció señala a él como el líder sobresaliente de la iglesia en Jerusalén. Además, Pedro no fue el jefe de los apóstoles, porque Pablo lo demostró al reprenderle cara a cara en Antioquía de Siria (Gá. 2).

     La segunda suposición de la teoría petrina es que Pedro fue el primer obispo de Roma. ¿Existe evidencia confiable de que fuera así? ¿Cuáles son los argumentos en contra de esta premisa? Primero, en el concilio de Jerusalén se acordó a que Pablo ministraría entre los gentiles y Pedro entre los judíos. ¡Pero Roma era predominantemente gentil! Además, para la fecha del concilio ya habían cristianos en Roma y aún más es probable que se le hubiera designado a Pedro para ministrar en esa ciudad capitalina si éste hubiera establecido esa iglesia y si fuera su obispo. Probablemente la iglesia en Roma fue fundada por personas en Jerusalén en el día de Pentecostés (Hch. 2) y que regresaron a esa urbe imperial después. Segundo, la carta de Pedro está dirigida a Babilonia y no a Roma, aunque hay quienes que reclaman eso como código para Roma. Tercero, en Romanos 16 Pablo nombró por nombre algunos miembros de la iglesia de Roma, pero no mencionó a Pedro. Esta omisión hubiera sido una imprudencia de su parte, aun un acto descarado, una desvergüenza, si él era el obispo, aun más si era el Papa. Además, un acto de esa naturaleza hubiera causado a fracasar el propósito de Pablo en enviar la carta, pues quería el apoyo de esa iglesia en una misión futura. Cuarto, no hay evidencia alguna para apoyarle como obispo de Roma afuera de la tradición.

     ¿Cuáles son los argumentos a favor de la segunda premisa de que Pedro fuera el primer obispo de Roma? La evidencia no es bíblica pero sí es históricamente confiable según el historiador McBeth quien ha afirmado creer que Pedro estuvo en esa ciudad y sufrió martirio allí.

     En cuanto a la evidencia literaria, primero viene de la pluma de Clemente (91-99 d.C.) quien probablemente conoció a Pablo y fue un obispo de Roma. Identifica a sí mismo con la generación apostólica y dice que Pedro fue un mártir, aunque no dice dónde murió. Es probable que no dijo dónde, porque se suponía que todos conocían bien que fue en Roma. Además, en los escritos de Ignacio (107 d.C.) aunque no hay ninguna declaración de que Pedro estuviera en Roma o que fuera martirizado allí, se asoció a Pedro y a Pablo con la iglesia de Roma. Indicó Ignacio que de alguna manera Pedro y Pablo eran supervisores allí. A la vez es una suposición probable de que dondequiera que estuvieran, los dos ejercieron una supervisión apostólica. No obstante, eso es muy diferente a decir que Pedro tuviera la supremacía. También, Eusebio (170 d.C.), el primer historiador de la Iglesia, dice que Pedro era un mártir sin decir dónde, pero la implicación es que fuera en Roma. Cuarto, Dionisio (170 d.C.) claramente afirmó que Pedro murió en Roma. Por último, durante los primeros siglos posterior al año 170 nadie negaba que Pedro y Pablo estuvieran en Roma y que Pedro fuera un obispo allí.

     La tercera suposición de la teoría petrina es que Pedro pasó su autoridad a sus sucesores. Pero Mateo 16:16 no solamente no dice nada en lo absoluto acerca de unos sucesores de Pedro, sino que existen diferentes interpretaciones de la metáfora usada por Cristo. ¿A qué se refería Cristo cuando dijo "piedra" o "roca"? La palabra en griego "petra" es femenina. ¿Por qué? ¿Cuál fue su forma en arameo?.

     Existen varias interpretaciones para "piedra". Primero, que Pedro es un ejemplo de una roca y, por ende, encima de la gente con una naturaleza de piedra Cristo edificaría su iglesia (1 Pe. 2:4-8). Segundo, que la roca se refiere al mismo Mesías. En 1 Corintios Pablo dice que Cristo forma el fundamento y la principal piedra del ángulo. Tercero, que la roca se refiere a la gran confesión de fe de Pedro de que Cristo es el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Importantes teólogos durante los primeros siglos como Agustín, Crisóstomo, Ambrosio y Cipriano aceptaban esta última interpretación. Cuarto, que Pedro es la roca, pero se trata de Pedro el discípulo o apóstol -- no el obispo de Roma, pues en el momento que Jesús dijo esas palabras él no era nada más que eso, pues antes de la muerte de Cristo no era ningún obispo.

