Los manuscritos del Nuevo Testamento
Por:  Dr. Donald T. Moore

¿Cómo podemos saber si los libros del Nuevo Testamento contienen el mensaje de los documentos originales ya que éstos no existen hoy? Además, fueron escritos en idiomas muertos. Ha habido tanta destrucción y pillaje en tantas ocasiones desde el siglo I d.C. )Se ha podido conservar los libros bíblicos y su mensaje como eran originalmente? )Se ha cambiado o mutilado el mensaje en el Nuevo Testamento como algunos religiosos alegan, por ejemplo, los mormones, los musulmanes, ciertos académicos e inclusive la novela de El Código Da Vinci.

Una buena pregunta inicial para cualquier persona que cuestiona la base documental de la Biblia es: ¿te has puesto a estudiar cómo los antiguos documentos llegaron a nosotros? Con frecuencia las personas escépticas tienen dos supuestos cuando pregunten acerca de la confiabilidad de la Biblia.[1] Primero, suponen que los documentos neotestamentarios fueron transmitidos en forma lineal en el sentido de que una persona le dijo a otra quien dijo a una tercera y sucesivamente. Eso significaría que hoy nos ha dejado con solamente un mensaje que ha pasado por muchas generaciones antes de llegar a nosotros. Segundo, suponen que los textos fueron trasmitidos oralmente lo cual permitiría cambios con mucha más facilidad que los documentos escritos. Ninguno de estos supuestos ocurrió en el caso del Nuevo Testamento, pues la transmisión en vez de ser lineal, fue geométrica, o sea, del original se hicieron 50 o más copias que a su vez generaron 500 copias más y así sucesiva. Además, los libros neotestamentarios fueron transmitidos en forma escrita y por eso los manuscritos permiten un examen exhaustivo lo cual sería imposible para la comunicación oral. Por ejemplo, los chismes de una persona sufren muchos más cambios que las cartas copiadas en cadena.

Desde hace varios siglos existe una ciencia de crítica textual mediante la cual los eruditos adiestrados en los idiomas pertinentes usan métodos académicos para examinar cualquier documento de la antigüedad, inclusive los textos religiosos. Su base no es la adivinación sino un proceso de análisis lingüístico que permite a un analista crítico identificar y corregir las posibles corrupciones o variantes en cualquier obra literaria.

Una confiabilidad de un texto reconstruido con éxito depende de dos factores: la cantidad de copias existentes y la edad de éstas. Si son pocas y ancha la brecha de tiempo entre el manuscrito original o el autógrafo, entonces su reconstrucción es más difícil. Pero, cuando existen muchas copias y las más antiguas cerca del tiempo del original, el estudioso puede tener más confianza en que se puede precisar las palabras exactas del texto original.[2]

La evidencia de los manuscritos para obras seculares

Nos ayuda comprender y apreciar mejor el significado de los manuscritos neotestamentarios, cuando tenemos conocimiento de la evidencia de los manuscritos para otros textos antiguos extrabíblicos. El documento del primer siglo de Flavio Josefo de Las guerras judías sobrevive en solamente nueve manuscritos completos los cuales fechan desde el siglo V d.C. -- (cuatro siglos después de la fecha del original! Los anales del Roma imperial, una de las fuentes principales para la historia del mundo romano durante los tiempos neotestamentarios, sobrevive en forma parcial en solamente dos manuscritos los cuales fechan en la Edad Media. La Historia de las Guerras del Peloponeso de Tucídides sobrevive en ocho copias. Existen diez copias del Comentario a las guerras de las galias de Julio César y siete copias de las obras filosóficas de Platón. La ilíada de Homero con 647 copias existentes tiene la evidencia de los manuscritos más impresionante de cualquier obra secular.

Impresiona el hecho de que para la mayoría de los documentos antiguos solamente un puñal de manuscritos existe y algunos sufren de una brecha en tiempo de 800 años a 2,000 o más. No obstante, los estudiosos están confiados en que han podido reconstruir los textos originales. De hecho casi todo nuestro conocimiento de la historia antigua occidental depende de este tipo de brechas y escasez de documentos.

La evidencia de los manuscritos bíblicos

En comparación con esas obras, la evidencia de los manuscritos neotestamentarios es sorprendente. El conteo más reciente (1980) indica 5,366 manuscritos individuales en griego. Entre estos hay fragmentos antiguos, códices unciales (manuscritos escritos todo en letras mayúsculas griegas en forma de libros) y minúsculos (manuscritos en letras minúsculas griegas).

Entre los casi 3,000 fragmentos en minúsculos hay 34 copias completas del Nuevo Testamento las cuales fechan desde el siglo noveno al quince, y los manuscritos unciales con los libros del Nuevo Testamento virtualmente completo remontan al siglo IV d.C. y aun antes. El Códice Sinaítico está fechado para el 340 d.C. y el Códice Vaticano, el más antiguo y casi completo, fecha entre 325 y 350 d.C. El Códice Alejandrino contiene todo el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento casi completo y fecha desde las postrimerías del siglo IV a los principios del V.

Pero la evidencia más intrigante proviene de los fragmentos. Los Papiros Chester Beatty, manuscritos escritos sobre un material parecido al papel pero hecho de bejucos o caños de papiro, contienen casi todo el Nuevo Testamento y son fechados para el año 250 d.C. La colección de los Papiros Bodmer II que fechan del año 100 d.C. o más temprano contienen los primeros catorce capítulos del Evangelio de Juan y mucho de los últimos siete capítulos. 

