“Las reliquias budistas y sus bendiciones,” Tomo VII: 131-137
Por:  Dr. Donald T. Moore

            Por segundo año un “Tour de Reliquias del Buda” visitó Puerto Rico. El organizador de esta actividad afirmó que en la primera visita 5,000 personas acudieron para ver las reliquias, a pesar de que no hay tantos budistas en la Isla, pues la exhibición genera interés cultural, antropológico y artístico. La gira a diferentes países comenzó en el 2001, y tiene un doble propósito en Puerto Rico: (1) promover el budismo tibetano y abrir centros budistas en otros pueblos de la Isla y (2) recaudar fondos económicos para erigir una estatua en bronce del Buda Maitreya, de ciento cincuenta metros de altura en Kushinagar en el norte de India, el lugar del fallecimiento de Gautama Buda.

            A finales de noviembre de 2009, “una colección de más de 1,000 reliquias sagradas del Buda Shakyamuni” o Siddharta Gautama y otros maestros espirituales fueron exhibidas en San Juan, Mayagüez y Caguas. Según la propaganda, los “Tesoros espirituales del Tíbet vienen a bendecir la ‘Isla del Encanto.’” Son “hermosos cristales, semejantes a perlas, que se rescataron de entre las cenizas del Buda y de otros maestros espirituales, luego de su cremación. Las reliquias contienen la esencia de las cualidades extraordinarias del Buda,” tales como la bondad amorosa, la compasión y la sabiduría. Se alega que “muchas personas tienen la experiencia de sentir gran inspiración, sanación y paz a través de la energía amorosa que emana de estas reliquias.” Además, se afirma que la “energía de las reliquias es universal y trasciende identidades culturales y espirituales.”[1]

            El mismo organizador explicó que Buda y algunos de sus importantes discípulos, como “seres iluminados” con “capacidades extraordinarias de desarrollo espiritual y mental, deciden conscientemente dejar estas reliquias. Es un decreto que hacen en vida para que sirvan de inspiración, y nos recuerdan que existe la posibilidad de desarrollar las capacidades máximas de compasión y sabiduría que todos tenemos.... [Las reliquias] son una manifestación física de las cualidades extraordinarias de estos maestros.” Además, dijo que “uno de los momentos de más impacto” fue al final de la exposición, cuando los interesados pudieron participar de la ceremonia de bendición, oficiada por el maestro Yangsi Rinpoché, en la cual se colocó “una reliquia” sobre sus cabezas. [2]

            Además de los “hermosos cristales semejantes a perlas,” otras clases de reliquias eran: huesos, cabellos, cenizas, dientes, esculturas o imágenes sagradas en relieve, stûpas, fragmentos de cartas, residuos de sangre y un fragmento de un hábito; todas a ser colocadas finalmente en el Templo del Corazón.

            En las exhibiciones de la gira las formaciones cristalinas en forma de perlas fueron expuestas cronológicamente comenzando hace 2,500 años con El Buda. Yangsi Rinpoché es un maestro del budismo tibetano,[3] nació en Katmandú, Nepal, y se educó en monasterios de India. Es autor del libro Practicing the Path y fundador del Instituto Maitripa en EE.UU. Como Guía Espiritual de la organización budista tibetana del Centro Budista Ganden Shedrub Ling (“lugar o espacio puro para el aprendizaje y práctica de las enseñanzas virtuosas”) en Puerto Rico, viaja a la Isla varias veces al año para impartir sus enseñanzas.[4] Para finalizar el Tour de las reliquias en Puerto Rico, ese Centro planificó una serie de clases sobre “Los senderos del sutra y el tantra,” y actividades de iniciación de “Kalachakra por la paz mundial.” Son enseñanzas esotéricas asociadas con el Dalai Lama, uno de los sostenedores del linaje de Kalachakra (Rueda del Tiempo). Se cree que la iniciación crea “un campo energético positivo” sobre el país.

