¿Es Jesús el Mesías?” Tomo VIII:84-89 (SD (ene-feb, 2013), 1-6)
Por:  Dr. Donald T. Moore

            Hay cientos de profecías mesiánicas, no solamente diez o una docena. Las profecías incluyen no sólo la misión del Mesías o su carácter y su descendencia de Sem, Abraham, Jacob, Judá y David, sino también aspectos de su misión y lugares importantes de su vida histórica humana y detalles acerca de su muerte.[1] Su misión sería profética, sacerdotal y real (Dt l8:18; Sal 110) y además, sería un libertador (Isa 61:1-3; Lu 4:16-20). En el Siglo I los inspirados escritores apostólicos judeo-cristianos señalaron muchas de estas profecías mediante la inspiración del Espíritu Santo. También el evangelio de Lucas indica que antes de finalizar su ministerio terrenal Jesús abrió la mente de los apóstoles para reconocer las profecías mesiánicas (Lu 24:44-49).

            ¿Cumplió Jesús todas las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento?

            El escritor Rabbi Shraga Simmons comienza las alegaciones judías con su definición del vocablo “mesías” indicando su significado como el “ungido” con aceite y que en la Biblia Hebrea se refería a reyes y sumos sacerdotes. Según él, uno de los temas centrales de la profecía bíblica es la promesa de una edad futura perfecta, caracterizada por la paz universal y un conocimiento de Dios. Cita textos de Isaías, Sofonías, Oseas, Amós, Miqueas, Zacarías y Jeremías. Además, hay pasajes proféticos en Isaías, Jeremías, Ezequiel y Oseas que se refieren a un descendiente del rey David, que gobernará durante la edad de la perfección. Por eso, concluye la definición de un Mesías en términos de un futuro rey ungido, y subraya al Mesías como la única descripción en la Biblia hebrea de un descendiente de David que vendrá en el futuro. Por ende, será posible reconocer al Mesías al ver quien es el rey de Israel cuando llegue el tiempo de completa perfección universal.[2]

            Lo siguiente es una definición superior a aquella del significado de la palabra Mesías en la Biblia: El “título hebreo … significa ‘el ungido’…. Se daba al Salvador prometido por Dios a su pueblo, y cuya llegada predijeron los profetas del Antiguo Testamento. Los judíos llegaron a pensar en el Mesías como un caudillo político o rey victorioso y justo de la dinastía de David, que vendría a liberar a Israel de sus opresores extranjeros, derrotaría a todos sus enemigos y establecería un imperio universal con capital en Jerusalén. Al aceptar para sí el título y la misión del Mesías, Jesús corrigió este concepto político y nacionalista mediante sus actos y enseñanzas, y le dio al reino que venía a establecer un significado moral y espiritual, que, sin embargo, produciría la transformación total de la vida humana. Mesías equivale en griego a Cristo.” [3]

El rabino alega que la Biblia provee cuatro profecías que Jesús no cumplió: no construyó el tercer templo (Ez 37:26-28), no juntó a todos los judíos de vuelta en la tierra de Israel (Is 43:5-6),  no trajo una era de paz mundial que terminara todo odio, opresión, sufrimiento y enfermedad (Is 2:4) y no diseminó el conocimiento universal del Dios de Israel bajo quien sería unida toda la humanidad (Zach 14:9). Alega, además, que nadie ha cumplido esta expectativa de un futuro rey; ni siquiera Jesús de Nazaret, Bar Cochba y Shabbtai Tzvi. Por eso, los judíos siguen esperando al futuro rey mesiánico. Ya que la Biblia Hebrea, o sea, el Antiguo Testamento, no profetiza una segunda venida, el rey tiene que cumplir todas estas profecías durante su vida en la tierra.[4]

En respuesta, tenemos que admitir que es cierto que Jesús de Nazaret no cumplió todo lo profetizado del Mesías en el Antiguo Testamento, pero lo que en realidad resta para el Mesías, lo cumplirá en su segunda venida la cual no anticiparon las profecías del Antiguo Testamento. Jesús y los apóstoles clarificaron su segunda venida futura y su misión en pasajes como Mateo 24-25, Marcos 13,  Hechos 1:4-11, 2 Pedro 3, Apocalipsis y otros. La profecía del Antiguo Testamento no anticipó todo lo que iba a ocurrir, inclusive la formación del pueblo de Dios en iglesias que diseminarían a todo el mundo el conocimiento de Dios mediante la redención de la muerte y resurrección del Mesías (Sal 16:10; Mt 16:21).[5]

¿Calificó Jesús personalmente en todo para ser el Mesías?

