Mi lucha por escapar los tentáculos del Islam
Por:  Dr. Donald T. Moore

Mi nombre es Hussain Andaryas.[1] Nací en una familia afgana muy nacionalista en 1963 (año musulmán 1344). Me crié como musulmán en la ciudad capital de Kabul, donde recibí mi educación primaria en mi hogar debido a los viajes frecuentes de mis padres a India y Japón. Mis padres pagaron a un líder musulmán a venir a mi casa a diario para enseñarme el Corán y otras doctrinas islámicas. Luego asistí una escuela secundaria con otros estudiantes para evitar tener que unirme al ejército afgano comunista, pero en realidad yo quería pelear en contra de los rusos junto con mis otros hermanos afganos. Sufrí discriminación en la escuela por pertenecer a un grupo étnico oprimido por siglos a pesar de que mi padre fue un comerciante y mi madre una doctora en medicina. Por eso me llené de odio y nunca saqué las mejores notas.


El primer ángel de Dios
 
Un día a mediados de los 1980 en una parada de guaguas un extranjero apresuradamente me acercó, acción que me dio miedo pensando que fuera ruso. Pero cuando llegó a mí, en vez de hablarme, sacó un libro escrito en el lenguaje persa y para mi gran sorpresa arrancó unas páginas y me las entregó. Después arrancó otras páginas y al dármelas me dijo, "Toma éstas y lealas; te harán bien." Luego se fue y nunca jamás he visto a ese "ángel de Dios." No obstante, yo sospechaba que era propaganda comunista.
 
Cuando llegué a casa, saqué las páginas de mi bulto y descubrí que las primeras tenían el título de "Injeel-e-Matta" (Evangelio según Mateo) pero las otras páginas eran del "Injeel-e-Luqa" (Evangelio según Lucas). Ya se me había informado que había cuatro libros celestiales: el "Taorat," "Zaboor," "Injeel" y el Corán y que todos menos el Corán eran libros nulos, inválidos, desprovistos de valor y corruptos. Se me enseñaba que el Corán era el libro final y completo y que Mahoma era el último y final profeta enviado por Dios. Cinco veces al día yo rezaba la oración musulmana (el Namaz), dividida en tres partes conforme a la fe Shía del Islam.
 
Debido a mi curiosidad sobre otras religiones, comencé a estudiar las páginas que el señor me había dado furtivamente. Las escondí debajo de mi almohada y las leía todas las noches cuando nadie estaba cerca, porque guardé todo esto en secreto. En el estudio de las páginas, encontré nuevas ideas, pero tuve gran dificultad en aceptar la mayor parte de ellas, porque estaban contrarias a lo que ya había aprendido. Por ejemplo, el Sermón del Monte en Mateo 5 decía cosas muy difíciles de aceptar. Yo soy de la etnía "Hazara," que estaba odiado por todos los demás grupos éticos en Afganistán, y estas páginas me decían que debía amar a mis enemigos y aun orar por ellos. Si me maldecían, debía orar por ellos; si me pegaban, debía darles otras oportunidades de pegarme. Pensé que los evangelios me enseñaban a ser un cobarde. A la misma vez sus enseñanzas fueron únicas, porque me daban paz cuando las leía. Por eso a veces pensaba que sus ideas eran buenas y que todos debían obedecerlas.
 
Estudiaba las páginas por casi un año antes de perderlas, pues mis padres las encontraron debajo de mi almohada. Mi padre me gritaba diciéndome que no leyera todo que recibía. Pero ya era tarde para mí, porque aunque estudiaba el Corán en mi casa con un líder musulmán, nunca me atrevía preguntarle acerca de mi nueva experiencia. No obstante, le preguntaba varias veces qué ocurría con los otros tres libros celestiales. Hoy después de muchos años entiendo que ese maestro era tan ignorante como yo. De hecho pienso que yo sabía más que él, porque yo tenía un poquito de conocimiento de esos libros. Todo que me decía era: "Los otros libros ya son nulos o inválidos." Y la única razón por el cual él pensaba eso fue que a él se le había enseñado así.
El segundo ángel de Dios
 
En 1983 huí de la escuela a las montañas de Hazarajat. El gobierno pro-ruso en ese tiempo obligaba a los jóvenes afganos que graduaban de la escuela a unirse al ejército y pelear en contra de sus compatriotas. Eso no fue aceptable para mí o para mi familia. Me uní con los guerreros santos ("mujahedeen"). Al final de un año de trabajar con ellos, huí al país vecino de Irán donde se me dio una recomendación para estudiar en la Universidad Teológica Islámica Chiíta ("Hawza-e-Hmiya") en la ciudad de Qum. Fue la misma universidad donde el Ayatollah Khomeini había estudiado y enseñado.
 
