“Perfil sectario de Amós y la Iglesia Pueblo de Amós,”
Tomo VIII:237-246 [SD (Nov-dic 2014),1-10]
Por:  Dr. Donald T. Moore

            ●  ¿Qué de la vida histórica del fundador-profeta de la Iglesia Pueblo de Amós? Amós (1919-2007), hijo de Isabel Avilés Aulet y Antonio Tosado Santiago, nació de padres pobres del campo en un barrio del municipio de Barceloneta.[1] Eran cuatro hermanos y Amós,  el segundo mayor. Asistía a la escuela pública en pueblos cercanos hasta el octavo grado. En el campo donde pasó su niñez y juventud no había iglesia. Así que tenía poco contacto con los evangélicos y aunque no encontró a Dios hasta salir del municipio de Florida para el 1939, le influyeron algunos relatos bíblicos.  Comoquiera a la edad de 9 años, “en una noche oscura y en medio de un valle, entre montañas, vio descender del cielo una gran bola de fuego que lo cubrió. En ese mismo instante, se vio bañado de una gran luz que iluminó todo su cuerpo.”[2] En ese momento desconocía su significado, pero años más tarde Mita, al recordarle de esa revelación, “se lo señaló como el momento en que fue ungido espiritualmente.”[3] Como joven practicaba la oración y el ayuno. Además, reclamó otra revelación de Dios sobre el templo de la iglesia primitiva donde se le explicó que su misión era la de restaurar la iglesia primitiva.

A la edad de 17 años en busca de trabajo Amós se trasladó a Santurce en San Juan donde recorrió a “las diferentes iglesias” en busca del cristianismo primitivo. Inició su ministerio en iglesias independientes en 1940 y formó parte de unas congregaciones pentecostales con su énfasis en profecías, profetas y profetizas, lenguas y sueños. Estas creencias comenzaron a impactar profundamente su vida religiosa. También se casó, tuvo un hijo y se separaron.[4] En los comienzos de 1943 se le nombró pastor de una “iglesita” en Santurce en la Calle Loíza.[5] Mita lo visitó en su iglesia y no tardó mucho de ese primer encuentro con Juanita García Peraza o Mita (llamada Belén al principio)[6] y luego, Amós se unió con la iglesia de esa “profetiza” en Arecibo y para esa fecha, Mita, en conjunto con varios profetas, le reveló que “su nombre espiritual sería AMÓS,” que significaba “AMO Y SEÑOR,” borrando así el nombre que sus padres le habían dado.[7] Años después del fallecimiento de Mita en 1970, él cambió su nombre a Amós Tosado en el Registro Demográfico de su pueblo natal.[8]

El celo de Amós, su dedicación, sumisión y obediencia a Mita y la autoridad de ella le convirtió por cerca de 28 años en un líder y plantador de congregaciones en varios pueblos en el centro de Puerto Rico y los cuatro lados. Se embarcó para Brooklyn, Nueva York, y otras ciudades donde ejerció un ministerio clave entre los inmigrantes puertorriqueños, pero siempre se mantenía en contacto con su isla nativa y apoyaba a Mita, quien aun le dio honores exclusivos cuando le ordenó obispo de Nueva York y lo ungió catedrático.

Al morir la “profetisa” Mita en 1970, tanto Aarón (Teófilo Vargas Seín) como Amós eran los líderes de la Congregación Mita, pero cuando ya no se llevaron bien, en 1973, ese desacuerdo entre ambos obligó a Amós a abandonar la Iglesia Mita y la isla para evitar los conflictos. Amós optó por regresar a Nueva York para encargarse de algunos de sus seguidores en esa gran urbe del Norte. Allí estableció un nuevo grupo religioso, el Pueblo de Amós, que ahora en este nuevo milenio acepta a Amós como la manifestación del Nuevo Consolador.[9] Además, en 1974 Amós viajó a El Salvador en América Central para predicar su evangelio[10] a sus contactos con unos inmigrantes y en ese país sembró la iglesia del Pueblo de Amós, que se usó como foco y base para buscar seguidores en otros países de América Central, España, México y otros países, en gran parte mediante sanidades y prodigios proféticos. Con el transcurso del tiempo se enfermó, regresó a Puerto Rico para fortalecerse y aumentar su número de seguidores. En 1991 compró una finca en el barrio Guzmán Abajo en Río Grande donde fue construida su sede principal. En 2007 murió en su Isla natal a la edad de 88 años.

 ● ¿Quién es Amós en la creencia de su Pueblo? Sus seguidores alegan que por revelación divina es el Gran Maestro y Sacerdote Divino enviado por Dios. Es el profeta de Dios (xxiii) y también se le llamó Albit (117, 121). Es el nuevo Consolador que fue prometido, la nueva morada de Dios, su tabernáculo en la tierra y el Profeta del Altísimo. Su cuerpo es la habitación de Dios en la tierra (5), pues Cristo mismo mora en su cuerpo. Amós es el nuevo nombre del Espíritu Santo personificado en él (7). Con su nacimiento volvió la nueva promesa de vida y salvación a la tierra (xxi). Es Guía Espiritual, Padre y muy venerado Profeta Amós (xxiii). Como el Apóstol  y ungido de Dios en estos días, predicó el cristianismo primitivo. Era un Varón Santo, único, incomparable e inigualable (5-8).[11] A pesar de sus títulos exaltados, como fue el caso de su predecesora Mita, Juanita García Pereza, Amós Tosado Avilés falleció en mayo de 2007 a los 88 años.[12] Conviene señalar que en ocasiones el “Espíritu Santo en Amós” fue vengativo y manipulador, aun atacando a ciertas personas con dolencias y enfermedades.