            Alega el rabino judío que Jesús en su persona no calificó como el Mesías en cuanto a su misión profética, como descendiente de David y en la observancia de la ley (Torá). Alega que ciertas fuentes judías extrabíblicas identifican al Mesías como el profeta más grande después de Moisés. Además, la profecía del futuro definitivamente terminó con la muerte de los últimos tres profetas, o sea, Ageo, Zacarías y Malaquías. Como consecuencia, Jesús vivió 350 años después de terminar toda profecía.[6]

            En respuesta, preguntamos, ¿terminó la profecía con los tres profetas al final del Antiguo Testamento? Terminó el pacto antiguotestamentario, pero comenzó una nueva dispensación con el nuevo pacto con Juan el Bautista, Jesucristo y la iglesia cristiana. Esto fue profetizado en Jeremías 31:31-34 por ese profeta. Moisés puede ser considerado el profeta más grande del Antiguo Testamento, pero Jesús lo superó no sólo en sus profecías sino en el Nuevo Testamento al suplir el medio del perdón de los pecados, siendo profeta, rey y sacerdote.

¿Cuáles otras profecías no mencionó el rabino? No mencionó muchas y sólo mencionamos unas cuantas a continuación: el lugar de nacimiento profetizado en Miqueas 5:2-5a y tampoco su cumplimiento en Belén (Mt 2:1; Lu 2:4-7). No mencionó profecías acerca de sus milagros de sanidades de enfermos, ciegos y sordos (Is 35:4-6) y lisiados (Is 61:1-3; Lu 4:16-21). Tampoco hizo referencia a su muerte vicaria o sustitutiva (Sal 22:1-22) y el juicio injusto e ilegal que sufrió antes de ser ejecutado (Sal 27:12; Mt 20:60-61), mucho menos su resurrección (Sal 16:10; Is 53:10; Mt 28:9; Lu 24:36-48) seguido por su ascensión (Sal 68:18; Lu 24:50-51).

            Alega este rabino que Jesús no fue un descendiente de David aunque serlo fue una obligación para el Mesías. Según fuentes judías, el Mesías nacería de padres humanos y tendría atributos físicos de los seres humanos sin poseer calidades sobrenaturales. El Mesías descendería del linaje del rey David (citas en Gn 49; Is 11; Jer 23:5; 33:17; Ez 34:23-24). Eso elimina uno nacido de una virgen, no teniendo a un padre humano. La descendencia tenía que ser por el lado del padre, no de la madre.[7]

¿Fue Jesús un descendiente de David? En respuesta, se tiene que tomar en cuenta  las dos genealogías vinculadas con el linaje de Jesús, una en Mateo 1:1-17  y la otra en Lucas 3:23-38. Algunos teólogos consideran la de Mateo el linaje de Jesús, pues traza su linaje desde el rey David, y la otra en Lucas como el linaje de María. Si es así, entonces Jesús es doblemente un descendiente del rey David, tanto de parte de su madre como de parte de su padre legal. Si no es así, entonces comoquiera los evangelios subrayan su descendencia de la familia davídica. (Hoy la nación de Israel acepta el linaje de un judío a través de una mujer o un hombre.) El viaje de la familia a Belén cuando María dio luz a Jesús provee evidencia adicional del linaje davídico de Jesús. De esa manera cumplió también la profecía de Miqueas de su nacimiento en Belén. Aun los judíos contemporáneos con Jesús y sus familiares a veces le denominaron con el título mesiánico del “Hijo de David” como en el caso del ciego de Jericó (Lu 18:35-43).[8]

