Iglesia y Estado, parte II
Por: Hiram Sánchez

(El Pastor Sánchez es pastor de la Iglesia Bautista El Calvario, Trujillo Alto, Maestro y Capellán del Colegio Evangélico Felícita Rosario, Río Piedras y Profesor en el Seminario Luther Rice en Puerto Rico. Tiene un bachillerato en Administración Comercial en la Universidad del Sagrado Corazón y una Maestría en Teología y Estudios Bíblicos del Seminario Luther Rice.)
 
El debate actual en Puerto Rico
Acontecimientos recientes en foros legislativos y judiciales, tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos continentales, han dado lugar a que la mera insinuación de religión causa un furor sobre el concepto de la “Separación de Iglesia y Estado.”
 
En Puerto Rico, el debate se ha intensificado recientemente como resultado de las revisiones al Código Penal y al Código Civil. Una de las razones mayores ha sido la determinación del Senado de eliminar el Artículo 103 del actual Código Penal; este tipifica la sodomía como un delito. El domingo, 22 de junio de este año, la medida fue aprobada por el Senado y pasó a ser considerada por la Cámara de Representantes. Los proponentes de esta acción entienden que su decisión ha sido avalada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, haciendo referencia al recién-concluido caso de Lawrence v. Texas, en el cual el Supremo falló a favor de dos hombres quienes habían sido arrestados por tener relaciones homosexuales en su residencia, determinando que penalizar la sodomía es inconstitucional.
 
Aunque los legisladores locales se escuden con la decisión del Supremo Federal, no pueden negar que el gobierno del Estado Libre Asociado de P.R. aún puede reglamentar ciertos tipos de conducta que acarrean graves riesgos de transmisión de enfermedades, con el fin de proteger la salud de la ciudadanía. Actualmente existen leyes que tratan sobre el “body piercing”, tatuajes, enfermedades de transmisión sexual, abortos, mutilación, sodomía, bestialismo, prostitución, manejo de cadáveres, sustancias controladas y bebidas alcohólicas. Además, existe una ley que prohíbe el matrimonio a personas con enfermedades de transmisión sexual. Además, la Constitución se expresa a favor de proteger la moral de la juventud y menciona la rehabilitación moral y social como parte de las responsabilidades del gobierno.
 
Volviendo al asunto de la sodomía, éste es parte de la estrategia organizada de la comunidad auto-denominada “Lésbica, Gay, Bisexual, y Transgénero” (LGBT). Su programa de acción es comúnmente conocida por personas fuera de la comunidad como la “Agenda Gay”. La derogación de la sodomía como delito es parte de una campaña para legalizar el matrimonio homosexual. Eventualmente, esto abriría paso a que parejas homosexuales soliciten adoptar niños. Este último asunto está siendo tratado actualmente en las cortes federales.
 
La agenda homosexual busca además enmendar leyes relacionadas con derechos civiles en áreas como discriminación, acceso a trabajos, e igualdad de acceso y derecho a beneficios económicos de parte de agencias gubernamentales e instituciones benéficas. Se busca también que se reconozca formalmente la unión de parejas del mismo sexo y que se le apliquen las leyes que cobijan a los matrimonios. En Puerto Rico ya se han sometido a los tribunales varios casos de violencia doméstica (bajo la Ley 54) en donde las parejas son del mismo sexo.
 
La manera en que el estilo de vida homosexual es vista es clave para aquellos que quieren que se permita que se enseñe y promueva en las escuelas el estilo homosexual como una alternativa viable.
 
El tema de la sodomía no es el único tratándose recientemente en foros judiciales y legislativos, sobre los cuales se han renovado las pasiones del pueblo cristiano y se ha escuchado la voz de aquellos que claman por la separación de Iglesia y Estado. No se pueden obviar otros temas
importantes y/o sin concluir, tales como:
 
Localmente, la revisión del artículo 68 del Código Civil considera cambiar la definición de matrimonio, base de la familia, la cual sólo reconoce la unión de un hombre y una mujer.
 
