“Preguntas que mucha gente hace acerca de El Código Real,” Tomo VII:194-197
Por:  Dr. Donald T. Moore

            ¿Es la llamada “Versión Textual Hebraica” del Nuevo Testamento una traducción recomendable para el cristiano de hoy? Primero, tenemos que preguntar, ¿por qué sus editores la han llamado El Código Real?[1] Alegan que el Nuevo Testamento[2] es un código, pues se trata de un esfuerzo de restaurar (37) las leyes (Toráh) de Moisés (Moshé) (49), ya que éstas forman un documento legal (29) que debe ser observado y obedecido en el día de hoy. Dicen que su versión es una manera de reconstruir (26) el carácter judío representado por Jesús durante su vida histórica en Palestina, y por el apóstol Pablo que tuvo que hacer lo propio en Roma (63). Es muy notable que en contadas ocasiones la Introducción menciona la palabra “gracia” (51), pues este código es en esencia una repetición de la Toráh mosaica (63),[3] la cual venera.[4] Como tal, reclama ser una traducción superior a otras versiones del Nuevo Testamento en español y griego (34) y, por ende, es el mejor (50) y el único texto fiel al hebreo (58).

            Es un código Real, porque tiene que ver con el Mesías (Mashíaj) Jesús (Yeshúa), el rey e hijo de la casa real de David. Aunque los editores se refieren a él en términos de su Majestad y su Alteza, no lo aceptan como el Eterno Dios (Di-os). De hecho, es un hombre que sólo se hace inmortal a base de su resurrección (51-52), y su misión divina de redención es una parecida a las misiones de los ángeles (Elojim). De esta manera disminuye su deidad transformándolo esencialmente en un ángel-ministro judío que cumple no sólo una misión de redención sino de sernos ejemplo (42),[5] de crear una generación de varones espirituales (43), de restituir el Nombre Sagrado (YHWH) a su lugar propio (44), y de enseñar a los gentiles “las leyes del Reino” (47, 48).[6] Además, durante su vida habló solamente el hebreo (28, 59).

            En un sentido, El Código Real es el producto de una secta, como otras tantas,[7] que ingenia su propia Biblia con sus propósitos sectarios, pero en este caso identifican a Jesús y sus enseñanzas con lo enseñado en el Antiguo Pacto del Antiguo Testamento. Alegan que sus enseñanzas son una continuación de estas enseñanzas y, por ende, su restauración (37, 49). Reclama ser una traducción judía con el propósito de restaurar el contexto, el trasfondo, la cultura y la autoridad perdida en las versiones anteriores de la Biblia en español (34). En este sentido, es un esfuerzo ingenioso para clarificar el texto y mensaje del Mesías al insertar palabras hebreas; pero en realidad, en vez de aclarar su mensaje, logra oscurecerlo, especialmente para el lector que no entiende las palabras hebreas y términos coloreados y opacados por interpretaciones judaizantes. En realidad, el uso de palabras hebreas NO lo hace más ameno al lector hispano, sino que le aleja más del Padre Eterno de Jesús. Tiende a convertirlo en un Ser transcendente, distante o alejado del creyente, oscureciendo así la presencia del Señor como inmanente y personal; aunque existen algunos intentos de subrayar o enfatizar una espiritualidad, tal vez, personal (46), aun mística (33, 36-37). Así que, en vez de facilitar una relación espiritual personal, en realidad lo hace más difícil; pero en todo este esfuerzo, intencionalmente, borra la enseñanza de Dios como Padre, Hijo y Espíritu Santo. En vez de ser el Nuevo Testamento una restauración de la ley y el Antiguo Pacto, como los editores alegan, narra el cumplimiento de la Toráh y el resto del Antiguo Testamento, llegando a su máxima expresión de la revelación divina, que es la manifestación personal y vivida del amor y verdad en Jesucristo (Jn 1:14,17-18). En el mismo Sermón del Monte, Jesús subrayó el hecho de que el mismo Hijo del hombre estaba dando el verdadero significado de la ley (Mt 5:17-18, 21-22, 27-28, 31-32, 33-37, 38-39, 43-44) y, con autoridad, el Libro de Hebreos recalca que la relación de Jesús como Hijo lo hace muy superior a todo ser (He 1:1-14) con o sin rango, incluyendo a los ángeles.[8]