     Concluimos, pues, que la teoría petrina tuvo un origen en el Siglo V para explicar la autoridad e importancia que la iglesia de Roma ya tenía. Ni una de las tres suposiciones es indiscutiblemente correcta. Además, el problema clave de la teoría petrina basada en Mateo 16 es lo siguiente: si suponemos de que Pedro fuera designado la cabeza de la iglesia, ¿pasó esa autoridad a ciertos sucesores?  Por supuesto que no; el texto bíblico no dice en lo absoluto nada acerca de sucesores. Ni siquiera aparecen implícitamente. Fue un invento de la iglesia de Roma para apoyar sus reclamos de supremacía.

     Concluimos, pues, que en cierto momento cambió tanto la Iglesia Romana que dejó de ser una iglesia que practicaba y enseñaba las enseñanzas esenciales neotestamentarias y se convirtió en una que mezclaba en forma ecléctica ciertas tradiciones cristianas con el paganismo.

 

 

Una reformación de la verdadera iglesia

 

     Existe otra postura que afirma que la iglesia de Cristo fue reformada cuando se apartó demasiado de las prácticas y enseñanzas apostólicas. Se supone que la Católica fue la verdadera en una época pero que se apartó tanto que dejó de serla. Esta fue la posición de varias iglesias[17] que comenzaron en el Siglo XVI durante la Reforma Protestante.

     Martín Lutero (1483-1546) tuvo gran éxito como el primer reformador que intentó corregir, protestar y reformar las doctrinas y prácticas católicas, aunque antes de él otros líderes como Juan Wycliffe (1325-1384) y Juan Hus (1369-1415) habían intentado hacer algo parecido, pero sin mucho éxito. Otros como Ulrico Zuinglio (1484-1531) y Juan Calvino (1509-1564) también se esforzaron por reformar la Iglesia Romana en el siglo XVI. Las enseñanzas principales de estos reformadores incluyen el rechazo de la autoridad del Papa, el control católico sobre la traducción e interpretación de la Biblia, una distinción de grado entre los laicos y el clérigo y una salvación por obras mediada por la iglesia y sus sacramentos. Positivamente los rasgos[18] distintivos del luteranismo y del protestantismo eran la jus­tificación por la fe sóla, el sacerdocio de todos los creyentes, la autoridad de la Palabra de Dios tal cual se halla en las Escrituras y el derecho y el deber de cada cristiano de interpretar las escrituras. Además, de esta reformación magisterial hubo la Reforma Radical de los Anabautistas ortodoxos que entre otras reformas insistían en la libertad de culto, una creencia en que las iglesias deberían ser libres de control del gobierno del estado. Además, abogaban por la práctica del bautismo de adultos que reclamaban y demostraban ser discípulos genuinos de Cristo. En general la mayoría de estas iglesias o denominaciones compartieron ciertos principios y enfoques de la Reforma Protestante.

     El concepto de la reformación de la iglesia verdadera hace claro que debido a que el paganismo había infiltrado tanto en la Católica que la misma dejó de ser una iglesia verdadera. Así que ciertos líderes cristianos la reformaron de manera que la verdadera continuaba las prácticas apostólicas de la iglesia de Cristo.

     Un aspecto positivo de este enfoque es que estas iglesias reconocieron el cumplimiento de las palabras de Cristo a que las puertas de Hades no prevalecerían contra ella (Mt. 16:18). Por otro parte, inició una época de multiplicidad de iglesias y sectas, cada cual con sus diferentes reclamos.

 

La restauración de la iglesia verdadera

 

     Los movimientos de la restauración de la iglesia primitiva creen que la iglesia verdadera desapareció de la historia. Por eso, era necesario restaurarla. Querían volver a la fe simple del Nuevo Testamento que no había sido complicado por la cultura moderna y por la existencia de múltiples denominaciones. Para lograrlo, algunos así aceptaron el liderato de algún profeta y sus revelaciones y otros trataron de usar la Biblia como su única guía.

     ¿Qué es lo que ellos restauran? Diferentes grupos dicen restaurar diferentes aspectos del cristianismo primitivo. A veces reclaman restaurar ciertas doctrinas tales como la cristología, la soteriología o prácticas como la música, las formas de adoración, las ceremonias, la ética y la estructura o gobierno de la iglesia.