Visitaba cada semana o dos a Teherán, un viaje de dos horas de Qum, donde trabajaban muchos de mis parientes. Después de un mes de estudio universitario un viernes por casualidad visité el parque "Pake-shar" en el centro de Teherán. Después de una caminata me senté en un banco para descansar. En ese mismo banco un viejito estaba leyendo un periódico. Me miró, me sonrió y me preguntó cómo estaba. Le contesté y él comenzó a hacerme preguntas acerca de mi lugar de origen y qué hacía. Le contesté sin informarle donde estudiaba. Me preguntó de la guerra en Afganistán y comentamos acerca de Saddam Hussein. Fue una persona agradable y razonable y me gustaba mucho escucharle. Finalmente, me dio su tarjeta, invitándome a visitarle en cualquier día en su casa en Deh-e-wanak. Nos despedimos y regresé a Qum donde pensé en ese caballero y en visitarle la siguiente semana.
 
Cuando estuve con los guerreros en las montañas, siempre recordaba las páginas de los evangelios de Mateo y Lucas cuyas enseñanzas me habían sorprendido. Ahora había escuchado cosas parecidas de ese viejito llamado Dawood Rabbani. Finalmente, llegó el día cuando toqué a su puerta. Su hija abrió la puerta y me reconoció en seguida cuando me presenté. Pronto salió Dawood y nos sentamos juntos conociéndonos mejor. Su casa tenía un aspecto diferente y ellos me miraba de forma diferente. En las paredes vi un cuadro de un hombre con muchas ovejas. Cuando le pregunté, ")Quién era?" me contestó que "Su nombre era Dawood." También me dijo que ese hombre fue uno de los profetas.
 
Muy pronto recordé preguntarle si sabía algo acerca de los libros celestiales. Con mucha alegría comenzó a contestar mis preguntas. Me sorprendí cuando no me dijo que eran inválidos hoy. Cuando le pregunté si era cristiano, me dijo que sí. Me interesé mucho por su familia y cada semana iba a su casa. Finalmente, un día le dije que se me había dado páginas de los evangelios de Mateo y Lucas de manera extraña y que no sólo yo tenía mucho interés en conocer acerca del cristianismo sino que estudiaba en la Universidad Hawza-e-Hmiya. Tan pronto como oía el nombre de esa institución su semblante cambió y me di cuenta que estaba un poco nervioso. Le aseguré que yo tenía mucho interés en la Biblia y que no diría a nadie acerca de ello. Me dijo que no tenía miedo de los problemas que pudieran afectarle a él sino a mí, porque si alguien descubriera que yo visitaba su casa, yo tendría problema. Le dije que vendría con mucho cuidado de manera que nadie se diera cuenta de las visitas.
 
Dawood fue un hombre suave de hablar, una persona bella cuya presencia me mostraba amor y gracia que era lo mismo que él creía. Por supuesto yo tenía muchas, pero muchas preguntas acerca de la Biblia y siempre me las contestaba con gran entusiasmo.
 
Yo nunca pensaba que habrían cristianos en Irán. Sabía únicamente que fue un país chiíta. Muchos de mi pueblo Hazaras emigraban a Irán para trabajar y practicar "ziyarat" en el Octavo Templo Imán Alí Mosa Al Raza. Por eso agregaban a su nombre "Zawar." Yo visité ese templo dos veces con mi padre cuando íbamos de camino a Kárbala en Irak y al Hajj (Kaaba) en Meca en Arabia. Dawood me enseñaba fielmente la Biblia hasta que la policía encargada de la religión en Irán me arrestó.