            Además, en vez de la trasmisión de su texto ser “la cadena ininterrumpida de testigos hebraicos” al Nuevo Testamento en hebreo, los editores presentan una interpretación subjetiva y prejuiciada por su anhelo pensado sin mostrar lo suficiente los supuestos documentos escritos existentes o copias continuas a través de los muchos siglos desde el primero.[9] Su cadena de nueve épocas desde el año 30 d.C. (d.M.) hasta el presente (31-34) es una hipotética, idealizada e inventada para servir de base para la formación de una teoría que apoyaría sus supuestos de la superioridad de la cultura y lenguaje hebreo para revelar a YHWH. Ninguno de los nueve pasos (pp. 31-34) es del todo objetivo como quieren hacer pensar al lector incauto e ingenuo que no tenga estudios teológicos profundos. Aun los editores admiten varias veces que se trata de una renovación, restauración o reconstrucción. Eso subraya una subjetividad muy dudosa más bien que constatar una objetividad en cuanto a la trasmisión histórica real. Con razón se ven obligados a admitir que no existe texto hebreo único y definitivo (30-31).[10]

            Aun la selección de los veintisiete libros del canon cristiano que conforman El Código Real del Nuevo Testamento no lo determinaron los hebreos o los judíos.[11] Una peculiaridad de su estructura es la separación de los libros que se alega que tienen un origen, trasfondo o contexto hebreo o judío natural, de los otros que ellos determinaron que no los tienen en hebreo sino en griego (38-39). Además, identifican los primeros como Mazóret (en vez de evangelios[12]), pero para los editores judaizantes son cinco en vez de cuatro. En adición, al colocarlos primero y los de “trasfondo no judío” segundo le lleva a uno a preguntar: ¿Sugiere esto que los dos grupos NO son iguales en su inspiración divina y, por ende, en autoridad? ¿Tendrá el propósito de hacer una distinción entre el nivel de la inspiración divina de los dos grupos y, por ende, coloca los más autoritativos primero? Lo cierto es que en la Introducción citan los de contexto hebraico tres veces más que los otros. Da la impresión de que han creado su propio canon dentro del Canon de los veintisiete. Y eso es algo completamente inaceptable para el pueblo cristiano genuino.

              En cuanto a los títulos para Jesús, los editores incluyen los siguientes: Su Majestad (32, 64), su Alteza (60, 62), nuestro Maestro[13] (7), nuestro Rabino (7), Rabino de Nazaret; nuestro Rabí (31, 32, 35, 36, 42, 44, 46), nuestro Rebe (27, 35, 42); Yeshúa (7, 57-58),[14] Yeshúa ben Yosef de la Casa Real de David (64); Yeshúa HaMashíaj (60); Mashíaj ben David (64); Mashíaj; Mashíaj sufriente;[15] Justo Mashíaj (47); Mashíaj judío (35, 49); el único mediador (58) y el segundo Redentor (60).[16] ¿Por qué no incluyen los títulos de Hijo del hombre y el Hijo (unigénito) de Dios? Obviamente rebajan la importancia y el significado de llamarle el Señor y Salvador. En cuanto al primero, debe ser señor con minúscula y Salvador se vincula casi exclusivamente con el significado del nombre Jesús, que alegan que en la forma transliterada del griego al español que se usa normalmente opaca su relación con su misión divina de redimirnos. Por lo tanto, Jesús no es igual al Padre Eterno, aunque tenga uno que otro oficio o don divino (51-52). Se nota que se da mucho espacio a definir la palabra “Elojim” para fortalecer su argumento de que el Mesías no es igual a Dios, sino sólo un dios y un señor. Y eso demuestra que son unitarios que rechazan al Dios Trino,[17] como los judíos y las sectas como los Testigos de Jehová y los “Jesús sólo.” Pero son únicos en prometer varias bendiciones para quienes usan el nombre de Jesús en hebreo (57-58).