            Cabe señalar que la astronomía y los cálculos de tiempo desempeñan un papel importante en la doctrina de Kalachakra. Una peculiaridad de este sistema de meditación es la doctrina de un Adi-Buda o “Buddha Primordial,” “que eleva a seis el número de las antiguas cinco ‘Familias búdicas.’” Está simbolizada en el mantra “décuplemente poderoso.” Las tres partes de la doctrina incluyen la parte “externa,” que describe la formación del universo o el mundo físico. La segunda es la “interna,” que describe la estructura del mundo psíquico y, la parte final, denominada la “otra,” está “dedicada a las divinidades que se visualizan” en el conjunto de ejercicios que llevan al dominio de esa vía del Yoga. El Kalachakra indica además, “una secuencia de seis ejercicios de meditación...”[5]

            El Centro Budista Ganden Shedrub Ling describe el budismo como un camino espiritual y un método para el desarrollo de la mente; pero en su esencia, es una manera de vivir la vida. Todo ser humano tiene “la esencia de la mente Iluminada,” aunque en muchas personas está dormida o cubierta debido a sus hábitos. Para el budismo, nuestra propia mente causa el dolor y el sufrimiento; por ende, para lograr la felicidad genuina se “requiere una auto-transformación.” El budismo provee “herramientas y un sendero por el cual podemos llegar a despertar ese estado elevado de conciencia.” El Centro afirma que la filosofía budista “es útil para cualquier persona que quiere descubrir su fuente ilimitada de sabiduría, compasión, paz y felicidad.”[6]

            Según la publicación informativa del “Proyecto Maitreya,” el Buda Shakyamuni dio las Cuatro Nobles Verdades como su primera enseñanza: “todo está impregnado por el sufrimiento; el sufrimiento tiene una causa; el sufrimiento puede cesar, y existe un camino que nos guía hacia la cesación del sufrimiento.”[7] Pero la “forma de la figura de Maitreya representa la encarnación del amor bondadoso.”[8] En el budismo Mahayana, Maitreya es el quinto y último Buda terrestre, el “que se manifestará en el futuro.”[9] Asimismo, esa publicación insiste en que las imágenes de Buda sirven de “inspiración para crear y fomentar cualidades humanas positivas, como por ejemplo, el amor bondadoso y la paz,” más bien que ser objetos de adoración. Contemplar las reliquias debe inspirar a la gente a desarrollar sus propias cualidades espirituales. Cuando termine la construcción de la estatua de Maitreya, las reliquias serán “ubicadas permanentemente en el Templo del Corazón, dentro de la estatua.”[10]

            Según Lama Zopa Rimpoché, director espiritual del Proyecto Maitreya, “Contemplar estas reliquias constituye una gran purificación de la mente” y “que al circunvolar algún objeto sagrado, postrarse ante él o hacerle ofrecimientos, se acumula mucho más mérito que si simplemente se observa.” Agregó que el “Buda acumuló mérito al practicar la caridad durante tres incontables eones. Practicó la moralidad...; practicó la paciencia, la perseverancia, la concentración y la sabiduría. Y así, alcanzó la iluminación.”[11]

            Los visitantes pueden llevar consigo sus mascotas para ser bendecidas, aunque esos animales no puedan entender el significado de las reliquias. Con sólo observar y venerarlas, “crea la causa para la iluminación,” pues es una “purificación inimaginable” para los que las contemplan, sean budistas o no, y eso se debe “al propio poder del objeto sagrado.” Tampoco los beneficios dependen de la fe en alguna reliquia. Con cada circunvolución “estamos creando las causas para la felicidad futura, la iluminación y la paz.” En otras palabras, circunvolar “el altar con las mascotas o bendecirlas con las reliquias de Buda, ayuda a que purifiquen el karma negativo de muchas vidas anteriores.... Se siembra la semilla para su iluminación” y, a la vez, su dueño se beneficia.[12]