El lenguaje propuesto del Artículo 3 del Libro Primero del Código Civil de Puerto Rico, cuyo título es “Nacimiento determina la personalidad,” lee así: “el ser humano es persona y adquiere personalidad y capacidad jurídica plena como sujeto de derechos y obligaciones, por la sola ocurrencia del nacimiento.” Es obvio que los legisladores no han considerado la Verdad de las Sagradas Escrituras (Sal 139:13-16, et al) sobre este particular.
 
A pesar de la presión que muchos han ejercido, la reforma al Código Civil no contempla aumentar la edad para consentimiento sexual de su edad actual de 14 años. O sea, que a esta edad nuestros jóvenes no tienen capacidad para manejar un auto, comprar bebidas y cigarrillos, votar, ni casarse, pero según los legisladores sí para tener relaciones sexuales.
 
El plan Estratégico de Control de Drogas del ELA instituye el uso de la metadona como tratamiento reconocido y promueve la receta de ella por médicos privados. Finalmente, requiere la certificación de todos los que participan en el tratamiento de adictos. Esto virtualmente cerraría los centros cristianos y de base comunitaria.
En tiempos recientes se concluyó la fase federal del juicio que revive el tema de la pena capital en Puerto Rico.
 
Se consideran medidas para regular el contenido de la música y programas de televisión, como también para evitar el uso del Internet para cometer delitos.
 
Se continúa legislando sobre el aborto, la educación sexual y la prevención.
Se debate a nivel científico, ético y legal sobre la clonación.
 
Se aprobó la Reforma Judicial, cuyo resultado incluye una reestructuración de jueces municipales, superiores y de apelación.
 
Ante estas y otras decisiones pendientes, líderes evangélicos en Puerto Rico han levantado la voz de alerta, exhortando al pueblo cristiano, como también a los que creen en la moral bíblica, a expresar su descontento, a través de la expresión y manifestación pública, la prensa e incluso, el voto. Pero, los que protestan y manifiestan su repudio ante acontecimientos recientes, y los que tan siquiera opinan, son blancos para ser menospreciados, marginados, blasfemados y criticados. Se han suscitado diferentes perspectivas de parte quienes han emitido sus opiniones; a continuación una muestra.
 
Según Hiram Lozada, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Constitucionales del Colegio de Abogados de Puerto Rico, que el Artículo 103 esté en el actual Código Penal representa una violación del principio de la separación de Iglesia y Estado. Según él, lo que debe dominar el pensamiento del legislador es el sentido común y la razón. Debe escuchar a todos y rechazar “paradigmas prohibicionistas y fundamentalistas.” La directora ejecutiva del capítulo local de la American Civil Liberties Union (ACLU), licenciada Janice Gutiérrez, concurre.
 
El Senador Eduardo Báez Galib, presidente de la Comisión que revisó el Código Penal hizo una llamada a la cautela sobre las iglesias, que describió como convertidas al activismo político. Advirtió que la separación de Iglesia y Estado es esencial a nuestro sistema democrático. “Cautela, cautela. Cuando la Iglesia ejerce presión política, es bueno, muy bueno y yo lo aplaudo y lo protejo; así debe ser. Pero cuando las iglesias se convierten al activismo político, cautela, mucha cautela. Ya nosotros hemos pasado por esa experiencia en una ocasión y no me gustaría ver a mi pueblo sumido nuevamente en una experiencia de esta índole.” Báez se refería al establecimiento en 1960 del Partido de Acción Cristiana y su endoso por la Iglesia Católica. Eventualmente, en las elecciones sólo recibió el 6.5% del voto, por lo que no se inscribió como un partido formal.
 
Manuel Díaz Saldaña, Contralor de Puerto Rico y miembro del grupo católico Opus Dei, se expresó durante una rueda de prensa en contra del cambio a la definición de matrimonio que se propone en la revisión del Código Civil. Además, defendió el derecho fundamental del ser humano y de la vida y pidió a la Legislatura que se adhiera a “la ley de Dios.” Por esto ha sido objeto de severas críticas y de una querella radicada por el activista homosexual Pedro Julio Serrano ante la Oficina de Ética Gubernamental.
 