            En suma, su pueblo cree que el Espíritu Santo se ha enseñoreado de Amós y vive en su cuerpo en plenitud (99), lo cual fue igual a lo que ocurrió a Mita  y por eso es considerado el sucesor legítimo de Mita, nombrado por Mita a ser su sucesor (96). O sea, Amós fue el Ungido de Dios en estos días, el profeta prometido por Jesús y el Nuevo Consolador (Jn 14:16) (125). Según una seguidora costarricense: “En este tiempo, la Tercera Persona de la Trinidad Divina, está personificada en este Santo Varón, profeta del Dios altísimo. El Espíritu Santo revelándose y manifestándose en toda su plenitud con su nuevo nombre, AMÓS.”[13] Finalmente hace poco dos creyentes me dijeron: “Amosito para nosotros es Dios;” es “el que se siente en el trono” celestial.

● ¿Cómo es su “iglesia”? Normalmente su organización se llama Pueblo de Amós, pero a veces en El Salvador se identifica como Iglesia Pueblo de Amós (133). La primera “revelación” de su nombre fue en 1974 cuando algunos salvadoreños y seguidores en Puerto Rico y Nueva York tuvieron “revelaciones” del nombre de esta iglesia (256-257). También se suele identificarse como la Obra Internacional del Espíritu Santo (xxvii) o la Obra del Espíritu Santo de Dios (8). Está dirigida en Puerto Rico por una Junta de Directores donde la sede de la obra está localizada (xxvii). Se dice que los “pequeños grupos que han recibido [la Obra de Dios en Amós] en su venida y manifestación, y han conocido su lenguaje” han sido escogidos y predestinados por Dios (344). “El distintivo de esta iglesia en estos días es este nombre de Dios, el nombre de Amós, por el cual responde el Dios todopoderoso en estos postreros días del fin, a toda alma que le clama sinceramente humillada y arrepentida” (282). Esta es “el poderoso mensaje de esta última dispensación y revelación del Espíritu Santo” (289). Amós alegaba que la “aparición del Espíritu Santo a través de mi persona ha sido luz y salvación para este Pueblo de Amós, mientras para otros ha sido de tropezadero y caída” (342).

El himno oficial del Pueblo de Amós es “Llegó al campo de batalla” (98). Se alega que la “Iglesia Cristiana Evangélica PUEBLO DE AMÓS” tiene los siguientes objetivos: (1) “Predicar la salvación del alma por arrepentimiento del pecado;” (2) “Estudiar y enseñar la revelación del Espíritu Santo a la humanidad de acuerdo a la doctrina cristiana evangélica;” (3)  “Combatir, por medio de la predicación del evangelio, la delincuencia, con fines de lograr la paz entre los hombres y los pueblos, creando así, el bienestar social, moral y espiritual de los seres humanos.” Igual a la Iglesia de Mita se alega que “no es secta religiosa, ni un camino más” sino “es la secuencia, la continuación de” la iglesia primitiva.[14] No obstante, su libro no habla de bautismos o cenas del Señor o lavamientos de los pies como ordenanzas o sacramentos, a pesar de que Amós fue bautizado en una iglesia evangélica.[15] Siguiendo el ejemplo de Mita, llevaba “el mensaje de la unidad, el amor y la libertad.”[16]

Para 2009 su obra se había extendido y plantado iglesias en 10 países de habla hispana y 9 estados de EE.UU. entre inmigrantes hispanos, siendo la nación del mayor número de sus seguidores El Salvador en América Central.

Perfil de las doctrinas claves

● ¿Qué cree este Pueblo acerca de Jesús? Según Amós, la “palabra Jesucristo se define como el hombre Dios. Jesús era el cuerpo” y Cristo designaba a Dios o, sea, al Espíritu[17] y antes “de que Jesús existiera, ya Cristo era y se manifestaba a su pueblo.”[18] Según él, después del nacimiento de Jesús, por promesa de Dios al pueblo hebreo en tiempos antiguos, Cristo se hizo Dios en Jesús.” Convivió con los judíos hasta cumplir su misión de Dios como hombre a través del” cuerpo de Jesús. Por eso dijo en la cruz: “Consumado es”; “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu.”

“Allí había terminado Jesús.” Pero Cristo volvería a la Tierra, pero no desde arriba en las nubes del cielo. Para Amós volver a descender a la Tierra quiere decir tomar posesión de otro cuerpo humano. Pues de la tierra fue hecho el hombre, y habitar el Espíritu en un cuerpo humano significa “descender de su condición de alteza a acomodarse a una condición humana. Aquella fue una venida de Dios al mundo en aquel cuerpo, a hacerse hombre.” Antes de la vida en la carne de Jesús, el Espíritu de Dios “había venido en otros cuerpos” y después del deceso de Jesús, “también volvería a descender a hacerse hombre;” así pudo manifestarse a nivel humano, pero “Jesús no volvería más a la Tierra.”[19] Era “Cristo quien volvería” a este mundo. Esta misión de Dios de hacerse hombre era “muy sencilla y a la vez trascendental. Es la ciencia de Dios traducida en misericordia a favor de la raza humana. El Espíritu de Dios se complementa con el cuerpo humano” lo cual  “toma para su morada.” De la misma manera que “un transformador para reducir la corriente eléctrica de un voltaje mayor a uno menor, para podernos servir de ella sin peligro alguno, así Dios reduce su grandeza y su ciencia a nivel humano.” Esto mismo sucedió con Moisés “en el Monte Sinaí, cuando el pueblo no pudo resistir a Dios en su esencia y potencia. El pueblo huyó despavorido. Entonces el Altísimo compadecido de ellos optó por usar otro medio para poder hablar y manifestarse a los hombres.” Por eso, “instituyó el ministerio de EL PROFETA.” [20] Asimismo “Jesús ejerció el ministerio de profeta en su tiempo, como la presencia de Dios en la Tierra.”[21]