            También, los visitantes pueden recibir bendiciones personales de los monjes, cuando éstos le colocan una stûpa “que contiene reliquias de Buda Shakyamuni” en la cabeza. Eso se debe al poder de los logros y la compasión de los seres iluminados, pues basta con observarlas, oír hablar de ellas, tocarlas o sólo pensar en ellas para recibir las bendiciones. Además, el disfrutarlas mucho, “genera una gran devoción” y se reciben bendiciones de los logros, “y la fortaleza para adentrarse en el sendero” budista.[13]

            Hay dos ceremonias adicionales de las cuales los visitantes pueden beneficiarse. Son la Ofrenda del baño a Buda y la lectura de la sutra dorada. La primera ceremonia consiste en derramar agua sobre una pequeña estatua de Buda que tiene su brazo derecho levantado en alto con el dedo “pulgar” apuntando hacia arriba. O sea, los visitantes tienen la oportunidad de dar un “baño de agua a Buda en presencia de las reliquias.” Al hacerlo, la persona debe imaginar que todos los alrededores son puros e inmaculados y las diosas se acercan y ofrendan “a todos los budas, deidades y protectores locales.” Además, “purificas todas tus imperfecciones.” Luego, hay un rezo que se repite tres veces en español, para que todos los seres sean libres del sufrimiento, las enfermedades y sus causas. Y por la felicidad de todos ellos y las causas de ella; por la vida larga y las necesidades de los maestros, gurús, monjes y monjas, y por las oportunidades que uno tiene de beneficiar a esos seres. Así al visualizar eso en la mente, el visitante “derrama agua sobre la estatua de Buda cada vez que recita la mantra de Buda Maitreya” en un lenguaje extranjero, posiblemente tibetano o sanskrito.[14]

            La segunda ceremonia es el sutra o texto de la luz dorada. Como parte de la exposición de las reliquias, los visitantes pueden leer algunas líneas del texto. Cualquier persona que quiere paz en el mundo puede ayudar a “detener la violencia y las guerras.” Se cree que es “uno de los métodos más beneficiosos para conquistar la paz.” También se cree que ese texto es el rey de los sutras, pues es “extremadamente poderoso y satisface todos nuestros deseos, a la vez que crea paz y felicidad para todos los seres vivos, hasta alcanzar la iluminación.” Además, se cree que el sutra es “muy eficaz para lograr la paz mundial; para vuestra protección, la de vuestro país y la del mundo entero. En definitiva, goza de un gran poder curativo.” La recitación del texto se hace con las manos juntas, tantas veces como sea posible, por la paz mundial.[15] Además, para eliminar obstáculos y la consecución de proyectos, conviene copiar con tinta dorada fragmentos del Sanghata Sutra. Mediante este acto, se recibe de Buda un “beneficio en nuestra mente y nuestro corazón.”[16]

Impresiones personales sobre las reliquias budistas

            En el vestíbulo, al inscribirnos, nos entregaron varios papeles, incluyendo un Boletín del Centro Ganden Shedrub Ling con el título: “Oraciones para cuando estamos ante la presencia de las Reliquias.” El mismo título sugiere que los visitantes van a estar en la “presencia” de grandes inteligencias personales y poderosas para bendecir, sanar, dar paz y sabiduría, y hacer felices. En ese boletín había seis oraciones. La primera, a ser repetida tres veces, lo es la “Oración de Refugio y Boddhichita.”  Boddhichita, una palabra sanskrita que quiere decir “pensamiento de Iluminación,” también puede significar esforzado anhelo de Iluminación o el surgimiento de ese anhelo. Esta es una de las ideas centrales del budismo Mahayana tibetana.[17] La segunda oración, también a ser repetida tres veces, lo es “Las Cuatro Aspiraciones Inmensurables.” En esta se pide a los “divinos y santos Gurús” de las reliquias, capacidad para apartarse de los sentimientos negativos, tener la felicidad, ser librado del sufrimiento y no alejarse de la liberación completa, sino acercarse a ella.