Es cierto también que Jesús poseía atributos humanos, pues el niño Jesús creció normalmente como un judío de esa época. Lucas describió su crecimiento intelectual, espiritual, físico y social (Lu 2:39-40). Fue de verdad un ser humano (Heb 2:14-18) y demostró tener las características humanas; se cansaba, dormía, comía alimentos judíos, caminaba, viajaba en barcos, etc. Además, demostró ciertas cualidades especiales como poder penetrar dentro de la psicología humana (Jn 2:24-25 y Jn 3:1-3). Asimismo Jesús pasó la mayor parte de su ministerio de tres años demostrando mucho interés en las necesidades de otros. Nunca volvió su espalda a los ciegos, los sordos, los enfermos (Is 53:4 y  60:1-3 con Lu 4:16-21), los impedidos o los hambrientos. Defendió a los rechazados por la sociedad y a la vez condenó a los que se autoproclamaron justos (Lu 7:36-30). Mandó a sus seguidores a amar a todos, inclusive a sus enemigos, (Mt 5:43-45) y no lastimar a nadie (Mt 26:52). Cuando surgían quejas, Jesús tenía tanta confianza en su propia integridad que preguntó a sus críticos: “¿Quién de vosotros me halla culpable de pecado?”(Jn 8:46).[9] También igual que algunos profetas como Moisés, Elías y Eliseo del Antiguo Testamento ese hombre hacía milagros. Por eso, no debe sorprender a nadie que alguien que reclamaba ser el Mesías hiciera milagros como sanar a los enfermos, ciegos y sordos y levantar a los muertos como hizo Jesús varias veces. A la vez nunca hizo ningún milagro para satisfacer su propia hambre (Mt 4:3-4) o que le trajera una gloria personal al instante (Mt 4:5-6).

Además, el rabino alega que el Mesías guiará al pueblo judío a cumplir y observar todo de la Torá (la ley). Según la Torá, todo “mitzvot” permanece para siempre y si alguien cambia la Torá se le identifica de inmediato como un profeta falso. En el Nuevo Testamento Jesús la contradecía con frecuencia y “afirmó” que los mandamientos ya no se aplicaban. El Rabino cita un ejemplo de violación de parte de Jesús en Juan 9:14 y concluyó insistiendo que Jesús no observaba el día de descanso del sábado.[10]

            En respuesta, podemos afirmar que es cierto que Jesús no observaba las tradiciones y reglas agregadas a la ley o la Torá por los maestros y rabinos judíos para el sábado, pero seguían la costumbre de congregarse el día sábado, o el séptimo día en la sinagoga. También observaban otros días festivos obligatorios a todo varón en Jerusalén hasta su muerte. Jesús nunca se conformó con dar más énfasis a las tradiciones y las reglas agregadas a las escrituras por los maestros y rabinos judíos. Mas bien acataba siempre a los mandamientos de Dios.

¿Hay traducciones equivocadas referentes a Jesús?

            El rabino judío alega que únicamente se puede entender las escrituras al estudiar el texto en hebreo y el estudio de ello revela muchas discrepancias en la traducción cristiana. Da dos ejemplos. El primer ejemplo es de Isaías 7:14 y de la palabra “alma” que significaba “una mujer joven.” Alega que los teólogos cristianos llevan siglos traduciéndola como “virgen.” Así eso da al nacimiento de Jesús una descripción típica de los paganos que creían en seres humanos procreados por los dioses.[11]

            En respuesta, cabe señalar que la Septuaginta, la primera traducción de las Escrituras al griego, fue hecha por los mismos eruditos judíos siglos antes del nacimiento de los primeros teólogos cristianos. Así que siglos antes del nacimiento de Jesús los mismos judíos tradujeron la palabra “alma” como “virgen” y Mateo citaba de esa traducción judía (Mt 1:23) la cual se sigue publicando hasta el día de hoy. La palabra “virgen” tiene ambos sentidos, una señorita a la edad de casarse o virgen y a una joven mujer que da luz. Los judíos usaron su propia traducción de la Septuaginta por siglos hasta que los cristianos la comenzaron a usar como su Biblia en griego. Para los judíos no fue una mala traducción por muchos años, pero dejaron de usarla porque los cristianos la adoptaron y la usaban. No es necesario u obligatorio usar textos sólo en hebreo hoy porque hay muchas excelentes traducciones. No obstante, puede ser útil consultar el hebreo,  sus concordancias y las traducciones interlineales.[12]

            Cabe señalar, también, que la primera profecía mesiánica de una mujer en Génesis 3:15 se refiere a una mujer con su descendencia o simiente lo cual para muchos señala a una virgen que da a luz. De hecho, esta idea en la época de Moisés no fue una copia del patrón pagano de los dioses romanos. Aún más tarde los cuentos míticos nunca fueron influyentes en Palestina donde predominaba la cosmovisión monoteísta posbabilónica.[13]  