     ¿Quién la restaura?  A veces surge algún autoproclamado profeta o Cristo o algún líder con carisma que reclama restaurarla. Como parte del movimiento de la restauración, en 1811 Alejandro Campbell (1788-1866) organizó los Discípulos de Cristo en un esfuerzo de unir todas las iglesias cristianas, pero resultó en la formación de nuevas denominaciones. Entre ellas están las "iglesias de Cristo"[19]. Entre sus enseñanzas afirman ser la única iglesia verdadera de Cristo, que no forman  una denominación y que no siguen credos sino únicamente la Biblia. Se dice que Cristo la fundó en el 33 d.C. Enseña la regeneración bautismal[20] creyendo que el bautismo por inmersión es esencial para el perdón del pecado y que le coloca a uno en Cristo y en la iglesia. Entonces, la salvación depende de la obediencia en arrepentimiento y el bautismo. Reclaman adorar como en el primer siglo, con cántico, oración, predicación, la observancia de la cena del Señor la cual se debe observar únicamente el primer día de la semana y el ofrendar. Rechazan los instrumentos musicales como parte del sistema viejo del Antiguo Testamento. Por ser la iglesia de Cristo, el verdadero y el único Reino de Dios en la tierra, las otras iglesias son inventos sectarios de los religiosos y no son cristianas. Sus criterios para la verdadera iglesia incluyen un nombre bíblico, un credo infalible que es la Biblia, una adoración bíblica y oraciones intercedidas únicamente por Jesucristo. También la verdadera no pide ofrendas ni diezmos y celebra la cena del Señor todos los domingos.

     De esta iglesia se desprendió la "Iglesia de Cristo de Boston", fundada por Kip McKean en 1979. Pero sigue reclamando ser la única iglesia verdadera fundada por Jesucristo en el año 33 d.C. Con frecuencia incluye en su nombre el de algún pueblo y a veces celebran sus reuniones en hoteles. Tiene nuevas formas autocráticas de control mental de las personas, una especie de lavado de cerebro. Se asigne a los interesados a un guía o instructor para discipularlos. No obstante, retiene las otras enseñanzas de las iglesias de Cristo como la necesidad del bautismo para el perdón de los pecados mediante esta nueva organización, pues ningún otro bautismo sirve. Sus requisitos para la salvación son recibir a Jesucristo por fe, arrepentirse, hacer confesión y ser bautizado por la inmersión por esta iglesia.

     Cuando el profeta José Smith (1805-1844) fundó la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días[21], dijo que la verdadera iglesia había dejado de existir y le tocaba a él restaurarla[22]. Según él se le informó en su primera visión que todas las iglesias eran falsas. Así que para los mormones después del 110 d.C. al morir el último de los apóstoles originales, hubo una apostasía total y universal. Desde entonces hacía falta una restauración de la verdadera iglesia, la cual se logró al restaurar la autoridad del sacerdocio antes de 1830. También se restauraron las escrituras, un profeta viviente y la organización de la iglesia con los Doce Apóstoles vivientes en 1829 y el clérigo de los laicos. Entre las prácticas que reclaman haber restaurado era la ordenanza del bautismo por los muertos que dicen haber perdido para el siglo III d.C. Algunos criterios de la verdadera iglesia incluyen el nombre correcto, la organización correcta y un profeta vivo que provee revelaciones continuas. El nombre tiene que incluir la palabra "santos"[23] y la organización con apóstoles y profetas y por lo menos uno vivo.

     Según el Libro de Mormón "no hay más que dos iglesias solamente", la del Cordero de Dios y la del diablo (1 Nefi 14:10). Por supuesto la del Cordero de Dios es la mormona y la otra es la ramera de toda la tierra. Aun más Doctrina y convenios, otra de sus sagradas escrituras, hace referencia a la iglesia mormona como "la única iglesia verdadera y viviente en toda la faz de la tierra" (1:30).