.           En la tercera, la “Oración de las Siete Ramas,” se reza, se ofrenda, se postra, se solicita, se suplica y se confiesa “a todos los buddhas del pasado, presente y futuro” en cuanto a la ignorancia, el sufrimiento y la Iluminación de la mente. La cuarta oración que se titula “Mantras,” consta de cinco “oraciones especiales” en un lenguaje extranjero (o el sanscrito o el tibetano) dirigidas a seres como: Buddha Shakyamuni, Chenrezig (el Buddha del Amor y la Compasión), Tara (la madre de todos los buddhas) o Buddha Maitreya (el Buddha de la bondad amorosa y Buddha del futuro). Se repite tres veces al Buddha Maitreya. La quinta titulada “Dedicación” se reza para que uno pueda alcanzar un estado de Gurú-Buddha y puerda convertirse en un misionario a todos los seres vivos, para que puedan experimentar el estado de Iluminación. La sexta oración en el boletín también aparece al final del libro sobre el “Proyecto Maitreya.” Se llama la “Oración para la ofrenda del baño de agua al Buddha” y ya la comentamos en la primera sección.

            A la exhibición de las reliquias budistas en el antiguo templo de la Primera Iglesia Bautista de Caguas, cerca de la principal plaza pública, la hice visita con un hermano en Cristo. De primera intención, era obvio que la exhibición representaba lo contario a las prácticas y creencias de los primeros bautistas que hicieron del templo un lugar para adorar a su Señor y Salvador Jesucristo. Cuando entramos por la tarde, nos pusimos en la cola de una corta fila de espera. Al observar la gente en la nave del antiguo templo, vimos varios hombres y mujeres sirviendo de guías para ayudar a los visitantes. Evidentemente, formaban parte activa del Centro Ganden Shedrub Ling de San Juan. Hice varias preguntas a uno de ellos, que me indicó su recién iniciación al budismo y me adelantó que el Centro esperaba abrir uno pronto en Caguas. Luego, lentamente comenzamos a dar la vuelta a una mesa grande llena de reliquias en el centro de la nave, y a observar las reliquias con cuidado. Junto a cada reliquia había explicaciones breves sobre ella. Cuando llegamos al lado contrario de la mesa de donde comenzamos, vimos una pequeña estatua de Buda en medio de un tipo de piscina con agua, y un cucharón para bañar la imagen de Buda, o sea, derramar el agua sobre la estatuita. Cerca vimos pequeños frascos o potecitos de agua amarillenta, evidentemente coleccionada del agua derramada sobre la pequeña estatua de Buda, para usarla como agua bendita. Observamos una variedad de reliquias como: las “perlas,” algunos huesos, dientes y tela de un hábito de algún santo.

            Después de finalizar la vuelta a la mesa, la guía me indicó que podríamos pasar al fondo de la nave y recibir una bendición del monje tibetano. Dijimos que no nos interesaba someternos a esa ceremonia. Luego me dijo que había libros para la venta detrás de la nave. Cruzamos el lugar de las ceremonias de bendiciones y le pasamos por el lado al monje que las ofrecía, para llegar a un segundo cuartito donde había mesas con libros en inglés y español para la venta. No ví ninguno que me interesara, hasta que la guía me trajo un panfleto a colores de 34 páginas sobre las reliquias del Tour y los maestros budistas o gurús. Me dijo el precio y, que para pagarlo, tendría que regresar al pequeño salón del lado donde había dos cajas grandes con sus aberturas en la parte superior para echar el dinero, pues ni los guías ni otros, recogían el dinero personalmente. Esto contrastaba notablemente con la experiencia que tuve con los monjes tibetanos, que hicieron la Mandala quedándose detrás de las mesas, vendiendo rosarios y otros objetos sagrados, y prendas de recuerdo budistas y cosas típicas del Tíbet.[18] Después de colocar el dinero en una de las cajas, me entregaron un pequeño potecito de agua bendita de color amarillo para usarla en alguna visita domiciliaria, para ungir a los enfermos. Me dijeron que el agua tenía virtudes curativas. Sospechaba que era del agua del baño del Buda. También me acordé de una visita que hice a un monasterio cerca de Llasa en el Tíbet, cuando ofrecieron rociar a los visitantes con agua sanadora. Además, recordé lo que me dijo una que era natural de China y discípula mía en Mongolia Interior, doctora en medicina. Me contó que su papá murió, porque los monjes le trataron con las técnicas sanadoras budistas en vez de con la medicina científica.