            Además, el rabino alega que Isaías 53 sigue el tema del capítulo 52 que describe el exilio y la restauración de los judíos quienes son denominados y enfocados como una unidad, o sea, Israel. En la Escritura judía reiteradamente el pueblo hebreo está llamado el “Siervo de Dios” como en Isaías 43:8.[14] Dice que en por lo menos once ocasiones en capítulos 1 al 52 se le llama a Israel el Siervo de Dios. De hecho, alega que Isaías 53 se refiere al pueblo judío “molido, oprimido y como ovejas llevadas al matadero” por los gentiles. Según el rabino las mismas descripciones se usan en otras escrituras judías para describir el sufrimiento del pueblo judío como Salmo 44. Isaías 53 concluye que cuando el pueblo judío es redimido, los gentiles reconocerán y aceptarán responsabilidad por el sufrimiento y la muerte de los judíos.[15]

En respuesta, cabe preguntar: ¿Se refiere el “siervo sufriente” o doliente al pueblo judío? Cabe señalar que aun los eruditos judíos están en desacuerdo en cuanto al siervo en esos cánticos. Algunos dicen que se refiere al profeta mismo Isaías, otros a un profeta desconocido, y todavía otros al pueblo de Israel. De hecho, “los Judíos Ortodoxos, quienes todavía tienen esperanzas por un Mesías personal, aguardan un descendiente davídico que reinará como rey en los tiempos del fin. Los Judíos liberales prefieren interpretar estos pasajes metafóricamente como una referencia a la edad ideal.” [16]

Es cierto que existen referencias a Israel como siervo de Dios, pero en Isaías 53 “Siervo” tiene otro sentido, porque los versículos del contexto inmediato describen a un siervo “sin pecado” (53:9), inocente, y justo (53:11). “Nunca cometió ningún crimen ni hubo engaño en su boca” (53:9). Liberará a muchos (53:11c). Ningún pueblo humano se encuentra sin pecado, ni siquiera el judío. Es cierto que en los cuatro o cinco cánticos del siervo en Isaías (41:1-4; 49:1-6; 50:4-11; 52:13—53:12) el siervo de Dios con frecuencia se refiere al pueblo de Israel, pero no siempre. Isaías 53 describe al siervo como uno sin pecado y muchas veces el pueblo judío en el Antiguo Testamento reconoce que ellos mismos sufrían por sus propios pecados. Dios los castigaba. Tampoco hoy Israel es un pueblo perfecto sin pecado en su trato con los árabes y los árabes para con los judíos. Así que el pueblo judío no corresponde al siervo sufriente en estos versos de Isaías 53, porque no califica. Además, a veces existe un contraste notable entre “nosotros” y “nuestros” y el siervo (53:5-6, 10-11). Sólo el Mesías Jesucristo califica como un hombre sin pecado en toda su vida humana. El siervo justo se distingue también del pueblo de Israel al decir: “le dieron muerte por los pecados de mi pueblo” (53:8), o sea, de su pueblo Israel. El contexto de Isaías 53 hace claro que el siervo sufriente no se refería al pueblo judío.

¿Es la creencia judía basada únicamente en una revelación nacional?

            Según las alegaciones del rabino, una revelación personal e individual es siempre apta al error, porque otras personas tienen que aceptar su palabra. Aun si uno que reclama ser profeta hace milagros, eso no provee verdadera verificación que sea un profeta genuino. Lo máximo que un milagro puede probar es que esa persona tiene ciertos poderes; no constata sus reclamos de ser un profeta en realidad. Según el rabino, únicamente el judaísmo no pone su fe en “reclamos de milagros.” De hecho, la Biblia hebrea reconoce que a veces Dios concede el poder de hacer milagros a charlatanes con el propósito de probar la lealtad judía a la Torá (Dt 13:4). Sólo el judaísmo basa su creencia en una revelación nacional, o sea, Dios hablando a toda la nación. El rabino culmina diciendo que este proceder de Dios es más lógico que revelaciones individuales. Ni siquiera los judíos aceptaron a Moisés por sus milagros (Maimónides erudito judío de Edad Media; Dt 5:3). El judaísmo no depende de milagros, sino de los testigos oculares compuestos de cada hombre, mujer y niño hace 3,300 años en el Monte Sinaí.[17]