     También la Iglesia Adventista del Séptimo Día reclama ser el único remanente verdadero de la iglesia. Es el remanente para continuar la Reforma Protestante y así restaurar la iglesia verdadera[24]. Aunque creen que la Reforma fue importante por haber recobrado la justificación por la fe y la doctrina de la Escritura sola como la norma de fe y conducta moral, el error de ese movimiento fue no completarla. No descubrieron toda la luz perdida durante la apostasía histórica, pues no recobraron otras verdades igualmente importantes, tales como el bautismo por inmersión, el séptimo día como día de reposo bíblico, la inmortalidad como don de Cristo en la resurrección de los justos y otras. No obstante, algunos creyentes continuaron reflejando la pureza de la iglesia primitiva y se formó un remanente que tenía la responsabilidad de proclamar la última amonestación de Dios al mundo y que tendría tres características (Apo. 14:12): (1) tendría "la fe de Jesús" que se refiere a una confianza inquebrantable que abarca todas las verdades de la Biblia, el evangelio eterno. (2) Tendría "los mandamientos de Dios" que incluye los "Diez Mandamientos, la invariable ley moral de Dios" y (3) "el testimonio de Jesús" que es "el espíritu de profecía" (Apo. 19:10) que se interpreta como el don de la profecía de la Señora Elena de White. La proclamación del remanente haría posible la restauración "completa y final de la verdad evangélica" y del verdadero culto a Dios como Creador en el sábado bíblico. Los que rechazan el séptimo día como el memorial de la creación divina y eligen adorar y dar honor al domingo "recibirán la 'marca de la bestia'", una marca que indica rebelión. Pero la adventista es la iglesia remanente que proclama el mensaje que está destinado a restaurar el verdadero culto y así llamar a los creyentes en otras iglesias a salir de ellas[25].

     ¿Cómo podemos evaluar las iglesias de la restauración? Puesto que estas denominaciones afirman que después del primer siglo la iglesia verdadera dejó de existir debido a una apostasía total y universal, contradicen las mismas palabras de Jesús en Mateo 16:18 donde el Señor afirma que "las puertas de Hades nunca prevalecerán". No solamente prometió establecer a su iglesia sino que el poder maligno no prevalecería contra ella. Si eso quiere decir que en la historia humana la iglesia de Cristo nunca dejaría de existir, entonces contrario a la enseñanza de la restauración nunca hubo una apostasía universal. Así que en el caso mormón José Smith no tuvo que restaurar la verdadera iglesia sino encontrarla. Entonces, se edificó la mormona en la suposición de que la iglesia había desaparecido de la faz de la tierra. Pero ya que Jesús dijo que eso nunca ocurriría, la premisa para la fundación de otra iglesia es definitivamente errónea. Pues si no hubo una apostasía total, no puede haber una restauración. Ya que la iglesia nunca desapareció por completo, no hay ninguna razón para la jerarquía mormona.

     En cuanto a las dos iglesias de Cristo, ¿puede haber dos que sean las únicas verdaderas? Además, la fecha del 33 d.C. pasa por alto un error en la cronología histórica de Cristo. Si Jesús nació entre los años 7-5 a.C., murió en algún momento entre 25-30 d.C. y no en el 33 d.C. Además, el día de Pentecostés ocurrió en el mismo año de su muerte[26].

 

 

Una iglesia verdadera para cada dispensación

 

     ¿Pueden haber iglesias verdaderas sucesivas en la historia? ¿Unas que son verdaderas para una época pero que luego al pasar cierto tiempo, ya son falsas? Algunos anuncian el cumplimiento de ciertas profecías y proceden a formar una nueva iglesia y dicen que en esta nueva dispensación es la verdadera. La otra dispensación ya es la vieja, pues ya se terminó, y una nueva comienza. Eso hace que la iglesia anterior ya no sea la verdadera, sino que hay otra. Aquellos que creen esto, se apoyan en que se repite lo que sucedió con el paso del antiguo pacto al inicia el nuevo con Jesucristo.

     Las iglesias que siguen al profeta-mensajero William Marrion Branhan (1909-1965) como profeta lo aceptan como el instrumento de Dios para predicar y anunciar el verdadero mensaje para esta última dispensación del reino y por ende es el verdadero profeta o manifestación de Dios que hay que seguir en estos tiempos[27]. Creen que Jesús sólo es Dios y rechazan la doctrina de la Trinidad. Se han dividido en pequeñas sectas con nuevos profetas-mensajeros tales como William Soto Santiago y José Oscar Candelario. Así la dispensación de la gracia con el mensaje de la gracia ha terminado y aquellos que creían en ese evangelio tienen que unir al uno o al otro nuevo profeta con el mensaje eterno de esta dispensación o ser severamente castigados.

     La Congregación de Mita comparte este enfoque, porque su profetiza trajo la revelación para esta la tercera dispensación, un mensaje superior a los anteriores[28].