La Secretaria de Justicia, Anabelle Rodríguez, declaró que, en vista del precedente que establece la determinación sobre la sodomía hecha por el Tribunal Supremo Federal, la legislatura del país no tendría que derogar el Artículo 103. Además, el Superintendente de la Policía, Víctor Rivera, ha apoyado un plan propuesto que incluye la enseñanza religiosa interdenominacional en el sistema escolar, como medida para reducir el crimen en la isla. Comentó: “de lo único que deben estar separados el Estado y la Iglesia debe ser de los criminales y del diablo.” Tanto Rodríguez como Rivera se han tendido que enfrentar a sus detractores como resultado de sus comentarios.
 
El periódico El Nuevo Día ha sido un foro continuo para los que gustan atacar a la Iglesia. En sus páginas recientes, se han encontrado los siguientes artículos, entre otros:
 
1) Al menos dos líderes religiosos se han distanciado del grupo que lucha en contra de la despenalización de la sodomía. El reverendo Wilfredo Estrada, líder de la Sociedad Bíblica, comentó: “yo personalmente no ando en cruzadas en contra de personas que piensan diferente a como yo pienso.” Una pastora de la Iglesia Discípulos de Cristo se identificó como a favor de la eliminación del Artículo 103.
 
2) El Lcdo. Antonio Fernós, Catedrático de Derecho de la Universidad de Puerto Rico y quien contribuye regularmente (si es que se puede considerar contribución) atacando a las iglesias y el establecimiento social, económico y político del país, declara que la “sodomía no es un delito.” sino más bien un “pecado convertido en delito.”
 
3) Mayra Montero escribe un artículo titulado “Anal,” en el cual se pregunta: “¿Puede alguien en su sano juicio, a estas alturas del milenio, cuestionar la decencia de las posiciones que adoptan las parejas al acoplarse en los oscuros de su dormitorio? ¿Puede un simple mortal determinar cuál es la posición cristiana entre dos cuerpos que copulan, y cuál está reñida con las enseñanzas bíblicas?”
 
4) Pedro Julio Serrano escribe un artículo titulado “¡Al Fin Libres!” Al referirse a la determinación del Tribunal Supremo Federal declarando la penalización de la sodomía inconstitucional, dice él: “Con esta decisión ganamos todos. Ganan los miembros de la comunidad LGBT porque se les reconoce como ciudadanos de primera categoría. Gana la Iglesia porque se afianza la separación de Iglesia y Estado que es un complemento necesario de la libertad de culto. La libertad de culto no es más que una manifestación del derecho a la personalidad y a la autonomía personal: es decir a la conciencia y a la intimidad. Gana toda la sociedad porque se reconoce el derecho a que todos podamos coexistir en libertad... en igualdad protección de las leyes.”
 
El periódico El San Juan Star del lunes, 30 de junio, publicó el siguiente comentario de la  Senadora Margarita Ostolaza: “aunque las iglesias cristianas grandes, como la Iglesia Católica Romana y las iglesias protestantes, han creído que la homosexualidad es un pecado, en su mayoría han guardado silencio sobre el asunto... estamos en el siglo XXI, uno no puede imponerle sus creencias a los demás”.
 
            En un periódico de área llamado Mangrove, parte de un artículo en su edición del 19 de
agosto de 2003 dice así: “Sólo Dios tendría la oportunidad de juzgar a ese individuo en un momento determinado y no un grupo de gente que supuestamente se considera moralista y predica la misma en calzoncillos. A través del tiempo han demostrado ser unos homofóbicos que pecan más con sus lenguas que los ‘gays’ con sus traseros. La función de estos grupos debería ser el de predicar, educar o enseñar de acorde a sus ideas y no la de imponer criterios, porque en la vida se aprende en el camino y no existe un manual fijo y estipulado de cómo ser un zombi humanoide para que todos seamos iguales. Así que, al gay lo que es del gay, y a Dios lo que le corresponde a Dios, dejando el espacio al libre albedrío.”
 