            Esta visita a observar las reliquias, subrayó en mi mente aún más el parecido del budismo tibetano con el catolicismo en, por lo menos, cuatro aspectos. Primero, las dos religiones son muy ritualistas, pues con sólo practicar ciertos ritos surte los efectos deseados. Por ejemplo, basta con ceremonias para efectuar la sanidad y para lograr la paz en el mundo;[19] y con la repetición de ciertos rezos varias veces se ofrecía purificaciones, o de los pecados, o de la mala karma. Los ritos y sacramentos católicos se parecen mucho a esto. Tales obras rituales, son algunas de las que se requieren para acumular méritos para que las personas puedan alcanzar el estado más alto de la espiritualidad; sea la iluminación, la salvación, la nirvana, el paraíso o la gloria en el cielo. El Islam es también muy ritualista. Pero en ninguna de estas tres religiones, la promesa de bendiciones parece ser muy segura. Asimismo tienen en común el uso del rosario para contar el número de repeticiones.

            Contrario al ritualismo, los profetas bíblicos del antiguo pacto, frecuentemente tronaron contra el ceremonialismo como la esencia de la fe (1 S 15:22; Amós 5:21-24; Jer 7:21-23). Hacía falta más que el rito y la ceremonia y, eso era, la obediencia a la voluntad de Dios. También el Nuevo Testamento coincide en que la adoración verdadera se hace “en espíritu y en verdad” (Jn 4:24); no es sólo cumplir haciendo ciertas repeticiones ceremoniales (Mt 6:7-8). Es esencial un nuevo nacimiento (Jn 1:12-13 y 3:1-21) que responde a la relación de fe y a la acción de Dios que engendra nueva vida mediante el Espíritu Santo, pero no se efectúa mediante el ritualismo, ni siquiera por el bautismo.[20] Además, el Sermón del Monte subraya la motivación por la cual uno hace algún acto religioso. El motivo de complacer a Dios es muy importante para que Dios le dé una recompensa por el acto (Mt 6:1-18).

            La segunda característica en que se asemejan el catolicismo y el budismo es la presencia de los mediadores que interceden por los feligreses. En el caso de los católicos,[21] se llaman típicamente ‘santos,’ pero también están la Virgen María y el clero sacerdotal. En el caso del budismo, hay diferentes tipos de mediadores también: las divinidades, los boddhistavas y los “santos Gurús” de las reliquias, entre los cuales está el Buddha Maitreya (el Buddha de la bondad amorosa y el Buddha del futuro). En ambas religiones, en ocasiones, se dirigen rezos u oraciones a ciertos mediadores que vivieron, pero ya murieron, haciéndoles peticiones personales muy importantes. Por ende, piden y consultan a los muertos, lo cual prohibieron los profetas (Is  8:17-22). Por supuesto, la Biblia también destaca la necesidad de tener quien intercede por uno ante Dios. Aunque en el antiguo pacto los sacerdotes levitas servían este propósito, en el nuevo pacto se redujo el número de mediadores a una sola persona, a Jesucristo hombre, el único mediador y abogado entre Dios y el hombre (1 Ti 2:5; 1 Jn 2:1). El hecho de que éste sea el nombre exclusivo para llegar al Padre (Jn 14:7-8), no elimina el que los mismos cristianos podamos orar por las necesidades de otros (Ro 1:9; Ef 1:16; Fil 1:4; Col 1:3), sean cristianos o no.