     En cierto sentido la fe Bahá'í encaja aquí también, pues reclama haber cumplido las profecías bíblicas como Guillermo Miller[29] (1782-1849) las interpretó y las predicó, pues predecía la segunda venida de Cristo para 1844. Según los Bahá'ís, efectivamente se cumplieron sus prédicas, pero no en los Estados Unidos sino en Persia donde surgió el Báb (Mirza Ali Muhammad (1819-1850), el precursor de Bahá'u'lláh (Mirza Husayn Ali (1817-1892) quien fue el consolador predicho por Cristo y reveló la verdadera fe para estos tiempos. Recoge la fe Bahá'í ciertas creencias del Islam del cual se separó. Como el Islam afirma enseñar de nuevo las enseñanzas del judaísmo y del cristianismo, también la fe Bahá'í reclama enseñar lo verdadero en las religiones reveladas que la precedieron. Como el Islam cree en un Dios con 99 títulos, también la fe Bahá'í identifica a Dios con una gran variedad de títulos, algunos de los cuales son los mismos del Islam. Como el Islam reclama reconocer los profetas anteriores a Mahoma, también la fe Bahá'í afirma reconocer todos los profetas anteriores de todas las culturas. A la vez tiene otras enseñanzas sobre la mujer, la unidad del hombre y de las religiones, un gobierno universal y algunas poderosas oraciones reveladas. Todo esto por medio de Bahá'u'lláh y su hijo, 'Abdu'l-Bahá, la lleva a ser la verdadera y última religión revelada que a su vez cumple todo lo profetizado en todas las otras religiones. Además, en tan poco tiempo como de siglo y medio se ha extendido en el mundo a convertirse en la segunda religión más difundida en todo el mundo. Por ende es la verdadera para nuestros tiempos.

 

Otras visiones de la iglesia verdadera

 

            Obviamente todas estas iglesias con sus enseñanzas contradictorias y sus diversos profetas no pueden ser la verdadera. Aun más, ¿puede una de ellas serla? Hay varias preguntas que valen la pena hacer. ¿Qué es una iglesia? ¿Cuáles son los criterios correctos para una iglesia verdadera? ¿Son criterios puramente exteriores como el nombre y la organización con ciertos oficiales? ¿Existen otros criterios menos superficiales para determinar la verdadera? ¿Cuáles son los criterios usados por los bautistas en el pasado?

            A través de la historia los pensadores cristianos han discutido muchos criterios. Aun los bautistas han señalado algunos. En "Los Artículos de Fe de las Iglesias Bautistas" basados en la Confesión de New Hampshire, comúnmente aceptada por los bautistas y formados por Charles L. Neal, el artículo XII dice, "...una iglesia verdadera de Cristo es una asamblea de creyentes en Cristo bautizados después de una profesión de fe; unidos en las doctrinas del evangelio, comprometidos en mantener las ordenanzas conforme a las Escrituras; reconociendo a Cristo como la única cabeza, tomando la Biblia como su única regla de fe y práctica; y cuyos oficiales son pastor u obispo y diáconos".

            De allí se puede sintetizar un criterio básico: ¿practica y enseña la iglesia el mensaje bíblico? Si no, no es una iglesia verdadera, si sí, entonces es una de ellas.    También vale la pena preguntar, ¿cuál fue la actitud de Jesús hacia otros que no pertenecían a la congregación de los doce apóstoles, la única iglesia verdadera en sus tiempos? No era una condenatoria sino de amor y compasión. Hacemos bien en imitar su ejemplo, su actitud, su paciencia y su práctica (Mr. 9:38; Lu. 9:45-46).

             ¿Cómo cuadra cada una de estas "iglesias verdaderas" con las condiciones señaladas en la Biblia para la salvación? ¿Mezclan las obras humanas y los ritos eclesiásticos con la gracia? Si es así, no pueden ser la verdadera. Por ejemplo, en el caso de la mormona la salvación personal (la "exaltación") sólo es posible mediante la fe en Jesucristo, el arrepentimiento, el bautismo por inmersión, la imposición de manos, la membresía en la iglesia mormona, obediencia a los mandamientos[i], la aceptación de José Smith y sus sucesores como "portavoces de Dios" y la obra del templo[30] . Estos múltiples requisitos para la salvación personal nos permiten ver que los mormones son nuevos "judaizantes" parecidos a los que Pablo condenó en la carta a los Gálatas. Tanto Gálatas 2:16 como Efesios 2:8-9 hace claro que todas las obras para lograr la salvación son vanas. No sirven como méritos para la salvación personal.