¿Cómo entiende Amós en qué consiste la divinidad de Jesús (Cristo)? El cuerpo humano de Jesús “fue dotado de una mayor plenitud” del Espíritu de Dios “que otros profetas que le antecedieron en el ministerio divino, por cuanto iba a alcanzar mayores promesas e iba a ser llamado hijo de Dios.” “El ministerio que iba a desempeñar exigía que naciera por obra del Espíritu Santo,” pero en todo lo demás era tan humano como todos los demás hombres de la tierra. Para explicar su autoridad divina es siempre esencial recordar “la declaración de Pablo ‘que el Señor es el Espíritu’” (2 Co 3:17). El hombre Jesús fue la parte humana. “El Espíritu Santo era el Señor de Jesús.” Una vez más, el “Espíritu Santo había tomado cuerpo para hacerse hombre y conducir su ministerio en la Tierra. Ese mismo Espíritu hablaba y obraba a través de aquel cuerpo humano llamado Jesús.” Por eso, Pablo dijo después: “Y aún si a Cristo conocimos según la carne, empero ahora ya no le conocemos” (2 Co 5:16). Así que Pablo dio “a entender que el valor de Jesús era el Espíritu que estaba” en Él. “Y por consiguiente, para poderlo aceptar como el Señor, había que conocer al Espíritu Santo primero morando en él.”[22]

Durante la vida de Jesús “sólo los discípulos pudieron conocerlo en el Espíritu, o conocer a Dios en él. Su divinidad consistía en que Dios, que es espíritu, habitaba en él.” En Corintios Pablo dijo que “nadie puede llamar a Jesús Señor sino por espíritu santo.”[23] Basándose en ese verso, Amós concluyó “que sólo aquel que reconociera a Jesús como un hombre revestido del Espíritu Santo, era quien podía llamarlo Señor. Y quien le llamara Señor admitiría, de igual manera, que quien exaltaba a Jesús a la divinidad era el Espíritu Santo de Dios, hecho carne en su parte humana” (198).

En cuanto a la segunda venida de Cristo,[24] Amós destacó que la “Biblia no habla de una segunda venida” sino dice que vendría otra vez. La realidad es que ha “vuelto Cristo a apropiarse cuerpo entre nosotros” o sea, a través de Amós (342). El Consolador vino en su plenitud en Amós (347, 349), lo cual es el “nuevo nombre para esta última aparición o venida” (351). No obstante, la Biblia no especifica el número de veces que vendría como en un orden cronológico. Según Amós, Cristo ha estado en la tierra desde el principio. Pablo se refirió al tiempo del Éxodo y a Moisés cuando los israelitas estaban en el desierto diciendo: “Porque bebía de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo” (1 Co 10:4).  Por ende, “si el Espíritu Santo es Cristo,… ya estaba en la Tierra.” Además, seguía manifestándose después a través de todos los profetas bíblicos y “nunca dejó de ser el mismo Cristo (Redentor o Mesías), no importa la forma como se manifestara.” Concluyó Amós que cada vez que Dios levantaba a un profeta o juez en la tierra, “en aquel instrumento estaba Cristo venido.” Pero es cierto que en el cuerpo de Jesús apareció con un ministerio especial. La profecía del ministerio de Cristo en Jesús databa desde los días de Moisés y antes[25] y tuvo su cumplimiento en todo profeta de Dios que se levantó antes de Jesús y también en el mismo Jesús.[26]

Según Amós, Jesús nació de forma natural. “No bajó del espacio. Se engendró en el vientre de María, participando, como toda criatura humana, de carne y de sangre. Estuvo en el vientre de María los meses que toma toda criatura normal para desarrollarse en el vientre de la madre y nacer. Tuvo su infancia como todo niño. Llegado a la edad de adulto fue bautizado por Juan el Bautista para empezar su ministerio en la tierra.”  Al final de su ministerio, cerca de su crucifixión, anunció a sus discípulos la venida de un nuevo Consolador. Les hizo saber con toda sinceridad que Él, o sea, Jesús, tenía que ser quitado de entre ellos. Que tenía “que irse para dar paso en la Tierra al Nuevo Consolador.”[27] De manera que el mismo Jesús dejó establecido sin lugar a duda “que él no volvería más en aquel cuerpo y con aquel nombre. ‘Y de justicia por cuanto voy al Padre y no me veréis más.’ “Esta declaración de Jesús entristeció a los discípulos.” Por eso, volvió a decirles: “Empero yo os digo la verdad; es necesario que yo vaya; porque si yo no fuere, el Consolador no vendría a vosotros.”