            En tercer lugar, el budismo y el catolicismo comparten la práctica de usar imágenes en sus templos y otros lugares sagrados. En el budismo tibetano se afirma que las personas alegan sentir “gran inspiración, sanación y paz” a través de la “energía amorosa que emana” de las reliquias de los budas. Obviamente, se está alegando que hay algo sobrenatural aparte de la materia en estas representaciones. ¿Sería eso el significado de la idolatría? ¿Podría ser la contemplación de ellas un acto idólatra? En el caso de las imágenes católicas, se escucha quienes alegan que los ojos de las imágenes parecen ser tan reales que penetran hasta el interior de uno. Otros hacen referencias a la presencia de los espíritus en relación con sus imágenes caseras. ¿Sería eso el significado de la idolatría? Oficialmente, la Iglesia Católica hace distinción entre la veneración (dulía) de los santos y la adoración (latría) de Dios. No obstante, esta distinción es tan abstracta y los gestos y palabras en ambos casos tan parecidos o aun idénticos, que no es fácil para muchos católicos distinguir entre la veneración y la adoración. Cabe señalar que, la prohibición de la idolatría en los Díez Mandamientos del Éxodo 20:3-17, incluye actos como el servir, postrarse, hincar o arrodillarse ante las imágenes. También los escritos bíblicos antiguotestamentarios contrastan el poder de Dios con la impotencia de los ídolos (Sal 115:4-8). En el Nuevo Testamento se repite la condenación de la idolatría en varias ocasiones, como en 1 Juan 5:21, y cuando Pablo la incluye como obra de la vida carnal y subraya que los que la practican no heredarán el reino de Dios (Gá 5:20-21).

             La tradición de tener reliquias es un cuarto aspecto que la católica y la tibetana tienen en común. En cuanto a la Iglesia Católica, esta costumbre ha impactado muchas vidas puertorriqueñas con la reciente selección de un laico para ser declarado un santo. Ya está encaminado a ser declarado oficialmente por la Iglesia Católica como el primer santo de este país. Por eso, por ejemplo, los mismos zapatos del Beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago[22] y otras de sus posesiones ya se guardan como reliquias. Además, en la Catedral de Caguas hay un altar impresionante donde los devotos católicos se arrodillan y le rezan a él. Es parecido al budismo también, donde se hacen reverencias ante las reliquias con el propósito de recibir purificación y bendiciones. Aunque en el Antiguo Testamento existían ciertos centros de culto con algunos objetos sagrados para visitar, en el Nuevo Testamento, Jesús hace una distinción entre el lugar donde adorar y el acto de adorar en espíritu y verdad. De esta manera, se permite adorar a Dios dondequiera, no solamente en Jerusalén o el monte Gerizim de los Samaritanos (Jn 4). De hecho, durante las primeras décadas de los primeros siglos del cristianismo no existían templos o iglesias donde los cristianos adoraban. La práctica de tener reliquias en los templos católicos se desarrolló después de que los primeros mártires fueron considerados santos. Pero falta constancia bíblica de algún lugar santo con reliquias durante el primer siglo en la iglesia primitiva.

            Conviene señalar una diferencia entre la Católica y el budismo que, a la vez, subraya una necesidad del ser humano en su condición actual. Los budistas tibetanos tienen muchos salvadores que se llaman boddhistavas. Son budas que decidieron posponer la entrada a nirvana para ayudar a otros a alcanzarla. En el catolicismo se habla también de la necesidad del ser humano de alcanzar la gloria final. Pero a pesar de lo que tienen en común, se distinguen en la cantidad de salvadores. En el budismo hay incontables, pero en el catolicismo hay uno sólo, no muchos. A la vez, se le conoce normalmente como “nuestro Salvador,” más bien que mi Salvador, que subraya una relación más personal y, a la vez, muy bíblica.