Torturado por el crimen de estudiar la Biblia


En diciembre de 1984 algunos familiares míos informaron la policía iraní que yo visitaba un hogar cristiano donde leía la Biblia. Ir a un hogar cristiano y estudiar la Biblia era un crimen grave, especialmente para mí, un estudiante de la Hawza-e-Hmiya. Aunque yo hacía todo tipo de pregunta a Dawood y jamás se molestó, yo sabía que nunca podría hacer esas preguntas a un musulmán o a mis amigos en la Universidad.  Los musulmanes me dirían infiel o pagano ("kufr") o idólatra o blasfemo ("shirk"), apelativos muy despectivos, pues no recibirían bien preguntas sobre las dudas. Es cierto que uno podía hacer todo tipo de pregunta, pero tenía que saber que después vendrían las consecuencias. En Irán mataban personas como Mahdi Debaj y Hike Hospian y luego se informaba al mundo que murieron en accidentes. Esto es la nueva estrategia de paz y amor islámicos. En el Islam cuando uno se convierte a otra religión, se le llama "Murtad." Hay muchos versos en el Corán y aun palabras más fuertes en los Ahadees que mencionan un castigo severo para aquellos que abandonan el Islam. Es una cosa irónica que se introduce el Islam al occidente como si fuera una religión de paz cuando en un país islámico los musulmanes ni siquiera viven en paz los unos con los otros.
 
El único templo cristiano en Afganistán fue construido en Kabul cuando el Presidente Eisenhower consiguió permiso del rey Zahir Shah donde los extranjeros del occidente podrían adorar. Pero ese templo fue demolido poco después de su construcción. (Y dicen que el Islam es una religión de paz!
Visité Arabia Saudí[2] dos veces para hacer el Hajj donde, si encuentran a uno con la Biblia, le cortan la cabeza sin misericordia. Cuando Dawood estaba instruyéndome en la Biblia, me acordé de todas estas realidades. En ese tiempo también yo estudiaba el Corán y las tradiciones de los chiítas, que no aceptan las prácticas de los Sunni, aunque nunca lo dicen abiertamente. Las tradiciones chiítas se basan en los escritos de Alí al cual le llaman el primer Imán. Reza un dicho: "Yo soy de la Ciudad del conocimiento y Alí es su puerta." Uno debería aprender el Islam como yo mediante el estudio de las enseñanzas en las fuentes primarias. La mayoría de los musulmanes aprenden el Islam de otro musulmán, por eso se estancan. Pero leer o estudiar acerca de otra religión y hacer una pregunta sobre la vida de Mahoma o el Corán les da miedo y cuestionarlos es castigable por ley. Hay musulmanes que dicen que el Islam es una religión de paz y que lo que hicieron los Talibán no es el Islam genuino. No obstante, la verdad es que los Talibán son verdaderos representantes del Islam. Hacen exactamente lo que dice el Corán y la Ley ("Shari'a"). Otros musulmanes aceptan el Islam como su cultura, lo cual es aún más peligroso, porque son poderosos y saben lo que hacen. Aunque se den cuenta que el Islam está equivocado, siempre siguen siendo musulmanes. (No sólo esto sino hacen todo en su poder para imponer su religión sobre todos los demás!
 
El problema más grande para un musulmán que piensa en cambiar de religión es lo que otros en la sociedad pensarán de él. Los miembros de su propia familia y otros lo maldecirán. Estará menospreciado y aun botado de la familia. Los gobernantes lo castigarán severamente y aun será matado.


Yo fui torturado severamente por tres días y noches por los protectores de la "religión de la paz." Yo sabía que me iban a matar. Mientras estudiaba en Hawza sabía cual sería mi castigo por estudiar la Biblia y visitar la casa de un cristiano. Siempre tuve miedo. Aunque fui débil cuando me mandaban decir: "El único Dios es Alá y Mahoma es su profeta," sentía que Alguien me daba el poder de resistir y decir que NO. Mi cuerpo aún lleva las cicatrices de las golpizas y descargas eléctricas que recibí. Muchas veces perdía la conciencia. Mi espalda estaba sangrando y me gritaban violentamente. La tercera noche uno de los oficiales me dijo cuando me dejó en libertad: "Vete, porque te van a matar." Yo entiendo ahora después de muchos años que yo pude haber sido ejecutado como otros si yo no hubiera escapado de noche a Aromia y luego a Turquía cuando Dios milagrosamente me libertó de las manos de los protectores "de la paz."
 