            Esta negación de la naturaleza divina del Hijo se ve en algunos versos en particular, que son reinterpretados para conformarlos a su credo de la inferioridad de Jesús a Dios (Di-os), que traducen como “juez” (1 Jn 1:20) con la explicación de que Elohim se refiere “a los ángeles y los jueces de Israel” (260). En Juan 20:28 en vez de Tomás decir, “Mi Señor y mi Dios!” insertan las siguientes palabras para ofuscar el significado: “Mi Adón y mi Juez!” (210). En Romanos 9:5 cambian el sentido de Pablo diciendo “vino el Mashíaj de Di-os quien es sobre todas las cosas” (332), en vez indicar que de los israelitas “proviene el Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas.” Esta Versión Textual Hebraica destruye el significado de estos versos más drasticamente que la versión de la Biblia de los Testigos de Jehová.[18] Asimismo oscurece la afirmación profunda de Juan 1:1, pues dice: “Desde un principio era dabar de Elohim y aquél dabar estaba siempre ante Elohim y el dabar que ya existía era la expresión misma de Elohim” (186). En Filipenses 2:6 el Mesías no es “igual a Dios” sino es “ser semejante a Di-os” (395), y en una nota al calce de 1 Ti 3:16 admite que el Mashíaj fue manifestado en la carne “en la persona histórica de Yeshúa, quien fue declarado por Di-os, Adón y Mashíaj” (415). Por ende, no era Dios por naturaleza o esencia, sino solamente declarado como Señor y Mesías. Pablo habla de la manifestación futura “del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” en Tito 2:13, pero una vez más se esconde el verdadero significado del verso al mencionar la espera “de nuestro gran Di-os y de nuestro libertador, Yeshúa el Mashíaj” (424). Todos estos cambios al texto, y muchos otros, en su Versión Hebraica, subrayan su teología unitaria de Dios (YHWH), que se parece a la herejía de una secta judía “cristiana” conocida como los ebionitas (Siglo I d.C.).  La misma “negó la deidad de Jesús, prefiriendo verlo como un ser humano quien obedeció la ley de manera perfecta, y quien fue recompensado con el título de Mesías.”[19] También comparte la herejía de los arrianos de Siglo IV, que negaron la divinidad de Jesús.

            Cabe señalar que es cierto que el trasfondo y contexto hebreo es de gran importancia para la interpretación y comprensión de toda la Biblia, pero NO es todo o lo único importante, pues Jesús y su mensaje tenían influencias del arameo[20] y del griego. ¿Por qué los editores pasan por alto la influencia del arameo, el lenguaje de la comunicación del diario vivir en Palestina en el Siglo 1, y usado también en algunos libros del Antiguo Testamento? Al insistir solamente en la cultura hebrea, demuestran ser judaizantes etnocéntricos que con arrogancia no quieren admitir que otros pueblos y otras culturas podían ser vehículos para transmitir el mensaje de la revelación de YHWH y de su Mesías. Además, la influencia no judía en la revelación bíblica se ve en relación con la enseñanza progresiva sobre la muerte, la resurrección, la inmortalidad y la vida eterna. Evidentemente, la Biblia presenta a un Dios (Di-os) Eterno y Todopoderoso capaz de aprovecharse de otros pueblos y otras culturas y lenguajes para revelar su persona y sus verdades.

              Finalmente, preguntamos acerca de las credenciales académicas de D. A. Hayyin, identificado como la persona que hizo la traducción y comentarios sobre El Código Real.[21] ¿Cuáles son sus calificaciones para preparar este texto judío?[1] Aunque detrás del forro del libro recién comprado se identifica a Hayyim como profesor que ofrece conferencias internacionales sobre “las raíces hebreas de la fe cristiana,” y alega que sea un escritor, no da especificaciones exactas o precisas. También él menciona al “profesor Dan Avraham”[22] (7), pero ¿cuáles son sus credenciales académicas y espirituales? Sorprende la total ausencia de información acerca de las credenciales de estos editores dentro del libro que se alega ser superior a cualquier otra versión del Nuevo Testamento (58-59).[23] Además, si cooperaron con otras personas en un comité traductor o editorial, no nos lo informan. ¿Por qué? ¿Será por la falta de credenciales académicas de primera categoría?