     Otras preguntas que hay que hacer son las siguientes: ¿Cómo cuadra la "iglesia verdadera" con la enseñanza bíblica acerca quién es Cristo? ¿Han emitido sus profetas alguna vez profecías falsas? ¿Encarna o imita a Cristo alguna iglesia? ¿Es una iglesia misionera y evangelística?.

     Otra manera de enfocar la verdadera iglesia es por medio de los criterios históricos. Edward T. Hiscox[31] discute los signos o señales de la verdadera iglesia usando las notas especificadas desde el siglo cuatro, pero las da definiciones bíblicas. A la vez hace claro que la iglesia no es una confederación de congregaciones locales bajo un sistema centralizado de gobierno (Hch. 8:1-2), pues hay una pluralidad de iglesias y no una sola (Hch. 8:31). El Nuevo Testamento habla de la iglesia como nosotros hablamos de las escuelas y los hogares.

     Hiscox especifica cinco notas. La unidad es la primera, pero no es una de estructura u organización con una sola autoridad en la tierra, sino una de propósito y misión en el mundo, una en la comunión de los santos, una de Espíritu o en lo espiritual como la que tenía el Padre y el Hijo. Es una bajo una sola cabeza -- Cristo (Ef. 4:3-6). ¿Y qué significa su oración a que todos sean uno (Jn. 17:11)? Obviamente no es una unión de estructuras eclesiásticas, sino una de lealtad al Hijo de Dios, una de amor que produce obediencia. Se refiere a relaciones personales y eso es una unidad de corazón a corazón, pues Cristo amaba al Padre con perfección y le obedecía perfectamente. Oró por esa misma unidad de amor para sus discípulos, una en la cual sus discípulos se amaban los unos a los otros, porque amaban a Cristo. Es una unión de amor que trasciende las muchas diferencias en su pueblo y los une en el amor, porque sólo eso puede romper todas las barreras[32].

     La santidad es la segunda nota. Los bautistas creen que uno se santifica mediante la creencia en el Cristo vivo, por la confesión de fe en él, por el nuevo nacimiento mediante el Espíritu Santo que los hace nuevas criaturas. Se les llama "santos" (1 Cor. 1:2; Col. 3:12; 1 Pe. 2:5). Pasa, luego, la santidad a ser característica de la congregación de creyentes. Así que uno no se hace santo al unirse con alguna iglesia, aunque reclama ser la verdadera. En ese caso se supondría que pertenecer a cierta iglesia es equivalente a estar unido a Cristo y, por ende, ser santo.

     La universalidad o la catolicidad es la tercera nota. Los bautistas creen que la universalidad aplica a la iglesia espiritual y no a una institución visible en este mundo. Así que eso significa que todos aquellos que han nacido del Espíritu Santo mediante una fe en Cristo como Señor y Salvador personal se salvarán sin importar el nombre de la iglesia en la cual creen o a la cual pertenecen. Es un reconocimiento de la unidad espiritual esencial de la fe de TODO el pueblo redimido por Cristo de TODA la raza humana (Col. 3:11; Gá. 3:28) que haya vivido en el pasado y el presente y de la santidad de todos ellos como SANTOS (Hch. 10:34-35; Ro. 10:12).

     La cuarta nota es la apostolicidad. Los bautistas creen que la verdadera iglesia es una en la cual las doctrinas y prácticas concuerdan con los requisitos de los escritos apostólicos en el Nuevo Testamento en vez de aquella que haya descendido a través de la historia desde el primer siglo hasta el presente, pero a la vez, para los bautistas, de alguna manera sigue siendo la que se estableció en los tiempos de Cristo, pues ha perdurado hasta el día de hoy. No es una sucesión ininterrumpida de dones ministeriales u ordenaciones que se descienden directamente de los apóstoles. Más bien la verdadera apostolicidad está en quienes poseen y practican las doctrinas, el espíritu y la vida de los apóstoles. Es la fidelidad al testimonio y a la doctrina (1 Co. 12:23; 15:1-2; 2 Tes. 2:15; 2 Ti. 1:13; 2:2) de quienes fueron el fundamento de la iglesia (Ef. 2:19-20; 1 Co. 3:11). Significa, por lo tanto, la preservación y el respeto por las Sagradas Escrituras como la suprema regla de fe y práctica (1 Ti. 3:15-17).