            En respuesta cabe preguntar: ¿Fueron siempre confiables los testigos oculares del Éxodo hace más de 3,000 años? No, en el desierto de Sinaí poco después adoraron falsos dioses egipcios. ¿Creía Jesús que los milagros siempre proveen evidencia de un profeta genuino? Compara Mateo 7:21-23 donde hace claro que no todo milagrero se salvará. En lo personal Jesús no dependía de sus milagros porque sabía por experiencia que los miembros de su propio pueblo los atribuiría a obra satánica. ¿Es una revelación nacional siempre superior a una revelación personal del Mesías mediante sus vivencias históricas en ese pueblo? Un pueblo puede ejecutar aun al más santo. Hoy también una nación puede equivocarse en una decisión. Eso mismo es lo que ocurrió cuando los alemanes escogieron a Hitler como su presidente al principio de los años 1930. ¿Son perfectos los mitos tradicionales en los textos sagrados del pueblo de India?  Si habría que ser testigos oculares, ¿por qué citar a Maimónides (1135-1204 d.C) filósofo judío de la Edad Media como el mejor intérprete? ¿Estará el rabino negando los milagros de Moisés? Si su revelación es únicamente nacional, ¿qué de los profetas como Jeremías y otros cuyas profecías fueron rechazadas por la nación? Finalmente, hubo testigos oculares como Pedro, Juan y los otros apóstoles de la vida impecable de Jesús y su manifestación extraordinaria en el monte de la transfiguración (2 Pe 1:16-21; 1 Jn 1:1-4). Además, cientos fueron testigos de la resurrección de Jesús y de sus once diferentes apariciones (1 Cor 11:1-9).

            El rabino termina diciendo que el mundo necesita una redención de parte del Mesías y que podría venir en cualquier “día,” pero “todo depende de nuestras acciones,” pues Dios está listo cuando nosotros estemos listos.[18]

            En respuesta, afirmamos que sí, nosotros también estamos esperando la venida del Mesías. Hace falta, pero es su segunda venida y no una primera que los cristianos esperan. La historia en los libros de los Hechos y los evangelios hacen claro que los judíos como nación rechazaron a Jesús en su primera venida. Pero comoquiera hace falta su venida para completar su obra y misión de redimir por completo al mundo y nuestros cuerpos como cristianos (Ro 8:23).

            Además, cabe señalar que hay por lo menos dos libros neotestamentarios que reflejan las tensiones y los conflictos entre los cristianos y judíos y cómo los apóstoles aconsejaban a la comunidad cristiana a responder. Uno de ellos es el libro de Tito. En el primer capítulo versículos 10-14 indica que los circuncisos querían obligar la práctica de la circuncisión para obtener la salvación. El apóstol Pablo le instruye a Tito a callarlos (1:11) y a la vez los cristianos tenían “que dejar de prestar atención a mitos judíos y a los mandatos de aquellos que se han apartado de la verdad” (1:14). El último capítulo del libro sagrado vuelve a las discrepancias entre los dos pueblos y le da más instrucciones. Les dice, “No te metas en discusiones necias sobre listas de linajes espirituales [o genealogías espirituales] o en riñas y peleas acerca de la obediencia a las leyes judías. Todo esto es inútil y una pérdida de tiempo. Si entre ustedes hay individuos que causan divisiones, dales una primera y una segunda advertencia. Después de esto, no tengas nada más que ver con ellos. Pues personas como esas se han apartado de la verdad y sus propios pecados las condenan” (3:9-11 NTV; ver también Hch 28:25-31). Para una discusión bíblica más completa y teológica en relación con los conflictos entre los cristianos y los judíos, les recomiendo una lectura y un estudio de la carta a los Hebreos. Pueden encontrar mis comentarios sobre ese libro bíblico en varias ediciones de esta revista sobre “La gran superioridad de Cristo” comenzando en la edición de septiembre y octubre 2010, y confeccionadas las cinco partes en el séptimo tomo de “Las doctrinas sanas y las sectas malsanas.”

En conclusión, lo esencial que separa a los judíos de los cristianos “centraliza en el significado y misión de Jesús. Para el judaísmo, no existen fracasos humanos, sean colectivos o individuales, que requiere una intervención especial divina y que no pueden ser remediados con la dirección del Tora. La salvación consiste en la fidelidad, aunque no perfecta, a la mitzvoth. Dios en su misericordia perdona a aquellos cuyas intenciones son justas. No obstante, el Nuevo Testamento sin rodeos proclama la finalidad de Jesucristo. Es la última palabra de Dios a los pecadores (Heb 1:1-3), la Palabra que se hizo carne, moró entre nosotros y revela al Padre a los pecadores (Jn 1:1-18). Mediante su muerte sacrificial en la cruz, redimió todos los seres humanos en sí mismo (Jn 3:16; 6:35-40; 12:32).” [19]