            Volvamos a la pregunta inicial: ¿Puedo recomendar esta Versión Textual Hebraica? NO. Definitivamente no es posible recomendar El Código Real como una traducción confiable para el uso de un cristiano serio que quiere crecer espiritualmente y ayudar a otros de habla hispana en sus vidas espirituales. Pero el texto en Hebreo junto con el español que podemos recomendar es El Nuevo Testamento en Hebreo y Español.[24]

 

 

Traducción de una carta de Jim R. Sibley, Director de Pasche Institute of Jewish Studies, un ministerio del Criswell College, Dallas, TX.:[25]

1.         A pesar de la probabilidad de que algunas de las fuentes de los evangelios fueron escritas en hebreo, ningún libro del Nuevo Testamento fue escrito originalmente en ese idioma. Aunque extractos y porciones del NT fueron traducidos al hebreo tan temprano como el Talmud, libros completos (o sea, evangelios, la Epístola a los Hebreos, etc.), fueron traducidos durante el Siglo 1700. No fue hasta 1800 que la primera traducción buena fue hecha por Franz Delitzsch. Para ver más sobre esto, vea Pinchas E. Lapide, Hebrew in the Church: The Foundations of Jewish-Christian Dialogue (Eerdmans, 1984).

2.         Dan Avraham es evidentemente un falso maestro. Cuando uno testifica a los judíos, con frecuencia es bueno usar el nombre de Jesús en Hebreo, Yeshúa, y quizás también otros términos hebreos con el motivo de hacer la presentación del Evangelio más relevante en cuanto a su cultura. Esto se hace con el propósito de dar énfasis en que nuestra fe tiene un trasfondo judío, y también comparte algunas características con el judaísmo. No obstante, hacer un fetiche del hebreo es una característica sectaria (cúltica). No hay nada de malo en traducir el nombre Yeshúa a diferentes idiomas igual que se hace con nombres de lugares, como es el caso de Jerusalén (Heb.: Yerushalayim); Beerseba (Heb: Be’er Sheva); etc.

3.         Evidentemente Dan Avraham va aún más allá al negar la veracidad de la fe cristiana.

4.         Un estudio de la historia del pueblo judío (y especialmente de Rambam, a.k.a., Maimónides) revela que el judaísmo moderno ha incorporado muchos pensamientos filosóficos griegos (en especial de Aristóteles), y por eso se separó radicalmente de la fe bíblica. No son los rabíes quienes manifiestan exactamente lo que es ser judío sino Jesús, el Mesías y el Rey de los Judíos y la Biblia Judía, y eso incluye tanto el testamento en hebreo como en el griego. Vea el libro por el líder mesiánico Israelí Baruch Ma’oz: Judaism is Not Jewish: A Friendly Critique of the Messianic Movement (Mentor, 2003).

5.         La salvación y la santificación, ambas son completamente por gracia de Dios. Esta doctrina es esencial para la fe cristiana, pero evidentemente Dan Avraham quiere insistir en que la observancia de la Toráh (“ley”) es compulsoria.

6.         Lamentablemente, hay dos o tres académicos del N.T. en EE.UU. que enseñan estas doctrinas falsas.

7.         Como usted sabe ya, el mejor antídoto es la sana enseñanza (acerca de la veracidad y la autoridad de la Escritura, la suficiencia de la Escritura, la salvación por la gracia, etc.).

 

 

(Código Real SD palab heb)

 

[1] D. A. Hayyim (Traductor), El Código Real: Nuevo Testamento (Versión Textual Hebraica) (Sunrise, FL: Maor Hayyim Publishing, Inc., 2004). También  D. A. escribió “La introducción,” pero aparentemente otros que no se identifican escribieron otras secciones sobre el “Nuevo Testamento Texto Hebraico.” Los números en paréntesis normalmente se refieren a la parte introductoria publicada en esta versión en español.

[2] Se alega que “... no se trata de un Nuevo Testamento, sino de la Renovación del Testamento” (51).

[3] Esta idea nos presenta el problema de la relación entre el Antiguo Testamento y el Nuevo. ¿Será una repetición? ¿una continuación? ¿en parte una continuación y en parte una discontinuación? Un criterio importante aquí es el siguiente: lo que se repite en el Nuevo Testamento del Antiguo es obligatorio para el cristiano, pero no lo que no se repite en el Nuevo. La relación entre los testamentos se comprende mejor como promesa y cumplimiento tal como el apóstol Pablo veía la relación entre la ley y la gracia.

[4] “Antes de la expansión a los gentiles,” Biblia de Estudio NVI Arqueológica, (Grand Rapids: Zondervan Corp., 2009), 2046.

 

[5] Una vida simple, sencilla y no de intelectualismos (44-45, 46); el espíritu sobre el vocabulario (46); una vida entregada para servir “a Israel,” no a un “nuevo Israel” (46).