     La última nota es la perpetuidad. Los bautistas creen que la perpetuidad aplica únicamente a la iglesia espiritual y no a la iglesia física y visible o a alguna administración oficial. La primera iglesia en ese sentido comenzó cuando los primeros seguidores empezaron a seguir a Jesús. Así que la única no tiene que ser una que tenga continuidad en la historia humana, como afirman algunos. Son discípulos verdaderos de él quienes tienen Su Espíritu. Los verdaderos sucesores de los apóstoles son quienes siguen sus enseñanzas e imitan a El en sus vidas (Hch. 2:42; Col. 1:21-23). Eso hace claro que el criterio más importante no es el de la historia sino el de las Escrituras. En realidad la perpetuidad se refiere a la única Iglesia invisible que es "el reino de los cielos". El reino mesiánico es eterno, y la iglesia visible sólo una colonia de él en la tierra (Dan. 2:44; 7:18; Mt. 16:18; 28:20).

     Hay otra manera de enfocar lo verdadero y es la manera de Jesús y los mismos apóstoles en la Biblia en vez de la de la historia y la lógica humana. En ella la pregunta espiritual más importante no es ¿cuál es la iglesia verdadera? sino la más esencial y clave se hace en cuanto al Señor y Salvador. ¿Quién es el verdadero Salvador? ¿Es El tu Salvador personal? ¿Lo conoces personalmente, o es nada más que "nuestro" Salvador en general? ¿Has tenido un encuentro personal con Cristo? ¿Conoces tú a Cristo como tu único y suficiente Salvador y Señor?  Estas son las preguntas básicas y previas a la de la iglesia verdadera. Sólo después de contestar estas preguntas en forma positiva es importante hacer la otra acerca de la iglesia verdadera.

     La Biblia nunca se refiere a la iglesia o a alguna institución eclesiástica como la verdadera, en parte porque existía un movimiento cristiano compuesto por varias iglesias de Cristo, pero también porque no existía solamente una organización eclesiástica que era únicamente la iglesia de Dios. Más bien había una pluralidad de iglesias verdaderas. Aparece la palabra plural para "iglesias" 36 veces en el Nuevo Testamento[33]. Así que había muchas iglesias verdaderas, pero estas tenían ciertas características. Si la Biblia reconoce la existencia de más de una sola iglesia verdadera, entonces cualquier iglesia institucional o territorial que reclama ser la única verdadera contradice las enseñanzas apostólicas y no puede ser una genuina.

     Cabe señalar también algo acerca del uso de la palabra "verdadera" (alétheia) en el Nuevo Testamento. NUNCA se asocia con la idea de la iglesia verdadera en las más de 100 usos apostólicos, pero sí se asocia "la verdad" con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y con el evangelio (Gá. 2:5, 14; 5:7; Col. 1:5). Recalco: NUNCA se encuentra en asociación directa con la iglesia, pero sí los discípulos del Señor dicen la verdad, la enseñan, dan testimonio de ella, la conocen, la hallan, la ponen por obra, la oyen, andan en ella y la obedecen. Además, Jesús es la verdad (Jn. 14:7) y la verdad está en él (Ef. 4:21). El es la vid verdadera (Jn. 11:1) y El está lleno de la gracia y la verdad las cuales vinieron por él (Jn 1:14, 17). Así que hacemos mejor preocuparnos por esta verdad dada a conocer por los apóstoles que por cualquier iglesia que reclama ser la verdadera y única y, por ende, reclama facilitar a uno el camino a Dios.

 

    [1]Concilio Vaticano II: Documentos Completos. Bogotá: Ediciones Paulinas, 1978. Constitución dogmática Lumen Gentium, sobre la Iglesia, pág. 20 y 259-260.

    [2]Catechism of the Catholic Church. Ligouri, Mo.: Liguori Publications, 1994. Pág. 214, 215, 216 y 230.

    [3]Decreto Unitatis Redintegratio del Concilio Vaticano II, pág. 259.

    [4]Catechism, pág. 216.

    [5]Catechism, p. 216 y Concilio Vaticano II: Documentos completos, p. 259-260.