El Juez de Apelaciones, Jorge Lucas Escribano, quien ha sido pastor en varias iglesias bautistas y es evangelista en la actualidad, ha sido un líder en la lucha relacionada con asuntos morales y de familia. Se ha dirigido al Colegio de Abogados y a la Legislatura en torno a ciertos aspectos relacionados con las revisiones al Código Penal y Código Civil. Además, ha participado en numerosos otros foros y medios. Varios abogados y otros expertos en asuntos de judicatura han comentado que las acciones del Juez Escribano son antiéticas. El Juez Presidente del Tribunal Supremo de Puerto Rico, José Andréu García, ha llegado a comentar que el Juez Escribano no puede opinar sobre estos asuntos aun fuera de su silla en el tribunal, con lo que el Juez Escribano difiere.
 
Grupos evangélicos y otras organizaciones han formado la “Coalición en Defensa de la Moral y la Familia” para aunar esfuerzos.
 
El Juez Antonin Scalia del Tribunal Supremo Federal escribió la opinión disidente en el reciente caso Lawrence v. Texas, el cual en efecto anuló el precedente antisodomía que estableció el caso Bowers v. Hardwick de 1986. Dijo: “si es como afirma la Corte, que la promoción de una moralidad sexual mayoritaria no es tan siquiera un interés legítima del estado, entonces las leyes contra la fornicación, la bigamia, el adulterio, el incesto, la bestialidad y la obscenidad no podrán sobrevivir en base a estas determinaciones de los jueces.” Añade además,
 
Recientemente, el Vaticano ha enfatizado su posición en contra del aborto y del homosexualismo. En Puerto Rico se ha suscitado gran controversia en relación a la Carta Pastoral a la Iglesia Católica, escrita por el Arzobispo de San Juan, titulada “Patria, Nación e Identidad: Don Indivisible del Amor de Dios.” En la misma se tratan varios temas morales y éticos de la actualidad.
 
Por su parte, el Presidente de los Estados Unidos, George Bush, ha causado varias controversias entre algunos, por sus expresiones y sus medidas recientes. Entre ellos:
 
1)      Ha expresado su creencia de que el matrimonio debe ser sólo entre un hombre
y una mujer, y su favor a que se enmienda la Constitución federal a tales efectos. Se ha pronunciado en contra de la decisión reciente de la Corte Suprema de Massachussets favoreciendo el reconocer matrimonios homosexuales.
 
2)      Ha promovido medidas para otorgar fondos federales a entidades religiosas y de base comunitaria.
 
3)      Ha nominado varios jueces cuyos valores éticos son judeocristianos.
 
4)      Declaró como una victoria moral y como una responsabilidad ante el “Creador” el que se halla pasado una ley prohibiendo el conocido “aborto de nacimiento parcial”.
 
 
En una encuesta reciente por la empresa estadounidense Gallup, el 60% de los entrevistados se expresaron en contra de matrimonios entre personas del mismo sexo (versus 33% a favor). Una encuesta local, por el periódico El Nuevo Día, tuvo resultados similares.
 
La muestra de opiniones presentadas, los sucesos recientes, y los temas aún por debatirse son evidencia de que se puede esperar que se intensifique la controversia sobre la separación de Iglesia y Estado. La opinión pública muestra que las preocupaciones principales del pueblo se centran en males morales, tales como el crimen; la violencia; la adicción; la corrupción; el SIDA, el aborto, el embarazo de menores y el abuso sexual; y el aparente desmoronamiento de la institución del matrimonio y la familia. Tal vez esto se deba a que recientemente se han visto los siguientes titulares en los periódicos locales:
 
1)      “Líder hemisférico Puerto Rico en el contagio del Sida” (El Nuevo Día, 13 noviembre 2003).
2)      “P.R. segundo en asesinatos” según el FBI (La Primera Hora, 17 noviembre).
3)      “Sexto país del mundo en tasa de asesinatos” según la Organización Mundial de Salud (La Primera Hora, 12 noviembre).
4)      “Fracasa la cárcel frente al crimen... sistema ocupa el tercer lugar en densidad poblacional en América” (El Nuevo Día, 15 de septiembre).
5)      “Entierra el crimen a 5069 jóvenes en una década en P.R.” (El Nuevo Día, 6 de septiembre).
6)      “No descarta el Súper usar la Guardia Nacional” para combatir crimen (El Nuevo Día, 5 septiembre).
7)      “Alarmante la cifra de contagio del VIH en P.R.” (El Nuevo Día, 31 agosto).
8)      “En la pobreza 633,000 niños en P.R.” (El Nuevo Día, 27 de agosto).
9)      “Reflejo de la sociedad la delincuencia en el plantel” escolar (El Nuevo Día, 9 agosto).
10)  Muchos otros colocando a Puerto Rico entre los líderes mundiales en asuntos relacionados con crimen y violencia, drogas, pornografía, madres solteras, abortos, consumo de bebidas alcohólicas, divorcio, muertes en la carretera, suicidios, desertores escolares, contrabando humano, delitos de cuello blanco y otros.
 