[6] No obstante, un judío como los del movimiento jasídico (47).

[7] Como los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, los mormones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y la Ciencia Cristiana. Ver  “Las sectas que tramaron otras versiones de la Biblia,” Sana Doctrina (Sept-Oct, 2010), 1-5.

[8] Compara también 2 Cor 3:1 al 4:5. Ver “¿Eres un cristiano del antiguo o nuevo Testamento?” DSySM I:26-28; ¿Usas estas normas para interpretar la Biblia,” I:35-39; y  “La gran superioridad de Cristo sobre la religión tradicional,” Sana Doctrina (Se-Oct 2010), (Nov-Dic 2010) (Enero-Feb 2011) y su continuación.

[9] Alegan que: “Esta versión hebraica es una restauración de los escritos originales, siguiendo las fuentes hebreas y semitas mas [sic] antiguas conque [sic] contamos y el pensamiento hebraico detrás de sus traducciones griegas” (49). Mi énfasis.

[10] Bruce M. Metzger, The Text of the NewTestament: Its Tranmission Corruption and Restoration. Second edition. Oxford: At the Clarendon Press, 1968. Ver también “Los Textos del Nuevo Testamento,” Biblia de Estudio NVI Arqueológica, (Grand Rapids: Zondervan Corp., 2009), 1905.

[11] Ver “Preguntas y respuestas acerca de la Biblia,” Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas I:249-257 y “¿Cuál es la verdadera iglesia? DSySM II:193-204; “El canon del Nuevo Testamento,” Biblia de Estudio NVI Arqueológica, 2072; Randall Price, Searching for the OriginalBible (Eugene, Oregon: Harvest House Publishers, 2007), 148-157.

[12] Término transliterado del griego que rechazan, 59-62.

[13] Más que 7 veces.

[14] Su significado (57); niega a Cristo como Dios, sino sólo el medio de Dios con oficio, don y misión divinos (57); Jesús nunca fue llamado “Jesús” durante su vida (58).

[15] Más de 11 veces.

[16] Mesías – inmortalidad pero un don divino (51-52 ); el ángel del Señor no es la segunda persona de Dios (53-54); Jesús como “juez” se llama “Elohim” (55).           

[17] Es importante distinguir entre estos judíos mesiánicos iberamericanos y otros del movimiento mesiánico que forman la mayoría y creen en Dios Trino. Dos grupos trinitarios son “Jews for Jesus” (Judíos para Jesús) y “Chosen People Ministries” (Ministerios del Pueblo Escogido). Ver Tony Carnes, “A Ministry Grows in Brooklyn,” Christianity Today vol. 54:9 (septiembre 2010), 19-21.

[18] Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. (Brooklyn, NY.: Watch Tower Bible and Tract Society, 1967).

[19] “Las primeras herejías cristianas,” Biblia de Estudio NVI Arqueológica, 1943.

[20] Da la impresión de reconocer el arameo al mencionarlo en la portada del forro del libro. “Traducciones antiguas,” (1528) y “¿Cuándo fue escrito Daniel?” (1422) Biblia de Estudio NVI Arqueológica.

[21] Ver la portada y página 48.

[22] “De vuelta a Galicia [Dan Ben Avraham]: una exposición y refutación del mesianismo iberoamericano,” DSySM  IV:73, 82. Además, tengo copias de varios correos electrónicos de 2008’ cuando Dan Ben Avraham (originalmente su nombre fue Daniel Hernández) visitó a la isla. Los mismos denuncian a este “Falso rabino mesiánico [que] trae doctrina de error a Puerto Rico” y su Código Real.

[23] Es cierto que detrás del forro del libro se identifica a Hayyim como profesor que ofrece conferencias internacionales sobre “las raíces hebreas de la fe cristiana” y alega que sea un escritor sin dar especificaciones exactas.

[24] Publicado por la Sociedad para la Distribución de las Sagradas Escrituras a los Judíos en Middlesex, Inglaterra.

[25] Correo electrónico (jimsibley@pascheinstitute.org) con fecha del 22 Dic 2010. Jim hace referencia a esta página de la Internet: (http://shoshana673.typepad.com/blog/2010/11/who-is-dan-ben-abraham-and-the-real-code.html)

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