Además, afirmamos que no estamos de acuerdo con muchas alegaciones del rabino, pero sí con otras. Contestamos otra vez las preguntas: ¿Cumplió Jesús todas las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento? No, porque iba a haber una segunda venida para completar el plan de redención de Dios. ¿Calificó Jesús personalmente en todo para ser el Mesías? Sí, el Redentor dio su vida por los pecados de su pueblo, resucitó de entre los muertos y estableció así un nuevo pueblo de Dios compuesto de judíos y gentiles. ¿Hay traducciones equivocadas referentes a Jesús? Sí, pero no en el caso de los dos ejemplos señalados por el rabino. ¿Es la creencia judía basada únicamente en una revelación nacional? No, porque el pueblo como nación no obedeció en un 100% las instrucciones de Dios y no lo reconocieron cuando vino el ungido Salvador y Redentor como el enviado siervo de su Padre celestial. No obstante, cabe señalar que los apóstoles hebreo-cristianos y Lucas fueron inspirados para reconocer a Jesús como el Mesías que no cumplió sólo lo que el pueblo judío esperaba, sino lo que estaba escrito en las profecías de los libros antiguotestamentarios.[20]

            En adición, cabe señalar que Jesús pasó tres años solicitando a sus discípulos que lo identificaran como el Mesías (Mt 16:16; Mc 8:29; Lu 9:20). También señaló que el rechazo de sus obras fue blasfemia contra el Espíritu Santo, quien le dio como el Ungido de Dios el poder para hacer sus grandes obras (Mt 12:22-32; Mc 3:20-30). Y, finalmente, su resurrección fue la ocasión de su coronación o instalación oficial como el gobernante mesiánico (Sal 2, esp. vv. 7-12; Mt 28:16-20; Ro 1:1-5; Hch 13:30-33; Heb 1:1-14). Por todo eso y aún más, con completa confianza podemos confesar, como lo hace el Nuevo Testamento, que ‘Jesús es el Mesías.’”[21]

(SD Es Jesús Mesías)

 

 

[1] “Profecías sobre la muerte del Mesías,”  Doctrinas Sanas y Sectas Malsanas Tomo 7, pp. 12-17.

[2] Rabbi Shraga Simmons, p. 1 de la página del web.

[3] Versión Popular, (Edición 1979). Glosario p 393.

[4] Rabbi Shraga Simmons, p. 1-2 de la página del web.

[5] “Las profecías y los profetas,”. DSySM Vol 1:58-63.

[6] Rabbi Shraga Simmons, p. 2 de la  página del web.

[7] Rabbi Shraga Simmons, p. 2 de la página del web.

[8] Como cristianos, creemos en un Dios todo poderoso y omnisciente que aun si Jesús no hubiera sido un hijo del linaje de la familia del rey David, Dios pudo haber levantado o creado a un ser humano tal como Jesús dijo que Dios podía levantar de las piedras a hijos de Abraham (Mt 3:8; Lu 3:8); igualmente eso aplicaría a hijos de David. Comoquiera Dios iba cumplir sus promesas mediante el uso de piedras o la matriz de una mujer (Sal 89:30-45). Preguntamos también si de alguna manera las referencias en Lucas 19:40 y Mateo 27:52 subrayan o ilustran la capacidad de Dios para hacer cumplir sus promesas para el futuro.

[9] David Wood, “Muhammad and the Messiah,” Christian Research Journal (Vol 35, #5, 2012), 44-45.

[10] Rabbi Shraga Simmons, p. 2 de la página del web.

[11] Rabbi Shraga Simmons, p. 3 de la página del web.

[12] Ver “Preguntas acerca del uso de nombres divinos en hebreo,” SDySM , Vol. 7:206-210. 

[13] Ver Gary R. Habermas  “¿Are Biblcal Miracles Imitations of Pagan Myths?” p. 1430 de The Apologetics Study Bible.

 

[14] Probablemente el Rabbi Shraga Simmons se refiere a Isaías 43:10.

[15] Rabbi Shraga Simmons, p. 3 de la  página del web.

[16] Larry R. Helyer, “How Does the Bible Relate to Judaism?” p. 1959, The Apologetics Study Bible.

[17] Rabbi Shraga Simmons, p. 3-4 de la página del web.

[18] Rabbi Shraga Simmons, p. 4 de  página del web.

[19] Helyer, p. 1959.

[20] Ver “Términos señalando primero a Israel y después al Pueblo Cristiano,” DSySM  VI:30-36.

[21] Walter Russell, “What does it Mean to Say, “Jesus es Mesiah”? p. 1286, The Apologetics Study Bible.

 

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