            El budismo tiene sus propios distintivos en términos de la forma de deshacerse del sufrimiento y el dolor, mediante la meditación y la eliminación del apego. A su vez, el mismo siempre se debe a la mala karma que resulta de las acciones, normalmente en las vidas pasadas o en esta vida. Por eso, creen en la reencarnación para purificarse de lo malo de las vidas pasadas. En la Biblia existen múltiples razones para el dolor y el sufrimiento, pero nunca se trata del mal karma debido a las vidas anteriores.[23] Además, para los budistas, la Iluminación es lo último en términos de su salvación. En el budismo tibetano existen muchos lamas y monjes que ya alcanzaron la Iluminación y, por ende, ya son budas o seres iluminados de verdad en esta vida. Cabe señalar que, la Iluminación, en últimas instancias, se logra a través de las acciones y obras en esta vida. No así la salvación bíblica, que se logra únicamente por medio de los méritos del único Hijo de Dios, por fe, mediante la gracia divina, pero nunca a base de los méritos personales (Ef 2:8-10; Gá 2:16; Ro 3:20).[24]

           

 

(SD Buda reliquias)

 

[1] “Tour de reliquias del Buda,” El Nuevo Día (18 noviembre 2009), 86 y (20 noviembre 2009), 88.

[2] Leyra E. González, “Encuentro para recibir paz,” El Nuevo Día (20 noviembre 2009), Por dentro 03.

[3] “Reflexiones sobre una visita al Tíbet,” y “Comentarios Recientes del Dalai Lama XIV,” DSySM,  IV:142-155; “Cómo es Tara Verde?” DSySM, IV:192-193;  “Un vistazo al budismo,” DSySM,  II:115-124.

[4] Actualmente está localizado en Puerto Nuevo. Ver www.maitripa.org y www.budismopuertorico.org 

[5] Diccionario de la sabiduría Oriental (Barcelona: Ediciones Paidós, 1993), 171.

[6] Un tratado del Centro Budista Ganden Shedrub Ling, recibido en noviembre 2009.

[7] Proyecto Maitreya: Templo del Corazón, Gira de las reliquias,” Publicado por Maitreya Project International, s.f., 7. Ver “¿Por qué tanto sufrimiento?” DSySM, I:166-172; “Repuestas al problema del sufrimiento, parte 1” DSySM, V:74-80; “Repuestas al problema del sufrimiento, parte 2” DSySM, V:85-92.

[8]Proyecto Maitreya: Templo del Corazón, Gira de las reliquias,” Publicado por Maitreya Project I International, s.f., 1.

[9] Diccionario..., 219.

[10] Proyecto Maitreya:, 2.

[11] Proyecto Maitreya:, 5.

[12] “Bendición de mascotas,” Proyecto Maitreya:, 32.

[13] “Bendiciones personales con las reliquias de Buda,” Proyecto Maitreya:, 32.

[14] “Ofrenda del baño a Buda,” Proyecto Maitreya:, 30.

[15] “El sutra de la luz dorada y el Sanghata Sutra,” Proyecto Maitreya:, 31.

[16] Ibid., 31.

[17] Diccionario … , 39.

[18] “La magia del rito del Mandala de los monjes tibetanos,” DSySM, VI:132-135.

[19]Ibid., VI:132-135.

[20] “El Bautismo ¿nos convierte en hijos de Dios?” DSySM, I:173-180.

[21] Ver “Visita de las Reliquias de San Juan Bosco a Puerto Rico,” El Nuevo Día (20 de junio de 2010), 93 y F. Chisvard, “Relics,” New Catholic Encycolpedia (2da Edición), Vol 12:50-56 y “Bosco, John, st,” Vol. 2:543-544.

[22] Ver “Un santo boricua a los altares,” El Vocero ( 1ro de abril de 2010), 51 y el libro de José María González Unzurrunzaga, Beato Carlos Manuel Rodríguez Santiago:M ístico y Apóstol Laico Puertorriqueño.

[23]  Ver “Por qué tanto sufrimiento?” DSySM, I:166-172; “Repuestas al problema del sufrimiento, parte 1” DSySM, V:74-80; “Repuestas al problema del sufrimiento, parte 2” DSySM, V:85-92.

[24] Ver “La fe genuina y las obras,” DSySM, I:242-248.

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