Uno de los oficiales me dijo que le mataron a Dawood porque él me enseñaba la Biblia. No estoy seguro de eso, aunque jamás he sabido más de él. La mayoría de los iraníes que he preguntado ha negado tener conocimiento de él. No obstante, para mí él fue un verdadero mensajero de Dios que me enseñó con gran amor y cuidado.
 
Huyendo por mi vida y estudiando más sobre el Islam
De Turquía fui a Siria donde vivía por cinco o seis meses entre unos afganos en Damishq. Quería estudiar más acerca del Islam. Así que algunos allí me dieron una solicitud y en 1985 se me dio permiso a estudiar en el Jamiat-al-azhar, una universidad islámica muy antigua donde el medio ambiente fue mucho mejor y pude comenzar mis propias investigaciones sobre el Islam. Sabía que Cristo era la única persona verdadera a seguir, pero todavía no era cristiano. Quería estar seguro de lo que hacía. Uno de los problemas que siempre tuve era el idioma arábico que desde niño no me gustaba estudiarlo. Ahora estudiaba el arábico clásico. Aunque no era un buen estudiante de ese idioma, sabía que hacía lo correcto.
 
Mi tema favorito era la lucha por el Califa después de la muerte de Mahoma. Entendía la violencia para gobernar y el egoísmo por ganar la autoridad entre los musulmanes. Lo comparaba con la ascensión de Jesús, el sufrimiento de los cristianos primitivos y el gran compañerismo que los unían. Pero en el caso del Islam tan pronto como un líder moría, todo el mundo quería el poder. Existía el caos entre los habitantes de la Meca y otros lugares sobre quién iba a ser el próximo líder. Escribir sobre estas luchas llenaría muchos libros. Pero, del otro lado, yo había aprendido de Dawood y un cristiano sirio en Damishq acerca de la historia de la iglesia y el Líder que dejó a Sus seguidores con una esperanza más grande: la promesa del Espíritu Santo. Las historias de las vidas que se dieron en sacrificio y se estrecharon las manos en unidad, se convirtieron en el argumento favorito que me sostenía.


Otro tema importantísimo y fascinante que investigaba tenía que ver con las muchas esposas de Mahoma y su relación con Zayd bin Haris, quien fuera su hijo adoptivo, pero después le obligó a divorciarse de su esposa para que el mismo profeta de Alá pudiera casarse con ella. En realidad fue Mahoma mismo quien unió a Zayd y Zaynab. Me gustaba comparar las enseñanzas islámicas en el Corán sura 33:50-53 ("La coalición") con los versos de la Biblia (Gn 5:1-2, Ef 5:23, 25; Col 3:19; 1 Pe 3:1; Ef 5:33; 1 Pe 3:7). El sura (capítulo) 33 habla de los derechos, inclusive los de otros musulmanes, a tener más de una esposa. Versos 50-53 hablan claramente acerca de la justicia y misericordia de Alá; dicen:
 
50(Profeta! Hemos declarado lícitas para ti a tus esposas, a las que has dado dote, a las esclavas que Dios te ha dado como botín de guerra, a las hijas de tu tío y tías paternos y de tu tío y tías maternos que han emigrado contigo y a toda mujer creyente, si se ofrece al Profeta y el Profeta quiere casarse con ella. Es un privilegio tuyo, no de los otros creyentes -- ya sabemos lo que hemos impuesto a estos últimos con respecto a sus esposas y esclavas --, para que no tengas reparo. Dios es indulgente, misericordioso.
 
51 Puedes dejar para otra ocasión a la que de ellas quieras, o llamar a ti a la que quieras, o volver a llamar a una de las que habías separado. No haces mal. Esto contribuye a su alegría, a evitar que estén tristes y a que todas ellas estén contentas con lo que tú les des. Dios sabe lo que encierran vuestros corazones. Dios es omnisciente, benigno.
 