Pero el hallazgo más sorprendente de todo es un pequeño fragmento del Evangelio de Juan 18:31-33 descubierto en Egipto. Este Papiro John Rylands es la copia más antigua de cualquier parte del Nuevo Testamento. En base a los estudios paleográficos se fecha para 117-138 d.C., aunque pudiera ser aun más antigua.

Hay que recordar que la mayoría de las copias en papiro es fragmentaria. Pero es significativo que cerca de 50 manuscritos tienen el Nuevo Testamento completo. Todo esto hace claro que la evidencia de los manuscritos es abrumadoramente impresionante, especialmente cuando se compara ésta con la de las otras obras clásicas de la antigüedad.

Versiones antiguas del Nuevo Testamento y las citas patrísticas

La confiabilidad de los manuscritos puede ser comparada también a las versiones o traducciones antiguas del Nuevo Testamento y las citas de los padres de la Iglesia. Para los siglos II y IV se había traducido el Nuevo Testamento en varios idiomas, incluyendo el latín, copto, siríaco, armenio y georgiano. Las traducciones de los manuscritos del griego se llaman versiones las cuales ayudan a los estudiosos contemporáneos a contestar las preguntas acerca de los documentos en griego.

Además, existen fuentes antiguas extrabíblicas que contienen largos pasajes bíblicos, tales como los catecismos, leccionarios y citas de los padres de la Iglesia. Afirma el estudioso y teólogo Bruce Metzger en su libro "que si todas las otras fuentes de nuestro conocimiento del texto del Nuevo Testamento fueran destruidas, [las citas patrísticas] bastarían por sí solas para la reconstrucción de prácticamente todo el Nuevo Testamento."[3]

El veredicto basado en la evidencia de los numerosos manuscritos

En base a la evidencia, ¿qué podemos concluir? Aunque existen cerca de 300,000 variantes del texto neotestamentario en los manuscritos, se tiene que manejar esta cifra con sumo cuidado, porque la mayoría de estos variantes son de poca importancia, pues son errores de ortografía, frases invertidas y cosas semejantes. De los restantes casi todos pueden ser resueltos mediante la práctica de la crítica textual. De los 20,000 líneas del texto neotestamentario, únicamente 40 líneas o cerca de 400 palabras todavía están en duda y ninguna afecta en nada el significado de una doctrina bíblica. Esto quiere decir que el texto en griego del cual se deriva las traducciones del Nuevo Testamento está en un 99.5% puro.

Un punto clave en todo este asunto para los que persisten en su duda y en ocasiones sus críticas es lo siguiente: si se rechaza la autenticidad del Nuevo Testamento por razones textuales, también habría que rechazar cada una de las obras de la antigüedad anterior al año 1000 d.C., porque la evidencia de ellas es inferior para su autenticidad que para la del Nuevo Testamento.

Concluimos con una contestación enfática a la misma pregunta hecha al principio: ¿Se ha cambiado o mutilado el mensaje en el Nuevo Testamento al paso de los años? El análisis cuidadoso y crítico contesta con un rotundo ¡NO! Y esto resalta la falsedad de las alegaciones del Libro de Mormón,[4] y el Islam,[5] la novela del Código Da Vinci[6] y otros cínicos y seudointelectuales.


     [1]Gregory Koukl, "Facts for Skeptics of the New Testament," Christian Research Journal, XXVII:03 (2004), 10-11. Este artículo forma una fuente principal para esta respuesta. Ver también, "Preguntas y respuestas acerca de la Biblia," SDySM, I:249-257, donde se contesta tales preguntas tales como: )Tenemos los manuscritos originales? )Son nuestras versiones de la Biblia confiables hoy? )Son fidedignas y confiables las traducciones del Nuevo Testamento hoy?

     [2]Ver José Martínez, Hermenéutica bíblica (Terrasa, España: Libros CLIE, 1987), 129-133. De mucho interés para los bautistas del sur es el libro seminal de H. E. Dana, Searching the Scriptures (New Orleans: Bible Institute Memorial Press, 1936), 181-204.

     [3]Bruce M. Metzger, The Text of the New Testament (New York: Oxford University Press, 1968), 86. Mi traducción.

     [4]I Nefi 13:28 del Libro de Mormón dice: "Por tanto, ves tú que después que el libro ha pasado por las manos de esa grande y abominable iglesia, se han quitado muchas cosas claras y preciosas del libro ... del Cordero de Dios [la Biblia]."

     [5]A. Yusuf 'Ali en los dos tomos sobre The Meaning of the Glorious Quran acusa a los israelitas y los cristianos de corromper sus Escrituras repetidamente en sus notas al calce donde comenta sobre el texto del Corán que aparece en el inglés y el arábico. En por lo menos doce notas al calce subraya esta corrupción (ej. 401, 4427, 4786, 5296, 5319 y otras. Vea también en el Corán, III:78). En la nota 367 dice de algunos de la gente del Libro: "otros abandonaron su arrogancia culpable, su dependencia de textos corrompidos y doctrinas forjadas de sus propias fantasías" (página I:128). En ningún momento provee evidencia de corrupción en los manuscritos antiguos. Vea DSySM I:237-238 de "Mahoma, el Corán y la fe islámica." Para una defensa de la confiabilidad de la Biblia en relación con el Corán consulta Norman L. Geisler & Abdul Saleeb, Answering Islam (Grand Rapids: Baker Books, 1993), 207-226.

     [6]Dan Brown, El código da Vinci (EE.UU.: Umbriel, 2003), 291-292, 422. Ver "Preguntas que la Gente hace" La Sana Doctrina XIX:5 (Sept-Oct. 2004), 1-5.

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