Amós sigue insistiendo que en primer lugar, Jesús les enfatizó que les estaba diciendo la verdad. ¿Cuál fue esa verdad? Que era indispensable que Jesús se fuera, “para poder venir el Nuevo Consolador.”  Les declaró: “Porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros.” No podría venir el nuevo Consolador mientras que Él estuviera en la tierra. “De manera que es importante que el pueblo religioso cristiano de hoy entienda y comprenda el verdadero significado de lo que es Cristo y sus grandes enseñanzas, sólo de esa manera pueda reconocer la manifestación de Dios al hombre.”[28]

“Finalmente,” Amós concluyó, “Jesús es la habitación terrestre del Espíritu Santo quien es también Jehová.”

●Para Amós ¿quién es el “Espíritu Santo”? Es el Jehová Dios del Antiguo Testamento (313) y es el Cristo que toma o se apropia cuerpo humano como su habitación y morada. De manera que Amós y su pueblo creen “que el Espíritu Santo se deposita en un cuerpo humano—en este caso el de Amós —para llevar el mensaje.”[29] El cuerpo humano que toma tiene que ser libre del pecado, evidentemente comparable con la Virgen María, la madre de Jesús, en el dogma de la concepción inmaculada. Ese Ser divino tomaba habitación en diferentes profetas y jueces de la antigua dispensación y moraba en Amós como la última aparición o venida. Desde luego Amós fue el nuevo cuerpo libre de pecado con un nuevo nombre,[30] siendo el ungido de Dios como el profeta del Nuevo Milenio. Evidentemente Mita ejercía el mismo papel antes de su muerte, pero eso no fue el caso de Aarón como Teófilo Vargas sigue reclamando. La venida del Espíritu Santo en este milenio echa al traste la ilusión de una segunda venida de Cristo, porque ya volvió.

            Según Amós, “Mi mama (sic) en términos espirituales, es el mismo espíritu que en mí habita…. En la Divina Trinidad Jehová Dios es el padre y Cristo es el hijo, el vínculo unificador entre el padre y el hijo, es la madre, que es el Espíritu Santo” (155). Entonces, “El Espíritu Santo era el Señor de Jesús” (197) y Mita habló a Amós por el Espíritu cuando reconfirmó su ministerio (163) y en este tiempo el Espíritu de la Verdad volvió para guiar a su pueblo a toda verdad. También Amós alegó que “nuestras creencias, y doctrinas [están] basadas en la constante guianza del Espíritu Santo a través de Mita, su profeta mayor” y los otros profetas “siempre tenían que estar sujetos al profeta mayor” (193). Y ese mismo Espíritu Santo le respaldaba a Amós con sus grandes prodigios, especialmente durante su estadía en El Salvador (256). Y ya que “Dios es espíritu…, ese espíritu tiene que fluir a través de mí, y yo por fe y grande confianza tengo que dejarlo que fluya y se manifieste para remediar el problema del ser humano” (357). Yo “soy la morada de Dios en este mundo. Y esto lo he comprobado a través de las constantes obras de Dios a través de mi persona: en la confirmación o cumplimiento de mi palabra profética, en curaciones de enfermedades incurables, en que he visto que Dios me ha corroborado en todas mis obras; en las corrientes de gloria y de poder de Dios que he sentido en todo mi ser, y en visiones y revelaciones trascendentales que he tenido.” Además, Dios ha revelado a muchísimos hermanos “por profecía y en visiones y revelaciones que soy el ungido de Dios y que mi cuerpo es la morada de Cristo en estos días.” Para él Dios es “una fuerza que dirigía mi vida y mis pasos” en vez de un ser personal.[31]

A veces el libro “autobiográfico” sobre Amós escribe el “Espíritu Santo” con minúscula (“espíritu santo” o “nuevo consolador” [199]) y otras veces con mayúscula.[32] Es una inconsistencia que el libro no explica. Por eso su motivo no está del todo claro. ¿Tendrá un significado doctrinal o teológico o es un error gramatical? No obstante, debido a la inconsistencia varias veces y en diversas partes del libro, la inferencia es que ese “espíritu” no es siempre la Tercera Persona a quien Jesús y los apóstoles del Nuevo Testamento se referían. Da la impresión que pudiera ser un “espíritu” superior y más alto en la jerarquía de los otros espíritus que controlan, dominan, posean y aun hacen esclavos de individuos cuando Amós confronta a los espiritistas. De hecho el control, cambio y la manipulación de la “Voz” de quien habita sugiere un concepto más espiritista que cristiano.[33] La morada del Espíritu Santo en los cristianos no los trasforma en robots dominados por Dios como ocurre en la eliminación por completo de la volición humana en el espiritismo. [34]

●¿Qué cree acerca de la salvación y qué cree acerca del perdón del pecado y el arrepentimiento? No está muy claro lo que Amós enseñaba sobre el perdón, las obras y las condiciones o requisitos de la salvación del alma, porque ese tema no le interesaba tanto como su doctrina del Espíritu Santo y sus dones.

            Evidentemente el don que Amós consideraba el más importante, por lo menos en una época inicial después de la muerte de Mita, lo fue la manifestación de Dios mediante la sanidad. En uno de sus libros, probablemente el primero, dio 31 ejemplos de los testimonios de personas acerca de sus prodigios. Casi todos ellos subrayan su poder para sanar diferentes clases de enfermedades que incluían cánceres, tumores malignos y muchos otros. Todos sirvieron para ensalzar a Amós como profeta y se requería fe en él para la sanidad física,[35] aunque no pudo sanar sus propias enfermedades. Evidentemente esa fue la misma clase de fe para su mensaje de salvación del alma.