52En adelante, no te será lícito tomar otras mujeres, ni cambiar de esposas, aunque te guste su belleza, a excepción de tus esclavas. Dios todo lo observa.
 
53(Creyentes! No entréis en las habitaciones del Profeta a menos que se os autorice a ello para una comida. No entréis hasta que sea hora. Cuando se os llame, entrad y, cuando hayáis comido, retiraos sin poneros a hablar como si fuérais de la familia. Esto molestaría al Profeta y, por vosotros, le daría vergüenza. Dios, en cambio, no Se avergüenza de la verdad. Cuando les pidáis un objeto hacedlo desde detrás de una cortina. Es más decoroso para vosotros y para ellas. No debéis molestar al Enviado de Dios, ni casaros jamás con las que hayan sido sus esposas. Esto, para Dios, sería grave.[3]
           
Yo siempre me preguntaba qué clase de líder espiritual era Mahoma si no podía control a sí mismo, pues el texto dice, "Para que no tengas reparo. Alá es indulgente, el misericordioso" (33:50).[4] En cuanto a la amistad entre esposos y esposas el Corán 4:34 dice:
 
34Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Dios ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Dios manda que cuiden. (Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadlas! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Dios es excelso, grande.
 
En 1987 fui expulsado de la Universidad Al-Azhar. Aunque la razón oficial por la expulsión fue que no sabía bien el arábico, en realidad yo fui expulsado porque llevaba una Biblia conmigo. Estoy seguro que me pudieron haber torturado como los iraníes, pero estoy agradecido que la única persecución que recibí fue la expulsión. Siempre me ha inquietado el por qué nunca pude aprender hablar el arábico, puesto que hablo, leo y escribo nueve idiomas, sin contar los otros que entiendo.
 
Mi reunión con el tercer ángel de Dios


Me fui de Egipto a Pakistán en febrero de 1987 donde Dios me guió a Yusuf (José) en la ciudad de Karachi donde yo vivía y trabajaba como supervisor de un negocio de productos exportados. Tenía la costumbre de sentarme, tomar té y leer un libro cerca de la ventana en mi habitación para poder mirar un camino y observar la gente. Al otro lado del camino un hombre trigueño del Punjab se sentaba y reparaba bicicletas mientras que yo le observaba. Debido a que le veía trabajando duro, decidí conocerlo. Además, yo estaba solo, siendo un recién llegado a la ciudad. Conforme a la costumbre allí, me senté a su lado. Comencé una conversación indicándole que yo vivía al otro lado del camino. El se sentía muy feliz y sabía que yo lo miraba todos los días. Ya que su nombre fue común entre los musulmanes, al principio no me di cuenta que era cristiano. Pero me fijé que no trabajaba los domingos. Luego le pregunté acerca de su nombre y su origen. Aunque no tenía preparación académica, conocía bien su Biblia y le dije que no tuviera miedo, porque yo estaba muy interesado en conocer mejor la fe cristiana. Durante casi el resto de mi estadía en Pakistán, él me enseñaba la palabra de Dios.


Escape y encuentro con otros ángeles en India
 
Me fui de Pakistán a India en mayo de 1990 principalmente por el miedo de ser matado en caso de que mis parientes percataran de los cambios en mí. Además, quería visitar a Deoband. En Nueva Deli trabajaba en un restaurante. En octubre fui a visitar a un amigo en dicha ciudad donde pasaba unos cuantos días. Un día mi amigo, Qasim, me invitó al cine. Hicimos los arreglos por los boletos, pero teníamos cinco horas de espera para comer y hacer otras cosas primero. Cuando íbamos a casa, dos jóvenes nos invitaron a un salón para escuchar una música y un mensaje. Debido principalmente a mi curiosidad, fuimos, pensando estar allí unos minutos nada más.
 