Las filosofías del postmodernismo, relativismo, materialismo y hedonismo imperan en la cultura. El humanismo secular se infiltra en el sistema educativo. La conciencia humana parece que va desde una moral, a una inmoral, a una amoral. Los que defienden los principios bíblicos y alzan su voz de protesta son tildados de moralistas retrógrados, fundamentalistas e intolerantes. Se ha eliminado en las escuelas la oración y se hacen campañas para sacar la exhibición de los Diez Mandamientos de lugares públicos. La “American Civil Liberties Union” (ACLU) logró que se destituyera al Juez Presidente de la Corte Suprema de Alabama de su cargo, por negarse a remover una estatua de los Diez Mandamientos del edificio de la corte. Además, la ACLU ha comenzado numerosas otras campañas y casos en las cortes para eliminar de la vida y de la vista pública todo vestigio de referencias cristianas. Recientemente comenzó un movimiento para evitar que la iglesia pudiera evangelizar de puerta a puerta, acusando a la iglesia cristiana de violar con su proselitismo el derecho a la tranquilidad y a la paz.
 
Por otro lado, los escándalos en la Iglesia Católica, las noticias de que la Iglesia Episcopal ha aprobado el nombramiento de un Obispo homosexual, y las comunidades de iglesias “gay,” entre otros, afectan el testimonio de la Iglesia de Jesucristo, a la vez que brindan municiones a los que buscan perseguirla y condenarla. Finalmente, las iglesias que participan en los movimientos sincretistas y ecuménicos parecen estar dispuestos a comprometer sus sistemas de valores a cambio de lograr la opinión pública favorable.
 
El rol de la Iglesia en la sociedad y la voz de las Sagradas Escrituras
No hay tal cosa como una sociedad puramente pluralista. Toda sociedad está fundada sobre un sistema de creencias dominante. No existe sociedad próspera que no disponga de un código moral. La conciencia moral es parte de la naturaleza humana, un reflejo del carácter moral de nuestro Creador. En China, en India y en países árabes existen leyes particulares sobre cómo disponer de los muertos. En cada caso, estas leyes, como muchas otras que rigen las vidas sociales y culturales de sus ciudadanos, están fundadas sobre las tradiciones de la religión dominante – budismo, hinduismo e Islam, respectivamente. De igual forma, la mayoría de los países occidentales, especialmente en las Américas, tienen leyes fundamentadas sobre principios morales bíblicos. Leyes relacionadas con el asesinato, el hurto, la corrupción, la monogamia y la dignidad humana tienen sus orígenes en la Biblia. Incluso, la misma división de nuestro gobierno federal y estatal en tres ramas puede reflejarse en Isaías 33.22: “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey.”
 
El Preámbulo de la Constitución de Puerto Rico declara:


1.      “que nuestra confianza está puesta en Dios Todopoderoso...”
2.      “que entendemos por sistema democrático aquel donde la voluntad del pueblo es la fuente del poder público, donde el orden político está subordinado a los derechos del hombre y donde se asegura la libre participación del ciudadano en las decisiones colectivas...”
3.      “que consideramos factores determinantes en nuestra vida ... la fidelidad a los valores del ser humano ... y la esperanza de un mundo mejor basado en estos principios.”
 