En todo caso, para recibir la salvación era esencial conocer, recibir y acogerse a la guianza del profeta de turno en su forma corporal. O sea, un pueblo recibe la salvación cuando conoce al profeta en el cual Dios ha aparecido, lo recibe y se acoge a su guianza (323). Y Amós se sintió complacido de haber rescatado muchas “almas de los vicios, del pecado y la perdición.” Por eso hoy forman un pueblo de salvación. [36] Evidentemente la salvación estaba condicionada en ciertas obras. En una ocasión se le preguntó “qué tenía que hacer para ser salvo.” Su respuesta fue “que tuviera mucho cuidado que con las palabras que hablara nunca fuera a blasfemar al Espíritu Santo” (152). En otras ocasiones las almas se convirtieron a la Obra del Espíritu Santo y a la iglesia. Definitivamente estaba condicionado en conocer al profeta de turno.

¿Qué predicaba Amós? Dijo que fue llamado para predicar el mismo evangelio que predicó Jesucristo y sus apóstoles y los profetas que vivían antes de ellos (74), pero se tiene que preguntar si los tres predicaban exactamente el mismo mensaje. Amós iba a campos en Puerto Rico y el exterior a predicar y a “buscar las almas” (120). Acostumbraba a dejar el “mensaje del Espíritu Santo en sus corazones” (138). En una casa de inconversos hizo” una invitación al final a los que quisieran unirse a nuestra causa y abrazar nuestra santa Obra, la obra del Espíritu Santo” (145). Predicaba “la doctrina del Espíritu Santo por los diferentes campos y congregaciones que se habían levantado.”[37]

A veces hacía referencia a méritos para demandar al Padre. Para recibir al Espíritu Santo había que “demandar del Padre en oración” que recibieran el Espíritu Santo, y los instruyó a todos a arrodillarse “en oración y humillación pidiendo primero perdón por los pecados que hasta entonces hubieran cometido.”  Para él los frutos muy importantes fueron el hablar en lenguas y profetizar.[38] En otra ocasión, asoció a Cristo con la salvación. Comenzó su “llamamiento a la conversión para que por el Cristo que estaba trayendo su Voz entrarán a la salvación y la vida eterna” (186). Pero en esa ocasión se dirigía a un grupo de espiritistas.

Obviamente Amós no fue hijo de la Reforma Protestante o de los evangélicos que se nutrían del apóstol Pablo que subraya una salvación por la gracia de Dios por fe en Cristo Jesús, el Mesías e Hijo de Dios. La influencia de Mita se dejó sentir aquí, y aun a las iglesias Pentecostales o arminianas. Evidentemente no entendía bien el mensaje de Pablo en Efesios 2:8-10, pues su mayor preocupación fue el Espíritu Santo y sus dones de lenguas y profecía que Amós amaba. Tanto fue así que no daba importancia a la sangre que Cristo Jesús vertió en la cruz o su sacrificio por los pecados de la humanidad en su aplicación personal hoy. La ausencia de esto es obvia en la doctrina de Amós y también de Mita.

Análisis, evaluación y refutación

Falta claridad en otro aspecto del pensamiento de Amós y su pueblo en los libros. El espíritu tomó como habitación el cuerpo de Juanita García Peraza, quien se llamó primero “Belén,” (161) y luego sus seguidores le pusieron el nombre “Mita” por ser su Madre Espiritual. Después de su muerte, evidentemente el “espíritu” necesitaba dos cuerpos humanos: el de Aarón y el de Amós. O ¿será que uno de ellos no tenía el verdadero espíritu habitando simultáneamente en su cuerpo? ¿En cuál estaba? O ¿no estaba en ninguno de los dos? O ¿será que ambos tenían un espíritu diferente pero poderoso que no era en realidad el Espíritu Santo de la Biblia sino un espíritu muy alto en la jerarquía del reino de la oscuridad y, por eso, los espíritus en los espiritistas fueron derrotados durante varias confrontaciones con Amós?

Otro aspecto negativo es que su Dios en cuerpos humanos aparenta ser más inmanente que trascendente o sea, tenía más limitaciones que el Todopoderoso. Aarón y Rosinín Rodríguez de la Congregación Mita enseñan la misma visión de Jesús y del Nuevo Consolador en Juanita García Peraza. Habiendo pasado como tres décadas bajo el mandato de Juanita García Pereza, Amós se convenció completamente de esta visión de Jesús y la llevó consigo a su nueva iglesia, el Pueblo de Amós.

Igual que en la Congregación Mita, para Amós no existe la Trinidad de personas o el Dios Trino del Padre, Hijo y Espíritu Santo como tres personas en una esencia o naturaleza divina.[39] Para Amós y Aarón, sólo hay una “trinidad” de nombres de seres que vivieron sucesivamente en la historia. Jehová es sólo el nombre del Dios del Antiguo Testamento, luego en la dispensación de Jesús el nombre del mismo “ente” fue Cristo y en este nuevo milenio el nombre de ese “ser” es Amós. Esa interpretacion modalista[40] fue rechazada en el Siglo IV d.C. por los eruditos y estudiosos del griego, el lenguaje neotestamentario. El Espíritu Santo tampoco es superior a las otras “personas” en el Trino Dios, la deidad cristiana, aunque tenga una misión especial y particular en nuestros tiempos como Consolador.[41]

