“John Bunyan, un cristiano que venció la persecución,” Tomo VI:5-7
Por:  Dr. Donald T. Moore

John Bunyan nació en Elstow cerca del pueblo de Bedford al noreste de Londres, Inglaterra, el 28 de noviembre de 1628[1] en una familia sin rango y en extrema pobreza, aunque disfrutó de un privilegio debido al sacrificio de sus padres que lo enviaron a la escuela donde aprendió a leer y escribir. El oficio de su padre fue latonero o calderero remendón. En su niñez tuvo sueños y pensamientos del día del juicio que le infundían horror y a la edad de 18 años sufrió un terrible choque emocional con la muerte de su madre y su hermana. Le confundió mucho también la acción de su padre, pues éste casó de nuevo casi sin demora. Estos golpes y el reajuste doloroso que acarrearon provocaron una intensa lucha espiritual en su vida, pero todo culminó en su conversión a Cristo.

A esa misma edad comenzó su servicio militar desde 1644 hasta 1647 en el ejército del Parlamento en la época del Interregno de Oliverio Cromwell. En esos años fue fuertemente influenciado por las ideas democráticas y sectarias especialmente tocante a la purificación de la Iglesia del Estado, la Anglicana, de sus prácticas que no fueron tomadas de las Escrituras. Al finalizar esos años regresó a casa donde pensaba seguir el oficio de su padre. No tenía mucho interés en la religión, aunque posteriormente dijo que el poco interés que tenía estaba en una adoración supersticiosa y la devoción a los sacerdotes, sus prácticas y parafernalia. Un día en 1653 mientras trabajaba en el pueblo de Bedford, se asomó donde tres mujeres estaban sentada al "sol en la puerta y platicando acerca de las cosas de Dios." Al escucharlas se percató de que estaban hablando "de un nuevo nacimiento." Eran cristianas, pobres pero piadosas, que pertenecían a una pequeña congregación que hacía tres años se había organizado en el pueblo de Bedford, pero que más tarde se unió con los bautistas. La conversación que Bunyan escuchó le cambió su vida para siempre, pues se hizo miembro de esa congregación, donde sirvió como diácono y finalmente como pastor.

Tenía un don para la predicación evangelística y una preocupación por el evangelio que le llevó a entrar en su primera controversia en 1656. Por eso escribió en contra de un documento escrito por un Cuáquero que daba énfasis a la luz interior en todo ser humano en vez de en la objetividad de la encarnación y expiación de Cristo. En 1658 publicó su ensayo teológico más importante en el cual elaboró una interpretación de la expiación y la justificación en el contexto del pacto. Hizo claro que la salvación descansó dentro de la promesa de gracia de Dios.[2]

Aunque su educación formal fue poca, se convirtió en un estudiante serio de las Escrituras, porque quería servir a su Señor fielmente. Después de cinco años como predicador laico, en 1660 Bunyan fue encarcelado por el crimen de predicar el evangelio sin una licencia y por no asistir a los servicios de la Iglesia Anglicana. Sus demandantes prometieron ponerle en libertad si se comprometía a dejar de predicar sus doctrinas bautistas y a pesar de que su esposa y sus cuatro hijos pequeños -- la mayor siendo una hija ciega y la más consentida -- necesitaban su ayuda y sintiendo un fuerte deseo de dársela, su conciencia y sus convicciones no le permitieron comprometerse a abandonar la predicación. Así que rehusó pagar la multa o permitir a otros hacerlo y por eso permaneció en la cárcel hasta el 1672. En ese mismo año después de salir de la prisión la Iglesia de Bedford le escogió como pastor. Como tal participó en una controversia con los bautistas londinenses acerca de la necesidad del bautismo del creyente por inmersión antes de participar en la comunión.[3] Debido a su fuerte énfasis en el evangelio, aceptaba el evangelio como la puerta de la iglesia en vez del bautismo.

En sus años en la cárcel escribió nueve libros, incluyendo La gracia abundante (1666). De hecho su fama se debe principalmente a tres obras maestras: La gracia abundante, una historia de sus propias luchas espirituales; El progreso del peregrino[4] (1676), una alegoría de la vida cristiana escrita en la cárcel que se convirtió en su libro más popular en inglés; y La guerra santa (1682). En su segunda obra maestra incluyó algunos de sus propios himnos, pero el más famoso fue un "cántico de guerra" sobre el personaje llamado Valiente. Además de estas tres obras maestras, durante su vida escribió 57 otros libros y tratados, que en su mayoría eran sermones expandidos.