    [6]¿Es la edad de algo un criterio satisfactorio para lo verdadero o por su veracidad? Por supuesto que no. Además históricamente la católica no es la iglesia más vieja. La congregación de Israel, el judaísmo, existía antes y María y los apóstoles todos eran miembros antes de convertirse en seguidores de Jesús como el Mesías largamente esperado.

    [7]Razonamiento a partir de las escrituras. Brooklyn: Watch Tower Bible and Tract Society, 1985. pág. 384.

    [8]"¡Los testigos de Jehová están a la puerta! ¿Qué hacemos?" V:2 pág. 159 en Las doctrinas sanas y las sectas malsanas y "Los Testigos de Jehová: sus problemas y peligros", X:4 (Junio-julio, 1995) y X:5 (Agosto-Sept., 1995).

    [9]J. M. Carroll, El Rastro de la Sangre.

    [10]H. Leon McBeth, The Baptist Heritage. Robert A. Baker, Compendio de la Historia Cristiana. Robert G. Torbet, A History of the Baptists.

    [11]Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas,  "El Bautismo ¿nos convierte en hijos de Dios?", pág. 173-180.

    [12]Kenneth Scott Latourette, A History of Christianity (New York: Harper & Row, Publishers, 1953) pág. 193-196.

    [13]La creencia en que los dos elementos de la cena se transforman literalmente en el cuerpo, alma, divinidad y sangre de Cristo en el altar durante la ceremonia de la misa católica.

    [14]Esta es la práctica de la iglesia ortodoxa hoy.

    [15]Baker Compendio, pág. 72.

    [16]Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, "El apóstol Pedro -- preeminente pero humano", pág. 130-135.

    [17]Incluyen la luterana, la reformada, la presbiteriana, la anglicana (episcopal) y otras de la reforma radical.

    [18]Latourette, II:60.

 

    [19]En Puerto Rico reclaman tener congregaciones en 16 pueblos.

    [20]Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, "El Bautismo ¿nos convierte en hijos de Dios?", pág. 173-180.

    [21]Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, "El testimonio de los mormones y el nuestro", pág. 52-57 y en La Sana Doctrina, "Los mormones: sus dioses, su salvación y su profeta" XI:3 (junio-agosto, 1996).

    [22] La historia de José Smith en la Historia en la Perla de Gran Precio, 1:19.

    [23]Si es verdadera la iglesia por tener la palabra "santos" en el nombre oficial, preguntamos, ¿por qué Smith cambió el nombre tantas veces al principio? Al fundarse se conoció como la Iglesia de Cristo (1830), luego la Iglesia de los Santos de los Últimos Días (1834) y por fin la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (1836 o 1838).

 

    [24]En un sentido los adventistas pertenecen a la sección anterior de la reforma y en otro sentido a la restauración.

    [25]Creencias de los Adventistas del Séptimo Día: Una exposición bíblica de 27 doctrinas fundamentales. San Juan, P.R.: Asociación publicadora Interamericana, 1989 (Edición revisada), pág. 176-196. Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, "Elena G. de White y los Adventistas del Séptimo Día", pág. 267-275.

    [26]Ver La Sana Doctrina nota número 14 en "El Cristo de la Fe Cristiana", VII:6 (Nov.-dic., 1992).

    [27]Ver La Sana Doctrina "Dos Profetas del movimiento de los "Jesús Solo": William Branham y William Soto Santiago", IX:2 (Mar.-mayo, 1994).

    [28]Ver en La Sana Doctrina, "La Iglesia de Mita y sus doctrinas", III:6 (Sept.-oct. 1988).

    [29]Ver Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, "La segunda venida según el Hijo de Dios", pág.

    [30]Tales como el matrimonio y el sellamiento, la obra genealógica y el bautismo por los muertos.

    [31]The New Directory for Baptist Churches. Philadelphia: The Judson Press, 1894. Pág. 31-37. Compara, además, H. Harvey. La Iglesia. El Paso: CBP, 1911. Pág. 108-111.

    [32]William Barclay. The Gospel of John (Vol. 2) of The Daily Study Bible. Edinburgh: The Saint Andrew Press, 1955. Pág. 75, 86-88 y 255.

    [33]Ver estos pasajes: Hch. 9:31; Ro. 16:16; 1 Co. 11:16; 2 Co. 8:1; 11:8; 2 Tes. 1:4 y otros.

 

   [i]...Tales como los diez mandamientos, la palabra de sabiduría, la práctica de diezmar, el obtener conocimiento, la procreación, una vida virtuosa o moralmente limpia y las buenas obras.

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