La idea de que Jesús era el cuerpo y Cristo la parte divina es una suposición que indica un completo desconocimiento del griego neotestamentario. Jesús fue el nombre que los padres dieron a su hijo viviente y en el lenguaje del Nuevo Testamento significa “Jehová salva.” Por ende, señala su misión como Salvador de los pecadores que se arrepentirían y creerían en Él como el Mesías. La palabra “Mesías” en griego fue traducida como “Cristo (el ungido)”  y fue un título para designar su misión como “enviado” de Dios, lo cual sus seguidores vieron en Jesús como cumplimiento a las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. Con el correr del tiempo se combinó los dos nombres para formar el nombre Jesucristo o Jesús el Mesías. Cristo no designó la parte divina sino para subrayar su divinidad usaban otros títulos como el “Señor” y el “hijo de Dios” en contraste con el “hijo del hombre” que fue la autodesignación de Jesús acostumbraba usar para referirse a sí mismo.[42]

            ¿Se manifiesta el Espíritu Santo haciendo daño a ciertas personas que cuestionan la autoridad de un profeta en esta dispensación neotestamentaria? Faltarle respeto por el ungido de Dios o hacerle daño fue más característica de ciertas épocas del Antiguo Testamento y de la formación o inicio y persecución de la iglesia primitiva naciente en el libro de los Hechos que del ministerio paulino (comp. Hch 16). Y atribuir al Espíritu Santo la causa del propio cáncer del profeta (309) o una herida (260) o un dolor o del sangrado de una hermana gordita por su rebeldía a Amós, por su falta de respeto por el ungido de Dios,[43] se parece al viejo milenio o dispensación más que al nuevo milenio. Compara a Moisés y su hermana y al rey Ezequías y la lepra y los objetos sagrados, como el Arca del Pacto llevado en andas en el Antiguo Testamento. No obstante, Jesús nunca manifestó el poder del Espíritu Santo de Dios ocasionado el sangrado o la salud de algún rebelde a empeorar o causando enfermedades. Siempre fue compasivo. En realidad, el “espíritu” en Amós se parece más la manifestación de los espíritus malignos que Jesús tuvo que combatir con frecuencia en su ministerio público entre el pueblo judío. “Otro consolador” en el griego en Juan 14:16 significa que sería uno de la misma clase de Jesús. El griego no usa el adjetivo “hetero” sino “homo.”  Por eso, hace claro que el Espíritu Santo iba a tratar a la gente como Jesús trataba a los hombres, las mujeres y los niños: con respeto, compasión y amor. No obstante, tanto los milagros negativos como positivos eran muy importantes para Amós. En ese sentido demuestra tener más influencia de la tradición Pentecostal y carismática que bíblica. Juan nos informa que la obra del Espíritu Santo es convencerles de Jesús (Jn 16:7-11) y no atacar físicamente a la gente o minimizar la importancia de la encarnación de Jesús, igualándola a los profetas del Antiguo Testamento o de individuos que se auto-proclaman ser profetas del Espíritu Santo. Jesús nunca manifestó el poder de Dios causando sangrado, cáncer o enfermedades sino siempre quitaba sus dolencias y sus sufrimientos.

En adición, para Amós sus principales revelaciones las tiene por su propia experiencia y no por la revelación divina del Espíritu Santo en el récord objetivo de la Biblia. Según el “profeta para el Nuevo Milenio” las nuevas revelaciones siguen en el día de hoy.[44] Amós recibía y aceptaba las nuevas revelaciones o verdades pronunciadas en su día por hombres y mujeres que reclamaban tener o manifestaban ciertas características de profetas y profetisas o que él creía que lo manifestaban por las manipulaciones del “espíritu santo.” En ocasiones esas revelaciones en la práctica en la vida de Amós tomaron un auge superior a las revelaciones bíblicas. Y por eso, reinterpretaba la Biblia de manera que cuadraba con su experiencia. Se sometía la palabra escrita a la revelación de los profetas humanos contemporáneos en vez de depender de la revelación en las Sagradas Escrituras en la Biblia. Su interpretación bíblica se ajustaba a sus experiencias, sueños y las voces de los profetas (mujeres y hombres). Este tipo de autoridad extrabíblica fue su fuente para reconocer quién era Mita en su primer encuentro con ella. Los prodigios, milagros y sanidades convencieron a Amós de su misión y propósito en su vida, y le daba información doctrinal clave para el Pueblo de Amós hoy.

 Conviene hacernos la pregunta: ¿Cómo podemos saber cuándo los milagros y prodigios provienen de Dios? Existen varias preguntas que podemos hacer para saber su procedencia: ¿A quién glorifica el milagro? O sea, ¿glorifica a Dios y a su único Hijo o a algún ser humano? ¿Es el milagro consistente con quien es el Espíritu Santo? ¿Pasó uno o más exámenes imparciales para verificar su ocurrencia? ¿Edifica el milagro la obra de Jesucristo y a sus iglesias? ¿La fuente del milagro da frutos bíblicos? Está claro que en el caso de los milagros de Amós le glorifica a él y no al Dios trino, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.[45]

De hecho, Amós niega la existencia de Satanás como poder maligno a pesar de que combatía con espíritus en las vidas de los espiritistas y aun de Fulgencio, uno de sus hermanos, y hace referencia a las influencias y los ligamentos de Satanás y el diablo y su legión de huestes.[46] Entonces ¿existe o no existe el diablo? Se contradice de un lado y, de otro, trata de explicarlo cuando dice “ese espíritu malo no existe para aquel que cree, sirve, obedece y ama a Dios en espíritu y en verdad.” Además, dice que el diablo “es la parte negativa de Dios. La solución bíblica es mucho mejor; fue un ser creado que se rebeló contra su Creador.”[47]