 La iglesia bautista a la cual Bunyan se hizo miembro practicaba una membresía abierta para cristianos bautizados por inmersión y por aspersión y siempre mantenía un compañerismo con las iglesias Congregacionales en el área de Bedford. No obstante, durante su pastorado bajo su liderato la iglesia practicaba el bautismo de creyentes, aunque seguía aceptando como miembros a las personas bautizadas como infantes siempre y cuando profesaran ser cristianos y fuesen piadosos. Así que Bunyan abogaba por el bautismo por inmersión, pero pedía que la congregación "escuchara a nuestro hermano" que no podía someterse a ella "por falta de luz." Creía que la unidad entre todos los cristianos era una enseñanza principal del Nuevo Testamento. En ese sentido la vida de Bunyan fue un ministerio "despertador" que centralizó en la salvación por la gracia a través de la fe y durante sus últimos años sirvió de portavoz para los cristianos bautistas y subrayaba más y más las doctrinas sobre la iglesia. Durante sus últimos cuatro años dedicó su tiempo a la escritura, a la congregación y a la evangelización en el área de Bedford. Cooperaba con otras iglesias no conformistas en la zona en un plan sistemático de evangelización.[5]

Antes de cumplir 60 años murió en agosto de 1688 de una fiebre que le atacó después de un viaje bajo un aguacero torrencial para predicar en Londres. En esa ciudad capital fue enterrado en Bunhill Fields, un cementerio para los que no conformaron sus vidas y enseñanzas a las prácticas de la Iglesia Anglicana Inglesa, pues esa iglesia católica no le permitió ser enterrado en un cementerio consagrado por ella.

A lo largo de su vida cristiana daba énfasis en los aspectos fundamentales de la fe que eran compartidos por todo creyente verdadero. Defendió tenazmente el evangelio como la base de la unidad cristiana y la comunión y con ahinco dedicó sus años en el ministerio de la proclamación de ese evangelio, y cuando se involucraba en una controversia, lo hacía sólo cuando veía retada la esencia del evangelio.[6]

Su significado como teólogo bautista influyente se debe primeramente a El progreso del peregrino, su obra sobresaliente que ha servido de herramienta para la conversión de las almas.[7] Su teología siempre fue una práctica y evangelística centralizada en su propia experiencia de salvación y en su llamado evangelístico. Todo lo que escribió estaba vinculado siempre con el evangelio como la base de la conversión y la salvación. Evitaba las controversias a menos que pensara que iba en contra de su entendimiento del evangelio y la salvación. Por eso en sus principales controversias entendía que estaba defiendo el mismo evangelio. Siempre en sus escritos, o defendía el evangelio, o lo explicaba, o lo presentaba con un fin evangelístico.[8]

Su estilo alegórico y narrativo fue innovador para los calvinistas ingleses de su época, pues se salió del molde típico de la época del sermón impreso al genero literario de El progreso del peregrino. Esta característica de ir contrario a la opinión popular fue un gran factor de su genio. Aunque fue bautista calvinista "en muchos aspectos," no obstante, fue definitivamente un "no conformista"[9] -- uno que no conformaba su vida a este mundo o a la iglesia del estado de la época. Pero sobre todo él se consideraba a sí mismo un cristiano. No cupo totalmente dentro de la ortodoxia calvinista, en parte por la influencia de su lectura de Martín Lutero. No sólo ese reformador le influyó en su énfasis sobre la experiencia sino en su expresión de más de una comprensión del sacrificio expiatorio. Los calvinistas ingleses se aferraron a la doctrina sustitucionaria, pero Bunyan presentó consistentemente el punto de vista clásico de la expiación "mediante la cual Cristo derrota el pecado, la muerte, el diablo y el infierno," su presentación más dramática siendo La guerra santa donde la lucha divina en contra del tirano que dominaba el alma del héroe fue libertado por la victoria de Emanuel (Cristo). Su desacuerdo con el calvinismo inglés de su día también se manifestó a invertir el orden de ellos en la doctrina de la justificación; para él su orden tenía que ser: la imputación de justicia, la remisión del pecado y la fe, pues de otra manera "la fe sería la base de la salvación más bien que la gracia de Dios." Todavía otra diferencia entre él y los calvinistas ingleses fue su rechazo de la correspondencia de la circuncisión en el Antiguo Testamento al bautismo en el Nuevo como base para participar en el pacto de la gracia.[10]

Finalmente, cabe señalar que debido a que las orientaciones denominacionales con sus parámetros institucionales todavía no habían desarrollado en el siglo XVII, eso le permitía a él un campo más amplio para explorar. Eso mismo ayuda a explicar la razón por su flexibilidad e independencia al identificarse como "una persona congregacional," bautista y cristiano.[11]

 

     [1]Robert L. McCan, "Bunyan, John," Encyclopedia of Southern Baptists (Nashville: Broadman Press, 1958), 207.

     [2]"The Doctrine of the Law and Grace Unfolded." Harry L. Poe, "John Bunyan" en Baptist Theologians por Timothy         George & David S. Dockery, (Nashville: Broadman Press, 1990) 28.

     [3]Ver Harry L. Poe, "John Bunyan's Controversy with the Baptists," Baptist History and Heritage XXIII:2 (April, 1988),           25-35.

     [4]Se venden en español hoy los libros La Oración (1991), Como orar en el Espíritu (2003) y una versión ilustrada de El         progreso del Peregrino publicaba en 1981 y otros en inglés.

     [5]Poe, 29.

     [6]Poe, 26.

     [7]Poe, 39-40.

     [8]Poe, 40.

     [9]Poe, 40.

     [10]Poe, 41.

     [11]Poe, 41-42.

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