Al entrar el salón, me di cuenta que era una reunión cristiana. Nos sentamos con muchos hindúes y escuchamos buena música hindú, aunque se me hizo difícil entender las palabras. Después de un rato R. K. Mala comenzó a predicar. Aunque yo quería entender todo, no podía. Cuando finalizó la reunión, pedí a los que estaban a cargo de la actividad si me podían facilitar una Biblia en persa o urdu. Uno de los ancianos me prometió traerme una al día siguiente. Esa noche no fuimos al cine y tampoco dormía bien. Pensaba acerca de mis experiencias durante los pasados nueve años y de mi peregrinaje espiritual que todavía era incierto. Yo sabía que Jesucristo era la verdad, pero tenía demasiado miedo para aceptarle, pues mi familia y otros podrían rechazarme y tal vez aun matarme. Ya muy apenas había escapado con la vida y en ese momento ni siquiera era cristiano; sólo estudiaba la Biblia. El día siguiente fue el más largo de toda mi vida, pues esperaba con ganas la hora de la próxima reunión. También tuve que pedir a Qasim a que me acompañara.
Finalmente llegó la hora. Me animé suficiente para pedir a Qasim a acompañarme. Aceptó, pero pude ver que no estaba contento conmigo. Llegamos mucho antes del comienzo de la reunión y nos saludaron dos ancianos, uno de los cuales fue el que me había prometido la Biblia. Me dio una en inglés y después nos dirigíamos al salón. Al llegar la gente, comenzaron a cantar y luego el predicador empezó a predicar. Estuve sorprendido porque podía entender todo que se dijo a pesar de que predicaba en el hindú. Oía como si fuera mi propio idioma. Salieron lágrimas y me sentía que ya no tenía miedo de nada. Tuve la sensación que había estado en cadenas todos esos años y que ahora iba a ser suelto y liberado. No tengo palabras para describir mi experiencia esa noche. A veces he querido tener esa experiencia una y otra vez, pero recuerdo la Escritura donde Jesús dijo, "Todo que mi Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene jamás lo echaré afuera" (Jn 6:36). Y en el libro de Hebreos dice, "El no tiene cada día la necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo" (He 7:27).
 
Fue en ese momento que Dios me habló con gran claridad: que yo era un pecador y me hacía falta el perdón lo cual sólo era posible en Jesucristo y a través él. Como dice la Biblia:
 
"Esta es la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen. Pues no hay distinción; porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Como demostración de su justicia, Dios le ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre, a causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios" (Ro 3:22-25).

Mientras escuchaba el llamamiento para dar mi vida al Señor Jesucristo, aunque Qasim estaba sentado a mi lado, yo no tenía miedo de levantar las dos manos y mientras que un músico cantaba, lloré y recibí al Señor Jesús, pues El quebró mis pies testarudos y me dio nuevos pies para caminar en pos de El. Ya yo era una nueva persona, comenzando una nueva vida.
 
No obstante, encaraba grandes problemas -- el rechazo de mi familia y otros amigos y aun fui atacado en muchas ocasiones por musulmanes fanáticos. Pero, a pesar de todas esas situaciones, yo podía decir, "Mi fe está edificada sobre El quien es el Autor de la historia." En momentos de desánimo, Dios me da la respuesta mediante Su palabra y a través de Sus siervos. Mi himno favorito es "Castillo fuerte es mi Dios."[5]
 
Si regresara a Afganistán, los miembros de mi familia me matarían por haber abandonado la fe musulmana, pero mi oración por mis hermanos y hermanas afganos es que lleguen a conocer la Verdad. Jesucristo, el Señor, dijo: "Conocerás la verdad y la verdad os hará libre" y "Yo soy el camino, la verdad y la vida." Nunca dijo que el era uno de los caminos o que El era también el camino. Dice 2 de Corintios 8:9: "Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, por amor de vosotros se hizo pobre, para que vosotros con su pobreza fuereis enriquecidos."
 
En India donde me hice cristiano comencé mis programas de radio, pero en ese país también me golpearon varias veces. Cuando era joven, "combatí como un patriota por mi país. Ahora soy otra clase de guerrero. Hoy lucho por las almas de mis compatriotas desde un apartamento en los Estados Unidos." Hoy como evangelista produzco programas radiales que se trasmiten a mi país. También mantengo dos páginas de la Internet que transmiten la película "Jesús" en cinco de los seis idiomas del pueblo afgano. Los afganos tienen una pasión por la radio y todos tienen acceso a una. Aunque es difícil, por no decir imposible para los cristianos entrar a Afganistán, por la radio el mensaje tiene acceso libre. Los afganos se esconden para escuchar mis transmisiones. Ser sorprendidos escuchándolas podría causarles golpizas o algo peor. Los programas de noche son evangelísticos y dirigidos a los inconversos y los del fin de semana para los creyentes.
 