Aun cuando Amós citaba versos bíblicos se convertían en textos de prueba para probar a otros y tal vez aun a sí mismo de que tenía la razón. Fue su principal modo de interpretación de quién era Jesucristo. Muy raras veces se preocupó por el contexto o el trasfondo histórico del pasaje. Además, para Amós fueron muy importantes los sueños, las profecías de los profetas y el “espíritu” que él identificaba como el Espíritu Santo. Dado su poca escolaridad y la gran influencia de la cultura tradicional supersticiosa como campesino puertorriqueño en los primeros años del Siglo XX, es de esperarse que creciera con algunas de estas creencias. Asimismo su interpretacion bíblica normalmente da más autoridad al Antiguo Testamento que al Nuevo,[48] pues, según Amós, el patrón de los profetas de la antigua dispensación no sufrió cambio alguno en la nueva. Así pasaba por alto la revelación de Jesús en su trasfiguración de ser la última, máxima y definitiva voz de autoridad del Padre celestial en la tierra y, por ende, del Espíritu Santo también.[49]

Finalizamos con un breve análisis del “Credo apostólico de la iglesia Pueblo de Amós.” En sus ocho oraciones el Credo no se refiere en ningún momento a las Sagradas Escrituras de la Biblia, pero puntualiza que Amós fue otro salvador y sustituto por el pecado. En sus últimos tres puntos señala tres áreas claves del ministerio de Amós. Ha sido “intercesor entre Dios y los hombres,” ha “sufrido crucifixión” y “ha derramado su sangre en expiación por el pecado del pueblo.” La última oración subraya la perseverancia, obediencia y reverencia como condiciones para entrar “con Amosito al reino de los cielos.” Estos puntos definitivamente declaran la insuficiencia de la obra de Cristo. Hacía falta que otro profeta repitiera el ministerio triple único de Cristo de la expiación, intercesión y provisión de la salvación eterna para entrar en el reino de Dios. Sin duda alguna el Credo declara que otro tenía que completar o terminar la obra de

Jesucristo y llevarla a su finalidad en estos tiempos. O sea, Cristo quedó corto en pagar todo el precio por la salvación “una vez y para siempre.” No se sorprende, entonces, que no hay ninguna referencia a la Biblia en este Credo, pues en el libro a los Hebreos se contradice su Credo y se subraya la obra de Cristo terminada y completada sin dar lugar para otro salvador que sufriera por los pecados de algún pueblo en el futuro (He 7:27; 9:12, 26, 28; 10:12) y ese libro lo reitera 6 veces. Además, el apóstol Pedro afirmó en su primera carta: Cristo “padeció una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu” (1 Pe 3:18). La frase que los dos libros bíblicos tienen en común afirma que el sacrificio ofrendado por Cristo para nosotros se hizo “una vez para siempre” y esos dos libros apostólicos subrayan esa idea por lo menos 6 o 7 veces junto con la mención de la entrada de Cristo una vez para siempre a la gloria con su Padre. El ministerio de Amós en la tierra, igual que la vida de todo ser humano, terminó cuando su cuerpo se quedó en su tumba sin resucitar o ascender visiblemente al cielo. Tampoco se sentó en el trono del Padre celestial como hizo el único ser viviente que siempre intercede por su pueblo (Heb 7:25; 1 Ti 2:5). En las tres oraciones finales del Credo se corta totalmente el corazón de la misión del Hijo en la tierra (Jn 3:16) y se coloca a Amós en un lugar superior a Cristo Jesús. No obstante, el libro bíblico de los Hebreos subraya la superioridad de Cristo sobre todo “profeta” y todo ser humano para siempre. Además, la última oración del Credo apunta a las obras humanas de la perseverancia, obediencia y reverencia para merecer entrar al reino de los cielos, desconociendo así o mejor negando la misericordia y la gracia del Dios Trino de la Biblia  (Ro 3:24; 4:3-5; Ef 2:8-10). La conclusión de todo esto es que su Credo señala con suma claridad que el Pueblo de Amós es una secta antibíblica y anticristiana y Amós es un anticristo en estos tiempos.

 

(SD Box Amós)

 

[1] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio: sus Memorias, (P.R.: Amós Tosado Aulet, 1999), 19, Los números en paréntesis en este perfil sectario se refieren a las páginas de este libro.

[2] Historia de Amós: un profeta puertorriqueño, sus hechos, vida y ministerio, (Impreso en Puerto Rico, 1990), 88-89.

[3]Maricarmen Rivera Sánchez, “Dan último adiós a líder religioso,” El Vocero, (14 mayo 2007), 14.

 Mita reclamó haber tenido una experiencia similar pero en su casa como adulta. Ver "La obra de Mita en Aarón," DSySM, III:117.

[4] Amós: el nuevo profeta del nuevo milenio, 111-115; matrimonio (1943) con Herminia Cruz y su hijo Neftalí.

[5] Historia de Amós, 89-91.