Los miembros de la Asamblea Constituyente pretendían darle participación a Dios en los asuntos del pueblo. Los que hoy reclaman una separación literal de Iglesia y Estado declaran que la moral no puede ser legislada. Si bien esto es cierto en esencia, es porque la moral es sostenida por nuestro sistema de valores. Ahora bien, aun los que legislan, se supone que lo hacen tomando en consideración sus propios valores y las necesidades de la mayoría del pueblo. Cada forma de gobierno tiene principios que le guían: la monarquía – el honor; la aristocracia – el privilegio; el despotismo – el temor; la democracia – la virtud. La separación de Iglesia y Estado debe tener como propósito delinear la autoridad civil y la autoridad eclesiástica, no eximir a la autoridad civil de su responsabilidad moral. ¿O acaso la iglesia debe ignorar la ley civil porque hay separación de iglesia y estado? Grandes civilizaciones, como Egipto, Grecia y Roma han desaparecido principalmente como resultado de la degeneración moral de sus gobernantes y de sus sociedades.
 
Las Sagradas Escrituras nos indican cuáles son los deberes civiles del cristiano. El Apóstol Pablo nos recuerda que nuestra ciudadanía final está en el cielo. Pero en Romanos 13:1-7 expresa el rol de las autoridades gubernamentales, como también el origen de su autoridad y cómo debemos responder a ellos. Jesús, al declarar “Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios,” reconoce dos ciudadanías – una terrenal y temporera, y otra celestial y eterna. Nuestro Señor deja claro que sus seguidores tienen responsabilidades ante las autoridades y que el gobierno no debe usurpar lo divino. El gobierno es un instrumento de Dios – lo entiendan o no los gobernantes.
 
Por tal razón, la comunidad cristiana debe buscar participación y representación en los procesos de la política pública como parte de su tarea de evangelizar al mundo. Sin esta participación no hay seguridad de que el cristiano podrá continuar gozando de la libertad de evangelizar. Las tendencias políticas y sociales recientes nos ayudan a entender el llamado del Señor en el Sermón del Monte: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5: 13-16).
 
El Apóstol Pedro (1 P 2:11-17) nos exhorta a dar buen testimonio ante el mundo, a someternos a las autoridades y a hacer buen uso de la libertad que tenemos – honrando al rey y temiendo a Dios.
 
Finalmente, Pablo anima a Timoteo (1 Ti 2:1-4) a orar por los que están en eminencia y a llevar una vida agradable al Señor, porque haciendo esto estará contribuyendo a la voluntad del Señor de que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

 

El verdadero cristiano es:
 
1.      Representante de Cristo (1 Co 12:27; 2 Co 5:20ab)
2.      Expresión de la voluntad de Cristo (2 Co 5:18-19, 20cd; Ef 3:8-11)
3.      Testigo viviente de Dios a los hombres (1Ti 2:5-7; Hch 1:8)


Por lo tanto, el lugar del pueblo de Dios en el mundo no puede ser sustituido: “...vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”(1 P 2:9).
 
Un estado sin religión no significa individuos sin religión. Los creyentes deben orar, dar buen testimonio, y obedecer y sostener a los gobiernos, para que pueda existir una iglesia libre en un estado libre, cada uno desempeñando el ministerio que le fue concedido por Dios, así cada uno dando gloria al Señor.
 
El Señor Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mt 5:6, 8-12).
 
Ante el reto imperante de la Iglesia de hoy, la mejor respuesta a la pregunta sobre cuál debe ser la posición que mantiene la Iglesia nos la da la propia Palabra de Dios. Estando Pedro y Juan ante las autoridades, estos “les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.” (Hch 4:18-20) Luego, en vista de su testimonio continuo y del fruto que rendía, una vez más “los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5: 27-29).
 
Referencias utilizadas
Historia del Cristianismo y Protestantismo y Política en Puerto Rico – Justo González
Puerto Rico para Cristo – Donald T. Moore
Understanding the Religious Background of the Puerto Rican – Jerry Fenton
¿Por Qué la Iglesia? – Alfred Kuen
Derecho Constitucional de Estados Unidos y Puerto Rico – Raúl Serrano/Colegio de Abogados de P.R.
Proyecto del Senado 2302 – Para Adoptar el Código Penal del Estado Libre Asociado de P.R. –
Faz Alzamora y Báez Galib
Borrador para Discusión: Código Civil de Puerto Rico – Comisión Conjunta Permanente para la Revisión y Reforma del Código Civil de P.R.
Las Sagradas Escrituras – RVR60
www.christiananswers.net
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