Las cartas y e-mails que recibo indican la importancia de mis programas. No sólo relatan conversiones sino también me dicen que las transmisiones son a menudo la única manera que tienen para adorar. "No saben cómo adorar; no existen iglesias en Afganistán, de modo que no tienen un modelo para la adoración. ... La mayoría de los e-mails... son positivos, pero no todos." Alrededor de un 20% de las cartas contienen amenazas para nuestras vidas "... que nos matarán o que si nos encuentran, nos cortarán a pedazos." Otros e-mails dan ánimo como el que trae la noticia de "un grupo de veintiséis afganos que se convirtieron ... y se bautizaron unos a los otros" en un lago.
 
"Estoy agradecido a Dios por usarme en la obra de Su reino y por permitirme ser una influencia positiva para muchas personas." También estoy agradecido a la Junta de Misiones Internacionales por el sostén que me da y por la Ofrenda de Navidad Lotty Moon para las misiones internacionales y el Programa Cooperativo, los cuales me ayudan "a llevar la Palabra de Dios a personas que nunca" la han oído.

 


     [1]Este testimonio está basado en "La historia de Hussain," una hoja publicada por Lifeway Christian Resources y la página de la Internet www.hesavedme.com. Además, ver sobre el Islam "Mahoma, el Corán y la fe islámica," Las doctrinas sanas y las sectas malsanas, I:233-241; "El Islam," La Sana Doctrina XVI:6 (Nov a dic, 2001); ")Oran los musulmanes y los cristianos al mismo Dios?" XVIII:1 (ene a feb, 2003), 1, 4-6 y "Qué enseña la religión de Osama bin Laden -- los wahabíes?" 6-8.
     [2]Ver "Arabia Saudí sin libertad religiosa," El Nuevo Día (17 de sept de 2004), 99. Dice que "está prohibido cualquier" rito que no sea el wahabí-- aun "su propia minoría chií se sienten discriminada." Está en la lista de países que "violan gravemente 'la libertad religiosa.'" También "están prohibidos los signos externos como cruces o árboles de Navidad" y los cultos cristianos aun entre los extranjeros del occidente.
     [3]El Corán. Editado por Julio Cortés, (Barcelona: Editorial Herder, 2000). Las notas al calce indican que el Profeta Mahoma tenía una sola esposa, Jadicha, entre los 25 hasta los 54 años; luego con la muerte de ella se casó con nueve entre los 54 hasta los 60 años. Estas nueve no incluyen a las mujeres que no eran creyentes en el Islam, tales como "la gente de la Escritura," o sea las cristianas y las judías. En cambio, a los otros musulmanes "no se les permitía más de cuatro" esposas (Corán 4:3). También ver el número de esposas cristianas y judías en Anis A. Shorrosh, Islam Revealed: A Christian Arab's View of Islam. (Nashville: Thomas Nelson Publishers, 1988), 61-68 y en Ergun Mehmet Caner y Emir Fethi Caner, Unveiling Islam (Grand Rapids: Kregel Publications, 2002), 56.
     [4]Mahoma no estaba sin culpa del pecado. El mismo Corán habla de su necesidad de pedir a Dios por el perdón en varias ocasiones. Por ejemplo, Dios se dirige a Mahoma en 40:55: "(Ten paciencia! (Lo que Dios promete es verdad! Pide perdón por tu pecado y celebra al anochecer y al alba las alabanzas de tu Señor." En otra ocasión Dios le dijo a Mahoma: "Sabe, pues que no hay más dios que Dios y pide perdón por tu pecado, así como por los creyentes y las creyentes. Dios conoce vuestras idas y venidas y dónde moráis" (énfasis añadido por el editor). Esto hace claro que Mahoma tenía que pedir perdón no sólo por los pecados de otros (48:2) sino por los suyos también. Además, vea 9:43 y 48:2 donde se admite la pecaminosidad del profeta.

     [5]Ver ese himno en himnario bautista.

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