[6] Amós: el nuevo profeta del nuevo milenio, 161-162.Ver "La Iglesia de Mita y sus doctrinas," Las Doctrinas Sanas y las Sectas Malsanas, I:96-104 (Sept, 1988); "La obra de Mita en Aarón," DSySM, III:116-127; "Himno a Mita," DSySM, IV:156, 162-163 (Marzo, 2002); "Las sectas ¿cómo malinterpretan la Biblia? (Parte 3)," DSySM, V:22-23 (Marzo 2003) y "Preguntas que la gente hace: ¿Quién cumplió la profecía de Cristo acerca del futuro Consolador?" La Sana Doctrina, XXI (Enero-febrero, 2006), 8-12; “Samuel reclama ser hijo de Aarón,” DSySM VI:95-97.

[7] Historia de Amós, 96.

[8] Historia de Amós, 113.

[9] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 196-200. Aarón y Rosinín de la Congregación Mita enseñan esa misma visión de Jesús y el Nuevo Consolador y Mita. Habiendo pasado una veintena de años bajo el mandato de Juanita García Pereza le convenció de esta visión de Jesús y la llevó a su nueva iglesia. Ver "¿Quién es el Consolador?," SDySM VI: 8-12.

[10] Historia de Amós: un profeta puertorriqueño, 133.

[11] Ver también “Pueblo de Amós, La obra del Espíritu Santo en la Tierra,” s.f., s.p.

[12] Maricarmen Rivera Sánchez, “Dan último adiós a líder religioso,” El Vocero (14 de mayo de 2007), 14. Su rival como sucesor a Mita lo fue Aarón (Teófilo Vargas Seín) que tiene 91 años cumplidos y aún vive dirigiendo la Iglesia de Mita en Hato Rey en conjunto con Rosinín Rodríguez, la nueva madre espiritual.

[13] Historia de Amós, 7. Blanca Lillian Nolasco Ibarra lo escribió en una introducción.

[14] Historia de Amós: un profeta puertorriqueño, 135.

[15] Amós: el nuevo profeta del nuevo milenio, 69.

[16]“En Memoria del Excelentísimo Pastor y Obispo Amós Tosado,” El Nuevo Día (11 Mayo 2009), 71. También compara el triple mensaje de la Iglesia Mita.

[17] Cita Jn 4:24.

[18] Cita 1 Co 10:4.

[19] Cita Jn 16:10.

[20] Cita Dt 18:15-18.

[21] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 195-197

[22] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 197-198.

[23] Primera Co 12:3. Así está escrito en minúscula en el libro de Amós pero con mayúscula en la Biblia.

[24] “¿Ya vino Cristo por segunda vez?” DSySM III:85-86. “¿La segunda venida y los errores según el Hijo del hombre,” DSySM I:120-124.

[25] Dios le dijo a Moisés: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos como yo, te levantará Jehová tu Dios: a él oiréis” (Dt 18:15, 18-19).

[26] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 198-199.

[27] Cita Jn 16:6-10.

[28] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 199-200.

[29] Maricarmen Rivera Sánchez,  14.

[30] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 349-352.

[31]  Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 358-360.

[32] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, minúscula 77, 313, 356, 357, etc.; mayúscula, 77, 87, 120, 199, 354, 356, etc.

[33] Compara el habla de Mita y Amós en ocasiones en diferentes partes del libro.

[34] Ver, “Cayendo bajo el poder” y “El descanso en el Espíritu,” DSySM VI:1-5;  “Los peligros de la Guerra Espiritual,” DSySM VI:25-29; “¿Tiene el cristiano el mandato por parte de Dios para reprender y atar a Satanas y a los demonios?” DSySM VII:24-35; “¿Puede un cristiano tener uno o más demonios?” DSySM), IV:60-65; “Las dos caras de la Dra. Rebecca Brown” DSySM, IV:66-67; “El Cristiano y las Señales” DSySM, I:90-95.

[35] Pueblo de Amós: La obra del Espíritu Santo en la Tierra (fotocopiado), apx. 1990.

[36]Amós, el Profeta del Nuevo Milenio,  360.

[37]Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 157.

[38] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 117-120.

[39]Ver "¿1 + 1 + 1 = 1 ó 1 + 1 + 1 = 3?" DSySM, Vol. I:1-3 y "Las Sectas ¿cómo malinterpretan la Biblia (Parte 3)," DSySM V:12, 20-2; “¿Es Jesús Dios y parte de la Trinidad?” DSySM VI:76-79.

[40] El modalismo afirma que hay sólo un ser o persona que se nos manifiesta en tres diferentes formas o modos. [Wayne Grudem, Systematic Theology (Grand Rapids: Zondervan, 1994), 242.]

[41] “¿Qué es el ministerio del Espíritu Santo (parte 1)?” DSySM VI:215-220; Parte 2 en VII:1-7.

[42] Ver “El Cristo de la Fe Cristiana,” DSySM, Vol. I:293-300.

[43]Sufrir – 249-254, 260f.

[44] Revelaciones continuas – 98; 130, 136ff; 141; 154f, 164, 177f, 188, 190, 193, 186f, 202f, 20).

[45] Ver “Preguntas que la gente hace: ¿Cuáles milagros son de Dios?” DSySM, IV:117-118.

[46] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 130-134

[47] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 314-318. Ver “Ángeles, ángeles y más ángeles,” DSySM III:54-65.

[48] Amós, el Profeta del Nuevo Milenio, 96-102.

[49] “¿Eres un Cristiano del Antiguo Testamento o el Nuevo?” DSySM I:26-28.  Ver sobre la trasfiguración de Jesús (Mt 17:1-9 & Mar 9:2-8; Lu 9:28-36, 2 Pe 1:16-21) donde Dios mandó escuchar a su Hijo y fue el único visto por los discípulos al abrir sus ojos.

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